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Entrevista | Ramon Maria Calderé Exjugador del FC Barcelona

Calderé: "Hice el mejor partido de mi vida en el Bernabéu y no se pudo ver por televisión"

El exjugador del FC Barcelona recuerda el clásico en el que debutó en el primer equipo y repasa su larga trayectoria en el Barça con SPORT

Calderé, en una imagen reciente junto al Balón de Oro, Igor Belanov

Calderé, en una imagen reciente junto al Balón de Oro, Igor Belanov / SPORT

Ferran Correas

Ferran Correas

Ramon Maria Calderé (Vilarodona, Tarragona, 1959) es más culé que el palo de la bandera. Lo era de niño y tuvo la fortuna de jugar cuatro temporadas en el primer equipo del Barça, club al que llegó con catorce años. Para hablar del clásico, lo localizamos en Chisinau (Moldavia), donde está negociando su incorporación a un equipo de aquel país.

Llega el clásico, su historia es curiosa. Debutó con el Barça en Liga en un clásico en el Santiago Bernabéu. Y con gol.

Aquel era el partido de mi vida y no podía fallar. Había hecho la pretemporada con 21 años y no me había quedado, me fui cedido al Valladolid. Había pasado por dos lesiones de rodilla con el Barça Atlètic y con 24 años no podía fallar. Llegaba después de hacer un gran Gamper contra Boca y el Bayern y ser elegido mejor jugador. Seguí el consejo de mi padre. Si quieres una cosa, ves a buscarla. Fue muy bien. Ganamos 0-3, marqué un gol e hice dos palos. Podíamos haber repetido el 0-5. La lástima es que el partido no se pudo ver por televisión por una huelga. Fue el mejor partido de mi vida y no se pudo ver.

Se lo dedicó a su abuelo.

Estaba jodido, fui a verlo días antes al hospital a Reus. Me había cuidado mucho de pequeño y le prometí que marcaría. Lo hice y se lo dediqué.

Debuté en el Bernabéu. Era el partido de mi vida y no podía fallar. Ganamos 0-3, marqué un gol e hice dos travesaños. Podíamos haber repetido el 0-5

Debutó con 24 años, ahora lo hacen con 16.

No me quejo, pude debutar antes. Fui con Carrasco, hicimos la pretemporada con Lucien Muller con 21 años, pero no estaba para asumir la responsabilidad de jugar en el primer equipo. El ‘Lobo’ se veía y se quedó. La capacidad mental es muy importante.

Había llegado a la cantera por un anuncio.

Un amigo, Pere, me trajo el anuncio al pueblo. Estaba jugando en el Valls federado. En el pueblo no había equipo, jugábamos contra los pueblos cercanos, íbamos en bicicleta. El amigo me animó, mandamos la carta y fui al entrenamiento. Cuando llegué, me había olvidado las botas. Nos cambiamos en el vestuario visitante del Camp Nou y salí a comprarme unas botas. No encontré y me compré unas zapatillas blancas de tenis. Resbalaba, pero hice dos o tres goles. Cuando acabó, Oriol Tort le dijo a mi padre que nos esperaban en las oficinas para firmar.

Antes de llegar al primer equipo, tuvo que superar dos graves lesiones.

Me rompí dos veces la rodilla. Una el ligamento lateral interno y otra el menisco. Jugaba de extremo, Laureano Ruiz me puso allí. Las dos veces me rompí con el Barça Atlètic en un partido de entrenamiento contra el primer equipo. Muchos decían que no volvería a jugar y eso me sirvió de motivación. Después Menotti ya me llevó a jugar amistosos con Maradona, aquellos que se hacían por él. También a la Copa de la Liga.

Cuando fui a hacer la prueba con el Barça, me olvidé las botas. Me compré unas zapatillas blancas de tenis. Resbalaba pero hice dos o tres goles y Oriol Tort le dijo a mi padre que nos esperaban en oficinas

El primer clásico fue especial, ¿pero recuerda alguno más?

El del Camp Nou del segundo año. Marqué el 2-0 a pase de Schuster. Veníamos de jugar contra el Porto en Copa de Europa. Nos marcaron un gol por error garrafal mío. Le hice un pase a Urruti y no vi que estaba Juary. Marcó y estábamos eliminado. Suerte que Archibald nos dio el pase. Me fui del partido y Terry me cambió. Pensaba que sería suplente en el clásico, pero jugué y marqué.

Aquel equipo ganó la Liga con Venables con una forma de jugar muy parecida a la del Barça de Flick.

La presión era muy parecida. La línea no la hacíamos tan avanzada. Sorprendimos mucho. Cuando recuperábamos también éramos muy verticales. Schuster lanzaba a Archibald, Carrasco, Rojo...

Ramón María Calderé (85/86-86/87) destacó en el conjunto azulgrana en la segunda mitad de la década de los 80

Ramón María Calderé (85/86-86/87) destacó en el conjunto azulgrana en la segunda mitad de la década de los 80 / Archivo SPORT

Lástima de la Copa de Europa de Sevilla.

Fue una pena. Parecía que estaba ganada antes de empezar. Se jugaba en Sevilla, con el campo lleno de barcelonistas. No era un mal equipo el Steaua, dos años después volvió a la final. Teníamos que ganar sí o sí. Aquella época duró dos años y medio y con aquel título hubiese durado más. Era un fútbol diferente, más inglés, pero hubiésemos marcado una época como la posterior de Johan. Pudimos hacer historia y ganar la primera Copa de Europa de la historia del club, pero...

Aquel equipo pudo hacer historia ganando la primera Copa de Europa para el club en Sevilla, pero... No jugué la final por sanción y la comenté en televisión

Usted se la perdió por una amarilla.

