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FC BARCELONA

La identidad perdida del Barça en Vallecas

Los futbolistas coincidieron en algo y Flick también parecía tener claro de lo que pecó su equipo ante el Rayo

El tercer encuentro del Barça, que termina en empate contra el Rayo

El tercer encuentro del Barça, que termina en empate contra el Rayo / SPORT

Sergi Capdevila

Sergi Capdevila

Vallecas siempre es una plaza jodida. Flick lo comprobó en sus carnas el año pasado. Y el Barça lo ha vivido en sus últimos desplazamientos allí. O sales enchufado y al 100% o el Rayo te pasa por encima de salida. Tanto con Iraola como con Iñigo, el cuadro madrileño sabe que en su feudo y con el empuje de su gente y las condiciones del estadio es vital salir a morder y con transiciones rápidas. Y aprovechar cualquier mínima relajación o descuido del rival.

El Barça pecó de no mantenerse uniforme y armónico durante los 95 minutos de partido. De hecho, ni siquiera estuvo regular y constante durante parte del encuentro. Tampoco el técnico germano fue capaz de insuflar a su equipo otro aire con el desarrollo del encuentro. Y lo cierto es que al conjunto barcelonista le faltó ambición, orden en la presión y eficacia en los mecanismos que suele llevar a cabo con tanta precisión para desarmar y superar líneas del rival.

LA FRUSTRACIÓN DE FRENKIE

“No teníamos el control que normalmente tenemos porque cada tres o cuatro pases perdíamos el balón”, dijo Frenkie de Jong tras el choque. El neerlandés no suele morderse la lengua cuando detecta errores o cosas que el equipo hizo meridianamente mal. Y él fue el primero que sufrió en sus carnes el caos de la segunda mitad, en la que el cuadro de Flick se vio superado en las transiciones rápidas de su rival por culpa de sus errores en la elaboración. Y Frenkie fue, seguramente, quien más lo sufrió.

Tenemos que volver a tener más intensidad

“Nos ha faltado intensidad. Ahora vamos con la selección pero cuando volvamos tenemos que volver a tener más intensidad”, dijo, por su lado, Lamine Yamal. Una de las bases del proyecto de Flick y quizás la clave principal es hacerlo todo a un altísimo grado de intensidad, de ritmo y de compromiso físico. Eso no se negocia. Cuando no se practica al máximo, llegan los castigos. Los goles en contra, las ocasiones, el descontrol atrás.

Jugar con la línea tan alta y arriegas con laterales muy abiertos tiene el hándicap de que fallar en zona 1 o que los mecanismos no se ejecuten bien. O que la presión al rival no sea perfectamente armónica. Todo eso te puede llevar al desastre.

NÚMEROS

Casi un 20% de pérdidas de balón del equipo de Flick en la segunda mitad. Seis intervenciones de Joan Garcia, héroe y determinante para haber rascado un punto de Vallecas. Y ojo, cero remates a puerto en todos los segundos 45 minutos del cuadro azulgrana. Falta de asociaciones, conducciones demasiado largas.

Muchos pecados poco habituales en la nave del técnico de Heidelberg. Hay días por delante para reflexionar y volver a la senda del éxito. Vallecas es un estadio que puede confundirte y no tiene porque ser un síntoma sólido de que algo no va bien. Y Flick tiene todo el crédito del mundo, vaya.