FC BARCELONA
Avance editorial del nuevo libro de Joan Laporta: 'Así hemos salvado al Barça'
El expresidente azulgrana y candidato a la reelección presentará el próximo lunes su obra con la crónica de los cinco años de su último mandato escrita en primera persona junto a Josep Maria Fonalleras
"Mientras los equipos iniciaban sus respectivas competiciones tras el parón de vacaciones, en los despachos el trabajo no se detenía. No habíamos tenido ni un solo día de descanso en agosto porque debíamos cerrar el ejercicio contable de la temporada 2020-21, que era responsabilidad, de julio de 2020 a marzo de 2021, de la anterior junta y de la comisión gestora, mientras que del 17 de marzo al 30 de junio de 2021 era competencia de quienes entramos tras las elecciones.
En un ejercicio de honestidad y transparencia, explicamos en todo momento a los socios la fotografía del momento. En la asamblea de octubre presentamos el cierre económico del ejercicio 2020-21, las peores cuentas de la historia del Barça, con 481 millones de euros de pérdidas después de impuestos y un EBITDA negativo de 60 millones de euros, causados tanto por la caída de ingresos, un 24% por debajo de lo presupuestado por la anterior junta directiva, como por la incapacidad de contener el gasto, que había aumentado un 19% con respecto a la temporada anterior. Las cosas no se habían hecho bien, era evidente. Habría tiempo para depurar, si procedía, responsabilidades, dado que ya se había encargado una auditoría forensic para determinar si se habían producido acciones irregulares en el empobrecimiento económico, ético y reputacional de la entidad. Entendíamos que muchos socios nos pidieran exigir cuentas a los anteriores gestores, pero nosotros estábamos más centrados en tirar adelante para revertir la delicada situación económica en la que nos encontrábamos.
Koeman y Xavi
También debíamos hacer esfuerzos para reforzar el equipo con jugadores que, preferiblemente, llegaran sin coste de traspaso o cedidos de otros clubes. Así llegaron Èric Garcia, Kun Agüero, Memphis Depay, Luuk de Jong y, en invierno, Ferran Torres, Pierre-Emerick Aubameyang, Adama Traoré y Dani Alves. Deseábamos que las cosas fueran bien con Koeman como entrenador, aunque cuando llego a la presidencia Ronald viene a verme con su agente, Jansen, y me pregunta: «¿Soy tu entrenador?». Y yo le digo: «Ronald, para mí eres una leyenda; yo lloré en Wembley, pero tengo que decirte que no lo eres». No se lo tomó nada bien. ¿Por qué me lo preguntaba? «Lo que pienso hacer —añadí— es decidir el entrenador que quiero», que era Hansi Flick, pero entonces estaba entrenando a Alemania y no podía ser. Por eso, finalmente, lo mantuvimos: "Si no puede ser él, ya está bien que continúes". Cuando el equipo cayó ante el Rayo Vallecano, en octubre, vi la necesidad de buscar un nuevo entrenador, que fue Xavi Hernández. En aquel momento la relación con Koeman quedó tocada, pero con el paso del tiempo hemos recompuesto esa relación. Ronald es un gran profesional y una gran persona.
La llegada de Xavi como entrenador fue necesaria para dar un nuevo impulso al proyecto deportivo. A Xavi quiero agradecerle públicamente su compromiso, porque se la jugó viniendo al Barça en un momento de máxima dificultad, como se la jugó la junta directiva del club asumiendo responsabilidades.
"El campo se caía a pedazos"
Mientras íbamos enderezando la situación económica y deportiva, en la asamblea de socios de octubre defendimos la necesidad institucional y económica de levantar un nuevo estadio. Algunas voces nos recomendaban que no era el momento, pero el club llevaba demasiados años dando largas. Era una necesidad para la viabilidad futura de la entidad y porque, seamos claros, el campo se caía literalmente a pedazos. Nada más llegar, en los primeros meses, tuvimos que realizar una inversión de dos millones de euros para solucionar todo tipo de patologías del estadio. De lo contrario, no habríamos podido abrir el campo por el deterioro de algunas zonas concretas.
Hacer un nuevo campo suponía la salvación del Barça. No hacerlo era perder el tren del fútbol de élite. La modernización de las instalaciones deportivas del club era una necesidad ineludible para el futuro del Barça y su viabilidad institucional, porque el proyecto es indispensable para reflotar la economía y para mantener al Barça en el liderazgo del deporte mundial. Solo con unas instalaciones a la altura de la historia de la entidad podremos competir económica y deportivamente con los adversarios más cualificados, a escala global. Todos los rivales lo han hecho y nosotros nos estábamos quedando atrás. Lo repito: la construcción del estadio no era un lujo, sino una necesidad.
Subir de nivel
Tener un estadio de casi 105.000 espectadores, más seguro y más comercial, nos hace subir de nivel. Nuestros competidores generan más dinero porque ya lo tienen. Si antes facturábamos 115 millones de euros de estadio, ahora como mínimo podremos facturar 300, e incluso pienso que más, una cantidad cercana a los 500 millones. Es lo que les digo a los departamentos comercial y de finanzas: con el Barça todo es más fácil. La marca Barça pesa mucho. ¿Hemos sido valientes? También. Pero para salir de una quiebra, con el Barça tienes más posibilidades que con cualquier otro club o institución por la fuerza del escudo, porque si le pones ganas y trabajas, se transforma en generador de dinero.

