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FC BARCELONA

Honor y a por el Real Madrid

El Barça cayó con orgullo ante el Inter y debe levantarse para sentenciar la Liga en el clásico

Lamine, hundido tras el final del partido

Lamine, hundido tras el final del partido / Javi Ferrándiz

Ferran Correas

Ferran Correas

El Barça dijo adiós al sueño de la Champions y del triplete en San Siro en un partido y una eliminatoria épica que cayó del bando italiano en la prórroga y cuando los de Hansi Flick acariciaban la clasificación para la final de Múnich.

Tras retirarse al descanso con dos goles en contra, uno de ellos tras un penalti de Cubarsí sobre Lautaro Martínez señalado por el VAR y con algunas decisiones más que discutibles del polaco Marciniak, el mismo árbitro del penalti de Julián Álvarez, los de Flick sacaron su orgullo en la segunda mitad y lograron darle la vuelta al marcador con goles de Eric Garcia, Dani Olmo y Raphinha. El tercero llegó a falta de tres minutos para el final del encuentro tras una segunda mitad memorable del Barça, que no dejó salir al Inter de su campo.

Pero este equipo es muy joven y además no entiende de conservadurismo. En lugar de buscar que no se jugase ni un minuto del tiempo añadido, siguió a lo suyo. Lamine tuvo la sentencia, pero el palo salvó a los italianos, que en la siguiente jugada lograron el empate tras otra jugada polémica muy protestada por los azulgranas, que reclamaron una falta sobre Gerard Martín. Marciniak, el del neceser del Real Madrid, no quiso saber nada de la acción. Al contrario, amonestó a Flick por sus protestas. Que el polaco fuese el árbitro de este partido ya era una provocación tras su lamentable actuación hace dos años en el mismo escenario y con los mismos equipos en disputa.

En la prórroga, marcó otro gol el Inter y Sommer evitó el empate en un par de ocasiones. Demasiados goles ha concedido el Barça en la eliminatoria, siete en diez remates del Inter, una cifra que deja bien claro que el equipo debe mejorar en defensa en los cuatro partidos que le quedan por jugar esta temporada.

El primero, el próximo domingo en Montjuïc ante el Real Madrid. La plantilla está triste, pero debe levantarse a partir de mañana. Debe saber que la afición está orgullosa de ella y que merece una nueva alegría. La tuvo en la final de la Copa del Rey con aquel gol de Koundé que dio el título al Barça en la prórroga y quiere volver a disfrutar el domingo en un partido que sentenciará el título de Liga en caso de victoria azulgrana.

Esta plantilla y este entrenador, por los que muchos no daban un duro al inicio de curso, merecen acabar la temporada con el doblete, al que suman la Supercopa de España. Después, como Flick dijo ayer tras el partido, a pensar ya en el próximo curso, en el que volverán a luchar por todo. Porque este equipo, liderado por Lamine Yamal, y con un grupo de futbolistas valientes y descarados, está destinado a ganar la Champions.