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Will Clyburn, una rutilante estrella obligada a reconvertirse

El estadounidense ha readaptado su estilo de juego desde la grave lesión de rodilla que sufrió con el CSKA en 2019, cinco meses después de alzar la Euroliga

Will Clyburn, un refuerzo de muchos quilates para el Barça

Will Clyburn, un refuerzo de muchos quilates para el Barça / EFE

David Rubio

David Rubio

El estadounidense Will Clyburn fue una de las grandes estrellas de la Euroliga 2018-19 en su segunda temporada en el CSKA Moscú, club al que llegó con 27 años después de su paso por el ratiopharm Ulm alemán, el Hapoel Holon israelí y el Darüssafaka turco.

El conjunto ruso venía de perder la semifinal de 2018 contra el Madrid con el exazulgrana Cory Higgins y el exmadridista 'Chacho' Rodríguez y se vengó en la penúltima ronda del año siguiente en el Buesa Arena vitoriano (95-90) con 18 puntos de Clyburn, quien se fue a 20 en la final contra el Anadolu Efes (83-91).

Su juego era espectacular. El de Detroit era imparable en la posición de 'tres', con una capacidad de desborde tras bote y una enorme potencia de salto a dos pies que le permitía anotar en penetración, en tiro tras bote o desde el perímetro. Además, ayudaba mucho en el rebote y se fajaba en defensa cuando era necesario.

Sin embargo, todo se truncó cinco meses después de su gran éxito individual y colectivo cuando a finales de octubre de 2019 se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha en un duelo contra el ALBA Berlin. Adiós a la temporada y nueva realidad para el alero de 2,01 metros que nació el 17 de mayo de 1990.

Will Clyburn se mostró muy feliz tras firmar con el Barça

Will Clyburn se mostró muy feliz tras firmar con el Barça / FCB

Clyburn trabajó mucho durante un año para regresar a buen nivel en el curso siguiente, aunque ya no era tan imparable y se fue alejando de los aros para buscar más el lanzamiento triple. Pese a ello, promedió 14 puntos, 3,8 rebotes y +14,3... aunque no llegó al +17,5 de dos temporadas atrás.

Los dos principales cambios se vieron en el rebote (bajó de 6,8 a 3,8) y los triples (pasó de lanzar 2,8 por partido a elevarse 4,2 veces desde más allá de la línea). Poco a poco ha ido evolucionando a un alero más estático que de desborde, aunque su espectacular talento hacen que siga siendo un fichaje ilusionante.

La lesión en la fascia de la pierna izquierda que lo mantuvo bastantes semanas KO a comienzos de año con la Virtus añade más dudas al fichaje de un jugador que se autodefinió como "un guerrero" en sus primeras palabras como azulgrana tras fichar por dos temporadas.

Por poner ejemplos y aunque en ambos casos se trataría de 'cuatros', podríamos decir que el juego de Will Clyburn ha ido mutando de una especie de Pete Mickeal a Terence Morris. Con su llegada, el Barça gana en físico y en experiencia con un jugador que aún puede dar muchas alegrías si le respetan las lesiones.