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Chus Carrillo: "Les dije a los padres de Messi que lo de su hijo empezaba a no ser normal"

Conversamos con el mítico periodista de Barça TV para analizar el presente y el futuro del Barça, así como su mirada sobre el periodismo actual

Chus Carrillo, en la redacción de SPORT

Chus Carrillo, en la redacción de SPORT

Carlos Monfort

Carlos Monfort

Si usted, querido lector, ha crecido escuchando Barça TV y sigue con fidelidad la actualidad del Barça, difícilmente no reconocerá la inconfundible voz de Chus Carrillo, parte ya de la memoria colectiva de varias generaciones de aficionados azulgranas.

En SPORT hemos querido conversar con el periodista barcelonés, nacido en 1960, que puso punto final a su trayectoria profesional hace aproximadamente tres años, coincidiendo con el cierre de Barça TV, en lo que supuso una jubilación de facto. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, inició su carrera como becario en el Diari de Barcelona.

Gracias a su inconfundible voz, pronto dio el salto a la radio, donde destacó como narrador deportivo, primero en Radio España de Barcelona y posteriormente en Onda Cero. En 1999 se incorporó como director de Canal Barça —nombre original de lo que después sería Barça TV—, donde desarrolló su labor durante casi 24 años.

A lo largo de ese cuarto de siglo vinculado al club, vivió de cerca numerosos acontecimientos dentro del entorno blaugrana.

¿Quién es Chus Carrillo? ¿Cómo fueron sus inicios en el periodismo?

Chus Carrillo es un periodista que estudió en Bellaterra y que empezó la carrera, como muchos hicimos por aquel entonces, en el Diario de Barcelona. Poco después se incorporó a Radio España de Barcelona, que más tarde sería Onda Cero, donde trabajó desde enero de 1980 hasta diciembre de 1999.

A partir de ahí dio el salto a Canal Barça, lo que luego sería Barça TV, donde también ejerció como director. Estuvo vinculado al canal hasta el 30 de junio de 2023, cuando la actual junta directiva decidió cerrar la emisión en TDT en alta definición por el elevado coste que suponía para el club en su situación económica.

Fue una etapa muy larga que incluyó momentos importantes, como el impulso a la televisión en 2004 con el salto a la TDT bajo la presidencia de Joan Laporta. Tras el cierre, estuvo un tiempo en paro y posteriormente se jubiló, desconectando del día a día del sector.

Forma parte de la historia de Barça TV. ¿Qué recuerdo guarda de aquella etapa?

Son muchísimos años, muchísimas narraciones, partidos del primer equipo, del fútbol base… al final has tocado todos los palos. Si tengo que quedarme con algo, seguramente es con los cerca de 5.500 partidos que habré narrado. Creo que narré prácticamente todos los goles de Lionel Messi, salvo dos o tres por problemas de salud puntuales, como una apendicitis o alguna neumonía.

Pero más allá de eso, me quedo con el trabajo diario, con la ilusión del primer día. He sido un privilegiado. Trabajar en Barça TV fue un privilegio para mí, como persona y como periodista. Y también con el cariño de la gente, con los recuerdos que te quedan. Hoy mismo entro en una redacción y hay gente que me reconoce, otros que te miran porque creen conocerte de haberte escuchado de pequeños… Eso es muy especial.

Además, he visto crecer a muchísimos futbolistas desde la base: Ilaix Moriba, Lamine, Fermín y tantos otros que quizá no llegaron al primer equipo, pero tenían un nivel altísimo. Y también he conocido a muchos futbolistas y directivos. Ha sido una experiencia única.

Su voz es muy reconocible. ¿Le ha pasado que te identifiquen solo por ella?

Sí, me ha pasado varias veces. Recuerdo estar tomando un café y que alguien se me quedara mirando hasta que me dijo: “Usted es quien yo creo que es”. Y a partir de ahí me empezó a explicar mi propia trayectoria. Era una persona que me había seguido durante años y que prácticamente me hizo un repaso completo de mi carrera sin que yo dijera nada. Me tenía totalmente ubicado.

También me pasa cuando voy a recoger a los niños al colegio. Hay gente que me ha visto en la tele y se acerca con mucho respeto. Y yo siempre digo que ahí soy un padre más. Pero es muy bonito. Son momentos que, solo por vivirlos, ya merece la pena toda la trayectoria.

Narró también el crecimiento del fútbol femenino. ¿Qué significó para usted?

Fue muy importante. A partir de 2015 empezamos a retransmitir los partidos del femenino porque no había derechos televisivos. Y ahí empezamos a vivir desde dentro ese crecimiento. Recuerdo partidos con jugadoras como Vicky Losada o una joven Alexia Putellas, que entonces tenía 19 años y ya apuntaba maneras. Luego llegaron las Champions, partidos como el de Gotemburgo o la final de Bilbao, y todo eso me dio también cierta visibilidad dentro del entorno del fútbol femenino. He vivido momentos inolvidables: finales, celebraciones, títulos… y eso también forma parte de lo que ha sido mi carrera.

Sé que la pregunta es difícil pero... ¿Si tuviera que quedarse con un solo gol de Messi, cuál sería?