Le estoy muy agradecido al fútbol, pero a veces no he tenido suerte. Tenía tarjeta y le dije al delegado si pasaba algo si veía la segunda. Me dijo que no, que se borraban. Por mi forma de jugar agresiva, la vi contra el Goteborg. Acabé el partido convencido de que no pasaba nada, pero al día siguiente el delegado me dijo que no.

Y la comentó por televisión, algo impensable en la actualidad.

Me lo dijo Quique Guasch. Quería estar concentrado, pero me convenció. Lo hice con José Ángel De la Casa. Veía que la cosa no iba bien, hubo el cambio de Schuster. Sabíamos que había problemas, pero no entendí el cambio. En la transmisión no sabía que decir.

¿Cómo era Schuster?

Hay dos Schuster. Cuando lo conocí me ayudó mucho. Jugábamos ante 100.000 personas. Siempre me decía, no te preocupes, robas y me la das a mí. Por eso decían que era su fiel escudero. Después había el Schuster colectivo, el que entraba al vestuario y había días que ni saludaba, un carácter difícil.

Con Maradona también coincidió.

Era un gran ser humano. Recuerdo que fui a Florencia a jugar un amistoso y no podía dormir de los nervios. Me bajé al hall del hotel y allí estaba Diego. Le pedí un autógrafo y luego estuve más de una hora hablando con él. Me explicó su vida y me aconsejó. Cuidaba mucho de los jóvenes.

Aquel grupo se rompió con el Motín del Hesperia.

Tuvimos problemas con los contratos de imagen. Núñez nos decía una cosa y era otra y Hacienda se enteró. Gaspart se portó muy bien. Un día nos dijo que estaba todo arreglado y un rato más tarde que no, que el presidente no aceptaba. Aquel día hicimos una reunión, solo faltaban Lineker, que estaba en Inglaterra, y Schuster, que ya sabíamos que había firmado con el Real Madrid. Teníamos razón, pero nos perdieron las formas. No teníamos que haber pedido la dimisión de Núñez. Luego ganamos la Copa contra la Real Sociedad contra pronóstico. Centro mío y gol de Alexanko. Luis Aragonés se puso de nuestra parte y rechazó la renovación. Iba a venir Clemente y llegó Johan.

En el Motín del Hesperia teníamos razón, pero nos perdieron las formas. No teníamos que haber perdido la dimisión de Núñez

Johan Cruyff fue quien le descartó.

Tras el motín, los que no tenían contrato fueron a la calle. Seguimos los que teníamos, Carrasco, Zubi, Julio Alberto, Urbano… Yo tenía tres años más. Venía de jugar el Mundial’86 y la Eurocopa’88, pero en la pretemporada vi cosas raras. No hablaré nunca mal de Johan porque era mi ídolo. Lloré tras la final del 74 porque Holanda había perdido. No me ponía en mi posición. Vi que molestaba, hablé con Gaspart y decidí marcharme. Lo que pasa es que actué de buena fe, tenía ofertas y me traspasaron al Betis sin que yo lo supiera.

Después volvió a cruzarse con Gaspart en el Sant Andreu.

Es un tío muy humano. No se le puede negar su barcelonismo y su sentimiento. Supongo que sabía que me habían puteado con el traspaso. Yo venía de una lesión en el Aquiles, tenía 32 años, pero era muy profesional, siempre con entrenamientos especiales con Paco Seirul·lo. Me firmó tres años para intentar subir.

¿Qué le dice el nombre de Japón Sevilla?

Una de las decepciones más grandes del fútbol. Un personaje al que manipularon y nos impidió subir en el campo del Lugo. Otra vez estuve yo por en medio. Podía haber dado una gran alegría a un gran club y una gran afición. Encima lo ascendieron a Primera. Joan Gaspart lo perdonó, yo no.

Calderé, campeón en Andorra

Calderé, campeón en Andorra / UESC

Tuvo problemas con la policía.

Hubo incidentes. Un policía le dio un porrazo por la espalada a un compañero, Chupete, y yo le di un puñetazo. Querían que me quedara allí, pero pedí disculpas y ahí quedó todo.

Tras retirarse, ha entrenado a un montón de equipos modestos.

A muchos, equipos como el Burgos, Salamanca, Castellón, Badalona, Olot, Santboià… he ganado ocho veces el campeonato de Tercera, en Andorra gané liga y copa, he entrenado en República Dominicana...

En uno de ellos, el Reus, volvió a tener problemas con la Policía.

Fue en el campo del Sangonera, perdimos un play off de ascenso. Le protesté al árbitro y un guardia civil me insultó. Me llamó catalán de mierda. Hubo un forcejeo, pero nunca una agresión. Otro guardia civil me detuvo. Hubo juicio rápido, acepté la multa y se acabó.

Usted sigue mucho el fútbol. ¿Ha cambiado mucho desde su época a la actual?

Mucho. Por eso me hace gracia la comparación entre Maradona y Messi. Las entradas que le hacían a Diego, los campos embarrados, las ropas, las botas… Claro que Messi es el mejor y que Lamine puede ser el sucesor, pero Diego era un genio.

Lamine es el mejor del mundo y no se puede perder. Espero que escuche a los que lo quieren

¿Cómo ve el clásico del domingo?

El Barça tiene muchos lesionados, pero el Madrid tampoco está bien. Estará igualado, son dos estilos, el del Barça más atractivo, falta pulir la presión. Tienen a Mbappé, pero el Barça tiene más calidad. Tenemos a Lamine.

¿Qué me dice de Lamine?

Valoro su mentalidad, como la de los otros jóvenes. Debutar tan joven y que no les pueda la presión. Lamine no se puede perder. Es el mejor del mundo y esperemos que escuche a las personas que le quieren.