FC BARCELONA
El Barça sí remonta en una tardeo de locos
El conjunto de Flick le dio la vuelta al marcador con una victoria épica que puede valer un trozo de campeonato
Tenía que llegar el día. En algún momento el Barça debía probarse sin Lamine. Renunciar al jugador más creativo del mundo, el que mejora a sus compañeros, el que decide campeonatos. Jugar con Lamine es trampa, una ventaja competitiva; jugar sin él, la posibilidad de perderse.
Lo vivió en sus carnes el conjunto de Flick. El mejor Barça de los últimos años tuvo que recuperar a Lamine para recomponerse y darle un espaldarazo ¿definitivo? a LaLiga. Parecía imposible cuando perdía 1-3, incluso cuando logró empatar y perdió por lesión más tarde a Lewandowski, pero este Barça tiene espíritu, sobre todo cuando las cosas se tuercen.
Y lo volvió a demostrar en un final de locos que acabó con un penalti, suspense incluido por el VAR, en los últimos instantes. Lo transformó Raphinha para el definitivo 4-3. El Barça ganó un partido que tenía que haber perdido.
Ferran muerde primero
El Barça entró bien al encuentro. El primer arañazo fue de Lewandowski tras una jugada cocinada entre Raphinha y Fermín. El polaco remató de primeras un centro tenso de Fermín, una jugada parecida a la que originó el único gol del Barça ante el Dortmund hace unos días.
El balón salió fuera pero la jugada animó al Barça que encontraba soluciones en el veneno entre líneas de Fermín y la claridad de Pedri. El gol parecía cuestión de minutos y llegó con una acción formidable de Ferran, que decidió con un disparo seco y raso tras una gran conducción. Sin Lamine en el once, Flick colocó a Raphinha en la banda derecha y a Ferran por la izquierda, pero muy cerca de Lewandowski.
El tanto de Ferran ponía el partido a pedir de boca. La puesta en escena llamaba a una tarda apacible: un marcador favorable, el sol en las gradas y la afición remando a favor. Pero el fútbol, siempre imprevisible, le cambió la cara al Barça en tiempo récord con una acción desafortunada de Szczesny, que midió mal un centro, no llegó a interceptar el balón, y remató libre de marca Borja Iglesias. En el banquillo, Flick se desesperaba y lo pagaba con una de las botellas de agua.
El Barça se hace un nudo
El gol del Celta enredó a un Barça destemplado, hecho un nudo, incapaz de leer los ataques del Celta o de encontrar el ritmo en ataque. Se desgañitaban Iñigo y Pedri. Y la cara de Gerard Martín era pura tensión. Las condiciones físicas de Balde le permiten jugar casi de extremo y corregir su espalda con una velocidad salvaje. Martín tendrá que intentar no imitar el juego de Balde si quiere sobrevivir en esta posición.
En la primera mitad vivió un calvario para cerrar su banda y tomar buenas decisiones en ataque. Sin Balde, el Barça pierde profundidad, sorpresa y a un ganador de duelos. El Celta lo aprovechó en varias ocasiones pero Szcezny supo recomponerse al primer gol con una doble parada que evitó que el Celta se marchara por delante en el marcador al descanso.
Errores impropios
El Barça arrancó la segunda mitad desafinado, con prisas por adelantarse en el marcador, pero sin precisión, completamente expuesto. Un juego de funambulismo sin red que acabó con el Barça en el suelo y completamente desnudo. Ridiculizado ante la falta de vigilancias y el caos defensivo.
En el desorden más absoluto reinó Borja Iglesias y se descompuso el Barça con errores individuales. El delantero aprovechó un error monumental de De Jong, incapaz de controlar un balón largo de Guaita siendo el último hombre. No se entendieron Iñigo y Frenkie y lo aprovechó Borja Iglesias con un disparo cruzado para batir a Szczesny.
En pleno desconcierto volvió a aparecer Tek, que ya no pudo hacer nada, en otra jugada insospechada: un rechace de la defensa del Celta terminó en un mano a mano con Borja Iglesias que volvió a definir con precisión quirúrgica.
Y fue entonces, justo cuando el Barça parecía metido en un lío de campeonato, cuando reaccionó a lo grande. La entrada de Lamine y Olmo le dio fe y fútbol al equipo. El Barça puso la primera piedra con un tanto de Olmo tras una combinación magnífica entre Lewandowski y Raphinha, que dejaron solo al mediapunta ante el portero.
El gol dio alas al conjunto azulgrana. Un remate de cabeza de Raphinha tras una asistencia de Yamal puso la igualada en el marcador y la fiebre en las gradas. Lo intentó el Barça una y otra vez con más corazón que fútbol. Y en la desesperación encontró el Barça el impulso para ganar el encuentro. Lo logró Raphinha tras un penalti a Dani Olmo. Un gol que llegó con suspense, tras la intervención del VAR.
Lo transformó Raphinha con nervios de acero. En una tarde vertiginosa, de emociones fuertes, el Barça se llevó los tres puntos con una victoria de campeonato.
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