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Flick vuelve al lugar de los hechos

El técnico alemán regresa a Da Luz, allí donde humilló al Barça sentado en el banquillo del Bayern de Múnich

Flick sobre Pedri: "¿Le dirás tú que descanse? Porque yo no"

Barça One

Ferran Correas

Ferran Correas

Hansi Flick volverá a dirigir este martes un partido en el estadio de Da Luz. La última vez que se sentó en un banquillo del estadio lisboeta fue el 23 de agosto de 2020. Aquel día ganó la Champions con el Bayern de Múnich ante el PSG de Neymar y Mbappé. Nueve días antes, con el equipo alemán, había sido protagonista en una de las mayores humillaciones deportivas sufridas por el FC Barcelona en toda su historia.

El técnico germano regresa ahora a Da Luz entrenando al Barça, al equipo del que no tuvo piedad aquel 14 de agosto de 2020, cuando lo goleó por un contundente 2-8 en los cuartos de final de una Champions que se jugaron a partido único, en un torneo con ocho equipos, a causa de la pandemia del coronavirus.

"Ahora entendemos que aquel Bayern no dejase de pisar el acelerador y quisiese más goles", explican desde el club azulgrana. "Flick es tremendamente ambicioso. Siempre quiere más. Si hubiese podido, el Barça hubiese hecho más sangre con el Real Madrid en la Supercopa. Si no llegan a expulsar a Szczesny, hubiésemos visto", dicen.

Aquel 14 de agosto de 2020, con Quique Setién sin saber que hacer en el banquillo del Barça, y los Messi, Suárez, Piqué, Alba, Busquets y compañía siendo superados por un vendaval sobre el terreno de juego, Flick pedía más a sus hombres desde el banquillo del Bayern y los Müller, Kimmich, Goretzka, Lewandowski y compañía lo escenificaban en el verde.

El partido estaba sentenciado al descanso con un contundente 1-4. Un ogro llamado Müller, en dos ocasiones, Gnabry y Perisic habían hecho inútil el momentáneo empate azulgrana logrado tras un centro de Alba desviado por Alaba. No tuvieron suficiente los alemanes y le marcaron cuatro goles más al Barça en la segunda mitad. Kimmich, Lewandowski y Coutinho, que estaba cedido por los azulgranas e hizo los dos últimos tantos, cerraron una humillación histórica. Nada se guardaron los alemanes a pesar de tener que jugar pocos días después la semifinal del torneo. Imposible con Flick.

Consecuencias

Aquella humillación tuvo consecuencias importantes en el Barça. Los azulgranas, que abandonaron Lisboa al día siguiente tristes, en silencio e increpados por algunos aficionados a la salida de su hotel de concentración, el Sheraton, vieron como Setién era despedido tres días después, mientras se nombraba entrenador a Ronald Koeman. Messi, el 25 de agosto, envió un burofax al club solicitando que se le diera la carta de libertad. Acabó quedándose una temporada más en el Barça. La extensión de aquella humillación llevó a la convocatoria de una moción de censura que no se llegó a celebrar porque antes dimitió Josep Maria Bartomeu como presidente.

Hubo elecciones y las ganó Joan Laporta, que apostó el pasado verano por Flick. El alemán, protagonista en aquella dolorosa noche lisboeta para el Barça, vuelve a Da Luz ahora en el banquillo azulgrana y dispuesto a sellar la clasificación para los octavos de final de la Champions.