FC Barcelona
Derbi con morbo

EFE
El Barça, si quiere ser campeón, deberá hacerlo por sus propios medios porque el Real Madrid no falló ayer y obliga a los blaugrana a realizar un esfuerzo más. El título de Liga está muy cerca después que en el último clásico disputado en el Estadi Olímpic Lluís Companys cayera del lado local tras una exhibición futbolística que solo el dúo formado por Hernández Hernández sobre el césped y Martínez Munuera en el VAR intentaron minimizar. También hubo un poco (o mucho) de Mbappé, que marcó tres tantos para colocarse Pichichi con dos goles de ventaja por encima de Lewandowski. Pero esa es otra guerra muy distinta a la que ahora ocupa a los jugadores de Hansi Flick.
Lo dijo ayer el propio entrenador alemán, que su única preocupación era acabar de conquistar el título y que ni le preocupaba lo que hiciera el Real Madrid, partido que no sabía si miraría, ni tampoco cualquier posible celebración que pudiera celebrarse después del derbi barcelonés. De hecho, al contrario de lo que ha hecho en más de una ocasión, sobre todo en lo que respecta al portero elegido para ser titular, no quiso desvelar nada sobre la alineación que presentará esta noche. Tiene toda la lógica del mundo teniendo en cuenta que ayer al mediodía, cuando ofreció su comparecencia, aún no se había disputado el encuentro entre Real Madrid y Mallorca en el Santiago Bernabéu.
Alargar la agonía
Los de Carlo Ancelotti llegaban al duelo con una plantilla muy mermada por las muchas bajas por lesión que tiene el equipo. Además de los jugadores de larga duración, en los últimos días e incluso horas también se quedaron sin opciones de participar futbolistas como Vinicius o Rodrygo, lo que limitaba mucho las opciones para realizar una alineación de garantías con la que medirse a un rival que se había mostrado rocoso durante toda la temporada.
Pese a todo, los blancos, que están viviendo un final de temporada que al inicio de la misma no esperaban, acabaron superando a los baleares en un final agónico para sumar tres puntos que les permitían, aunque solo sea de forma matemática y quién sabe si durante 24 horas, mantener la esperanza de remontar los siete puntos de ventaja con los que el Barça salió del segundo clásico liguero.
Provisionalmente, el Barça vuelve a situarse a cuatro del Real Madrid, así que un empate ante el Espanyol no le sirve para ser campeón. Necesitará ganar en Cornellà-El Prat si quiere cantar el alirón. No sería la primera vez que esto ocurre. De hecho, pasó en el último título liguero ganado por los blaugrana, la temporada 22-23, con Xavi Hernández en el banquillo, cuando, a falta de cuatro jornadas para el final, una más que en la actualidad, superó 2-4 a los periquitos para, matemáticamente, celebrar el campeonato de la regularidad.
A repetir la historia
La historia suele repetirse y ese es el objetivo de una plantilla que quiere poner el colofón a una temporada inolvidable en la que solo un minuto fatídico ante el Inter en el Giuseppe Meazza, donde Marciniak sobre el césped y Hingler y Van Boekel en el VAR hicieron de Hernández Hernández y Martínez Munuera, evitó que también se plantaran en la final de la Champions y, por lo tanto, optaran al triplete, que habría sido el tercero en la historia del Barça.
La Supercopa de España y la Copa del Rey son títulos importantes, pero incomparables con la Liga, un título que convertiría la temporada en excepcional. Si no es en el derbi, la segunda oportunidad será en Montjuïc este próximo domingo ante el Villarreal, que ayer mismo se impuso con claridad al Leganés en La Cerámica y ya acaricia la Champions League.
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