El Spotify Camp Nou, antes de un partido de Champions del FC Barcelona / Dani Barbeito
Por diversas razones, desde julio de 2010 las anteriores juntas no tuvieron el coraje de sacar adelante un nuevo estadio. Todo eran informes de consultores y asesores sobre el estado del campo, pero nada en concreto, aunque nosotros habíamos dejado, al final de nuestra primera etapa, un proyecto ya hecho, el del arquitecto Norman Foster.
Lo peor, sin embargo, era que el proyecto del Espai Barça que heredamos presentaba una serie de deficiencias porque se había gestionado a partir de premisas que no se ajustaban a la realidad. Se habían perdido unos años imprescindibles para poner al día el club y su patrimonio, sobre todo en época de pandemia, como había hecho nuestro eterno rival con la construcción del nuevo Bernabéu. En la decisión que los socios y socias asumiríamos para sacar adelante el nuevo Espai Barça estábamos sentando las bases de cuál es el Barça que queremos para el resto de este siglo. El Espai Barça implicaba la profunda remodelación de nuestro estadio para adaptarlo a las exigencias del deporte de élite del siglo XXI; la construcción de un nuevo Palau que sea la joya de la corona del deporte europeo y de un Campus Barça que tendrá un impacto en el club, en la ciudad y en el país solo comparable a los Juegos Olímpicos de 1992.
"Nuestro legado para las futuras generaciones"
Desde el referéndum sobre el Espai Barça celebrado en 2014, el club había invertido y comprometido 145 millones de euros, aunque solo se había realizado el 5% de un proyecto cifrado entonces en 600 millones de euros. Se había avanzado poco, pero el proyecto ya se había iniciado y nuestra obligación era culminarlo con las modificaciones correspondientes. Se había realizado el Estadi Johan Cruyff —un magnífico recinto—, la demolición del Miniestadi —una decisión errónea—, el concurso arquitectónico y se habían tramitado las licencias y permisos, así como la aprobación de la Modificación del Plan General Metropolitano tras años de negociaciones con las administraciones y asociaciones de vecinos. Toda esa inversión, económica y burocrática, se perdería si hubiéramos decidido detener el proyecto. Paralizar el Espai Barça implicaba tener que empezar de cero y todo ello podría demorarse más de una década.
Por eso, en octubre de 2021 sometimos a la asamblea la autorización de los socios y socias para buscar financiación para el Espai Barça. El proyecto que se había aprobado en el referéndum de siete años antes —y que debería haber estado terminado en 2021— había quedado obsoleto económicamente y también presentaba anomalías, como las que comportaban que más de 12.500 socios y socias abonados se vieran afectados por un cambio de primera a tercera gradería, así como la falta de mejoras tecnológicas y de sostenibilidad que debe exigirse a un proyecto que es nuestro legado para las futuras generaciones de barcelonistas.

Laporta, en un acto en Sitges / 'Defensem el Barça'
Dejamos muy claro que el Espai Barça no debería costar dinero a los socios ni significaría ningún aumento del gasto ordinario del club, ni pondría en peligro el patrimonio de la entidad ni debilitaría la gestión deportiva. Y los socios y socias en asamblea, una vez más, estuvieron a la altura autorizando a la junta directiva a encontrar la financiación de 1.500 millones de euros, una decisión ratificada el 19 de diciembre en referéndum por el 87,8% de los socios y socias del Barça.
"Sedujimos a los inversores"
Dieciséis meses después, el día de Sant Jordi de 2023, anunciamos, tras un largo e intenso trabajo colectivo —especialmente con el vicepresidente económico, Eduard Romeu; el tesorero, Ferran Olivé; el director general, Ferran Reverter, y la directora del área corporativa, Maribel Meléndez, al frente—, la financiación con un total de 20 inversores y por un valor de 1.450 millones de euros, con el compromiso de empezar a devolver el dinero una vez finalicen las obras del estadio, con los ingresos generados por el Spotify Camp Nou. Creo que sedujimos a los inversores y les gustó el hecho de que no fuéramos una Sociedad Anónima Deportiva. Ese es el valor incalculable que tenemos. Tuvimos la suerte de que Jordi Alcover, director general de banca global y mercados de Goldman Sachs, es de aquí y es culé, pero el resto eran de fuera y no nos conocían, y aun así entendieron la idiosincrasia y las maneras de hacer barcelonistas. Quiero agradecer, en este sentido, la implicación y la sintonía que hubo durante todo el proceso con los máximos ejecutivos de Goldman, especialmente Greg Carey, Global Co-Head of Sports Investment Banking, y Stacy Sonnenberg, Head of Global Sports Finance de la compañía.
El plan de negocio se puede ir retocando: partimos de 1.450 millones de euros previstos en el acuerdo de abril de 2023 y la refinanciación de 2025, en la que se alargan los plazos de pago. Pero es que el nuevo Espai Barça se financiará por sí solo gracias a los ingresos adicionales que aportará el proyecto una vez esté terminado. Pasaremos de 1.200 asientos VIP a 9.600, que pagarán gran parte de la inversión; tendremos el campus que rodea el estadio, donde habrá toda clase de negocios relacionados con la industria del deporte, y con zonas especializadas y temáticas.
En dos años conseguimos redefinir el proyecto y redimensionar los costes reales del Espai Barça, hicimos el proceso de selección y adjudicación de las obras de remodelación del Spotify Camp Nou y logramos la financiación para hacerlo posible y poner en marcha las obras después de diez años de retraso".
Vía: El Periódico
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