Me quedo con el segundo gol en la semifinal de Champions en el Bernabéu, en la temporada 2010-2011.Es un gol que lo tiene todo: el contexto, la calidad y el escenario. Recibe prácticamente en el círculo central, deja atrás a jugadores como Sergio Ramos y Marcelo y acaba definiendo ante Casillas. La imagen desde arriba es brutal: Messi avanzando con el balón sin prácticamente compañeros cerca, rodeado de rivales, y aun así sabes que va a marcar. Ese gol representa también todo lo que era aquel Barça de Guardiola y el momento que se vivía entonces.

¿Cómo era su relación con los futbolistas?

Siempre desde el máximo respeto. Yo tenía muy claro que, si coincidías con un futbolista en un contexto cercano, no había que hablar de fútbol. Había que preguntar por la familia, por la música, por su vida. Recuerdo, por ejemplo, coincidir con Zubizarreta y compartir trayecto en coche hacia la radio, y nunca hablábamos de fútbol.

El futbolista está muy protegido y si percibe que buscas sacar algo, se cierra. En cambio, si la conversación es natural, todo fluye mucho mejor. Hoy en día además están muy bunkerizados, tanto ellos como los clubes, así que ese respeto es fundamental.

El periodismo ha cambiado...

Muchísimo. Antes había mucha competencia, pero también un respeto enorme por la profesión. Los periodistas tenían trayectoria, experiencia y un peso. Eran figuras a las que escuchabas. Ahora cualquiera con un canal de YouTube puede opinar y, si tiene cierta gracia, la gente le sigue. Y eso es algo que me cuesta entender. Creo que antes de pontificar hay que tener un recorrido, un poso, contactos y experiencia. Salvo excepciones, esa parte se ha perdido bastante.

¿Cómo fue la etapa como director de Barça TV?

Fue una etapa de mucha ilusión, pero también complicada. Yo venía de la radio, llevaba 19 años en ella, y no tenía experiencia en televisión. Además coincidió con una época complicada del club: el final de Núñez, la etapa de Gaspart, cambios constantes de entrenadores… Deportivamente no eran buenos años.

No pudimos hacer muchas de las cosas que nos hubiera gustado hacer porque las circunstancias no ayudaban, ni a nivel económico, ni social, ni deportivo. Luego, con la llegada de Joan Laporta y jugadores como Ronaldinho, todo empezó a cambiar. La primera entrevista de Ronaldinho fue en Barça TV, en julio de 2003, y a partir de ahí el club y el canal crecieron mucho.

¿Cómo recuerda sus primeros contactos con Messi?

Fue curioso porque durante un tiempo no sabíamos dónde iba a jugar cada semana. Estaba entre el juvenil, el Barça B y el primer equipo. Había partidos que preparábamos para verlo y, a última hora, cambiaba de categoría porque ya estaba jugando en equipos superiores a su edad.

Recuerdo también cuando sus padres vinieron a buscar imágenes de sus primeros partidos en DVD. Y ya entonces les dije que aquello iba muy en serio, que lo de Leo no era normal. El tiempo ha demostrado que no me equivocaba.

¿Cree que el Barça ha recuperado su identidad?

Sí, en gran parte por necesidad. La situación económica obligó a apostar por la cantera. Han aparecido jugadores como Lamine, Fermín, Gavi, Balde… y eso ha devuelto al equipo parte de su esencia. El Barça lleva décadas con esa idea, desde la etapa de Johan Cruyff como entrenador, pasando por Rijkaard, Guardiola o Luis Enrique. Ahora se ha recuperado ese modelo, en parte porque no había otra opción, pero se ha convertido en una virtud.

¿Cómo era Cruyff en el trato personal? No era un cualquiera.

Era un genio. En el trato cercano, una persona excelente, muy inteligente y siempre un paso por delante. Tenía una manera especial de entender el fútbol y también el entorno. Con la prensa tenía sus preferencias, pero sabía perfectamente cómo manejar cada situación. Además, tenía ese punto de personalidad que lo hacía único, incluso en cosas más anecdóticas.

Si tuviera que quedarse con un momento de toda tu carrera, cuál sería?

Me quedo con dos. En la radio, la nominación de Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos de 1992. Estaba allí en directo y, como barcelonés, fue algo espectacular. Y como narrador, los dos 5-0 al Real Madrid: el del Barça de Cruyff y el de Guardiola. Fueron días en los que disfruté muchísimo, incluso llegué a emocionarme.

También añadiría la Champions femenina de Gotemburgo. Fue muy especial porque pude dedicar los últimos minutos de la retransmisión a todas las jugadoras, entrenadores y personas que habían construido ese proyecto desde el inicio.

Me consta que es usted un enamorado del fútbol femenino. ¿Qué le hizo engancharte al fútbol femenino cuando aún no tenía tanta visibilidad?

Las ganas que tenían y cómo jugaban. Cada año eran mejores. Veías los entrenamientos y solo con verlas ya te cansabas tú. Había una evolución constante. Tenían muy claro que querían sacar eso adelante y lo han conseguido. Y no solo eso, sino que han superado todas las expectativas.

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