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El Magdeburgo y la permisividad arbitral: una historia interminable

El Barça volvió a caer contra el cansino ritmo del equipo alemán en otra actuación demasiado permisiva de los colegiados

Carlos Ortega, durante el partido contra el Magdeburgo

Carlos Ortega, durante el partido contra el Magdeburgo / Dani Barbeito

Marc Gázquez

Marc Gázquez

El enfrentamiento de la EHF Champions League contra el Magdeburgo se convirtió, una vez más, en una auténtica pesadilla para el conjunto culer. El Barça cayó de nuevo en un final muy cruel contra el equipo alemán, que sigue defendiendo a capa y espada el título de 'bestia negra' azulgrana en los últimos años.

Llegaba el choque después de las polémicas semifinales de la pasada Final Four, donde el equipo azulgrana se vio claramente perjudicado por diferentes decisiones de los colegiados. Sin ir más lejos, los de Carlos Ortega vieron hasta tres tarjetas rojas (Petrus, Carlsbogård y Aitor Ariño), y jugaron el último y decisivo minuto con dos menos en pista.

Y, en esta ocasión, los colegiados también obtuvieron su dosis de protagonismo. Más allá de decisiones puntuales que en ningún caso cayeron a favor de los catalanes, la tónica arbitral con el equipo alemán fue otra vez muy permisiva en su ataque.

El Magdeburgo impone su ley en otro cruel final para el Barça

El Magdeburgo ganó en el Palau / Dani Barbeito

Un estilo de juego cansino

El Magdeburgo basa su estilo de juego en ataques largos, incluso cansinos o aburridos, al límite del pasivo y de los pasos. Sin embargo, los árbitros se adaptaron a este estilo y no penalizaron algunas claras situaciones. Fue habitual ver al público del Palau levantarse de su asiento para exigir el pasivo por los largos ataques alemanes.

Pero no fue el público el único que se indignó con esta situación. En la rueda de prensa posterior al choque, Carlos Ortega mostró su preocupación por la permisividad de los árbitros con el Magdeburgo: "Siempre lo hacen todo muy lento. Creo que esto en el balonmano hay que penalizarlo más. Sin duda, hay que penalizarlo más y levantar el pasivo antes", reflexionó.

La permisividad arbitral

"Cansa mucho jugar así tan lento. Y lo que más cansa es la permisividad arbitral. Nosotros entrábamos en pasivo súper rápido y ellos, no sé por qué, hacían mucho más largo los ataques, muchísimo más largo. Y luego el pasivo lo juegan hasta el final. Pasivo, uno contra uno, tres pases, uno contra uno, dos pases, uno contra uno, un pase y encima el reloj corriendo", agregó.

Lo cierto que el estilo del Magdeburgo agota mentalmente a sus rivales. Es lícito pero roza continuamente lo permitido en el reglamento. Por el bien del balonmano, los árbitros deben castigar más esta forma de jugar tan cansina. Y, como dijo Ortega, "hay que tratar de ganarlos con eso mientras que los árbitros lo permitan".

A resarcirse de la derrota europea

El Barça buscará este sábado (19:00 CET) resarcirse del traspié europeo con una victoria en el regreso de la Liga Asobal al Palau Blaugrana, ante un Recoletas Atlético Valladolid con la moral alta tras arrollar al Bada Huesca (35-25) en su estreno de la temporada.

Con la única baja confirmada de Dika Mem, todo indica que los pivotes Òscar Grau y Antonio Bazán, que ya suplieron a Luís Frade en Alicante, cubrirán en este partido la ausencia de Ludovic Fàbregas, que acumuló muchos minutos en la 'Champions'.

Asimismo, el extremo Adrián Sola, que ya tuvo protagonismo en el debut liguero anotando tres goles, podría volver a entrar en acción para dar descanso a los titulares, pensando en el compromiso del próximo jueves ante el Zagreb y en el Mundial de Clubes que se celebrará en El Cairo (Egipto) del 26 de septiembre al 2 de octubre.