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Enrique Piñeyro, presidente… antes que socio

Hoy se cumplen 81 años de la toma de posesión del que fue aristócrata y militar franquista

Cinco días antes de tomar las riendas del Barça, el marqués de la Mesa de Asta cumplió los trámites para asociarse al club. Fue admitido cuando ya había sido proclamado presidente

Propuesta de socio de Enrique Piñeyro, aceptada después de ser proclamado presidente del FC Barcelona

Propuesta de socio de Enrique Piñeyro, aceptada después de ser proclamado presidente del FC Barcelona / Centre de Documentació i Estudis del FC Barcelona

David Salinas

David Salinas

La reciente elección del presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, realizada a través de un proceso electoral democrático, contrasta con la imposición de Enrique Pyñeiro Queralt, marqués de la Mesa de Asta, al frente de la entidad azulgrana en marzo de 1940. Militar y aristócrata, Pyñeiro llegó a la presidencia azulgrana sin ser socio, pero tuvo el gesto de tramitar su ingreso al Barça una vez que le hicieron el encargo de dirigirlo.

Aunque los estatutos del FC Barcelona eran inequívocos al respecto, en aquellos tiempos de dictadura fascista quedaron en nada. Su íntimo amigo el general José Moscardó, conde del Alcázar de Toledo y Delegado Nacional de Deportes, le ofreció la presidencia del Barça, dirigido hasta entonces por una comisión gestora presidida por el doctor Joan Soler i Julià. No había tenido nunca ninguna vinculación con el club. De hecho parece que nunca había visto un partido de fútbol en su vida…

El marqués de la Mesa de Asta, de origen madrileño, estaba casado con la catalana María de la Paz Fabra Monteys y, como se detalla en el libro “El Barça segrestat” (Ara Llibres) de Xavier Garcia Luque y Jordi Finestres editado en 2014, “se había integrado bien en la sociedad catalana y a las costumbres de su burguesía y aristocracia desde veinte años antes de tomar el timón de la nave blaugrana”. 

Avaladores

En el Centre de Documentació i Estudis del FC Barcelona se conserva la petición de socio Enrique Piñeyro, fechada el 8 de marzo de 1940 y aprobada el 20 del mismo mes junto a otras muchas solicitudes. Sus avaladores, como se aprecia en el documento, fueron el presidente de la comisión gestora, el doctor Joan Soler i Julià, jefe del equipo quirúrgico del Hospital de Sant Pau durante la guerra y cuñado de Bartomeu Terradas, segundo presidente del Barça —y que tuvo que superar un expediente sancionador de las autoridades franquistas por su trabajo durante la guerra— y el secretario, Joan Barguñó Ribas, exjugador del club, falangista, cuyo hijo fue asesinado en el Santuari del Collell en los últimos días del conflicto bélico. 

Entre estas dos fechas, sin embargo, el marqués de la Mesa de Alta fue nombrado presidente del FC Barcelona el 13 de marzo, hoy se cumplen 81 años. En su toma de posesión, Piñeyro reconoció a sus compañeros de junta que fueron las circunstancias las que lo llevaron a la presidencia del Barça y que consideraba su mandato como “un servicio a la causa del engrandecimiento de España”. 

Igualmente, agregó: “En el ánimo de todos están hechos pasados que no deben repetirse. Hay cosas, acerca de las cuales no quiero insistir, que se fueron de España para no volver, y alguna de estas se fueron también de este club, que no necesitará de acicates bastardos para trabajar honrada y sinceramente para la mayor gloria de unos colores, tantas veces victoriosos en los campos del deporte y que cuanto más altos logremos situar, mayor satisfacción habrá de cabernos, pues, en mayor grado, habremos contribuido al resurgir de esta rama importantísima del esplendor patrio, que es el deporte español”.

Y, como no podía ser de otra forma en aquellos tiempos, finalizó su intervención con las siguientes palabras: “Señores, por el Barcelona y por el Deporte Hispano, ¡Arriba España!”, lema fascista que fue correspondido por todos los miembros de la nueva junta directiva azulgrana, integrada, entre otros, por Josep Vidal-Ribas Güell, vicepresidente y miembro de la alta burguesía catalana, empresario químico y de seguros; su sobrino Amadeo Maristany Vidal-Ribas, tesorero y empresario del sector vinícola, militar y presidente de la Asociación de Cazadores o Tomás María Rosés Milans, contador y heredero de una empresa algodonera y un banco, hijo del expresidente Tomàs Rosés Ibbotson.

Como apuntan García Luque y Finestres en el libro “El Barça segrestat”, Enrique Piñeyro no tenía ninguna obligación de pasar por el trámite de ser socio porque “en aquellos momentos, nadie estaba en una posición lo suficientemente fuerte para exigírselo. Pero quiso ser socio del club que le invitaron a presidir. Y lo fue siempre, hasta el día de su muerte, en 1960”.