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El cara a cara entre Iñigo Martínez e Irene Paredes: "Igual sí que nos separaron al nacer"

Dos líderes, dos centrales, dos vascos... un íntimo diálogo entre ambos defensas en Barça One sobre sus inicios en el fútbol, su etapa actual de azulgrana, sus hijos...

El cara a cara entre Iñigo Martínez e Irene Paredes: "Igual sí que nos separaron al nacer"

BARÇA ONE

Maria Tikas

Maria Tikas

Iñigo Martínez e Irene Paredes dicen que podrían haber sido "separados al nacer". Para cerrar el 2024, un gran año para ambos, Barça One reunió a los centrales del primer equipo masculino y femenino en un cara a cara. Y el resultado es un íntimo diálogo entre ambos sobre sus inicios en el fútbol, muy parecidos, su etapa actual como azulgranas y sus hijos, entre otros temas.

Ambos recuerdan sus inicios y el camino que les ha llevado a estar hoy en el Barça. Los dos empezaron en la élite con la Real Sociedad (Iñigo desde los trece años -debutó con el primer equipo con veinte- e Irene fichó con diecisiete y estuvo tres temporadas). "Fueron unos años muy bonitos", dice él. Y ella recuerda que compartía taxis con Aritz Elustondo, excompañero de Iñigo. Y luego se fueron al Athletic, durante cinco años los dos.

"Un cambio muy brusco y con mucho ruido, pero era algo que el cuerpo me pedía y fui muy feliz allí, la experiencia fue espectacular", cuenta Iñigo. E Irene recuerda que "pudimos ganar una Liga, con lo difícil que es hacerlo solo con gente de allí, a base de casta y mucho curro". "¿Solo me falta pisar el PSG para ser como tú, eh?", le decía Iñigo. Porque Paredes estuvo cuatro años en Francia "que se hicieron largos, mucho tiempo de cielo gris y ambiente diferente".

Sus fichajes por el Barça

Y entonces, la llamada del Barça. "Venir aquí es otra cosa, es otro fútbol totalmente diferente. Lo veía desde fuera y decía: joder, yo quiero ser parte de esto. Tenía compañeras de selección que me contaban un poco la manera de entrenar y de hacer y quería venir aquí", explicaba Irene. "Estoy encantada, es mi cuarta temporada y da gusto ver cómo desde tan pequeñas se palpa el modelo de juego y cómo nos identifica".

"Es muy diferente", le decía Iñigo. "El estilo de juego cambia radicalmente, sobre todo con balón. Es lo que nos piden, salida de balón y no perderla. Pero es cuestión de adaptarse, al final uno se hace rápido. Yo ahora estoy muy contento, estoy teniendo muchos minutos y además hay un gran ambiente. Es el paso que quería dar. Llevababa años en el Athletic y cuando se presenta la oportunidad de venir aquí, no puedes decir que no. Salir de la zona de confort cuesta, pero era una decisión que tenía que tomar. Pocas veces el tren pasa dos veces, y a mi edad tenía que aprovecharlo".

El gran momento de ambos y los jóvenes

Dos equipos diferentes, un mismo club y, por supuesto, el mismo objetivo: ganar títulos. "Queremos repetir lo del año pasado", dice Irene. E Iñigo apunta que "a ver si este año podemos levantar algún título, que es lo que tanto deseamos; la verdad es que pinta bien, pero a ver si nos sale".

Los dos son veteranos de sus equipos. "El otro día salté y era el más mayor", ríe Iñigo. "Con Robert [Lewandowski] y Tek [Szczesny] ahí estamos, peleando e intentando ayduar con todo lo que podemos. Hay mucha calidad y talento joven. Al final nuestro trabajo como defensas y veteranos es ordenar, tranquilizar y dar seguridad". "A mí me toca también ser una de las mayores", le dice Irene. "En los equipos campeones hay que tener ese desparpajo que nosotras tenemos con Vicky o Salma y vosotros con Lamine y compañía. Que no piensen las cosas dos veces, que las hagan, son talento puro. Y a nosotros nos toca poner un poco de cabeza, de pausa".

"Viéndoles desde atrás lo disfruto más", dice Iñigo. "Y digo: joder, ya me podría haber tocado a mí tener ese talento. Es una gozada estar aquí y ver como juegan, estoy disfrutando mucho". E Irene también: "Estar con toda esta gente es una pasada, entre todas nos hacemos mejores. Es un orgullo compartir con Alexia, Aitana, con dos Balones de Oro cada una, y hay más gente que podría ganarlo".

Padre, madre y futbolistas

Iñigo e Irene, además de futbolistas, son padre y madre. Él, de dos niñas -Nikole y Paule- y uno más en camino. "Por fin tendremos un niño", dice. Y ella, de un niño, Mateo, de tres años. Los dos han encontrado en Barcelona una vida "muy tranquila" y una ciudad "de fácil visita" para sus familias.

La pequeña de Iñigo, de cuatro años, no se entera mucho del tema. Pero la mayor empieza a ser consciente de quién es su padre. "En el colegio, los niños y niñas hablan de fútbol y ahora están con los cromos... Si le sale su padre, se emociona. Le gusta mucho el fútbol, a ver si nos sale una Irene", ríe. Y Mateo "es un poco como la tuya de cuatro, ve que hay algo diferente, que su madre sale en la tele, pero no es consciente de la magnitud. Para él ser amigo de Alexia Putellas es algo normal. Y cuando me piden que firme una camiseta, él también quiere hacerlo, porque quiere pintar como yo"