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El Atlético desnudó a un Barça bochornoso

Los blaugrana jugaron el peor partido desde que Hansi Flick dirige al equipo

Resumen y highlights del Atlético de Madrid 4 - 0 Barcelona de la ida de las semifinales de la Copa del Rey

Joan Represa

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

¡Qué manera de tirar una final de Copa! ¡Qué desastre absoluto! El Barça llevaba demasiado tiempo tirando la primera mitad, como yendo de sobrado, hasta que despertó de un sopapo colchonero. El Atlético, más hambriento, más equipo, más todo, le dio un cachete de esos que, sin violecia, duelen más al equipo de Hansi Flick. Los milagros existen, pero jugar la final depende de algo mucho más poderoso que lo inexplicable.

Sin Pedri, sin Raphinha y sin Rashford. Poca broma porque, en condiciones normales, son titulares en cualquier equipo. Incluso en el Barça, que no es cualquier equipo. Así llegó el equipo de Flick al Metropolitano y el técnico dijo que vale, que sí, pero que tiene plantilla para asustar a cualquiera. Y así es porque ahí estaban Olmo, Fermín, Ferran, Lamine... ¿Hace falta decir nada más? Bueno, sí, toca poner blaugrana sobre verde la teoría. Y eso ya cuesta más.

MADRID, 12/02/2026.- El centrocampista del Atlético de Madrid Ademola Lookman (i) dispara a puerta durante el partido de ida de la semifinales de la Copa del Rey que Atlético de Madrid y FC Barcelona disputan este jueves en el estadio Metropolitano, en Madrid. EFE/Mariscal

Lookman pareció una mezcla de Ronaldinho y Messi / Mariscal / EFE

El ambiente era guapo, la grada llena, bufandas al aire y el himno a capela. Su grada de animación, enorme, respetada por su gente. Cosas normales, vaya. Como que Martínez Munuera no muestre la primera amarilla a Griezmann por derribar a Balde. Cosas normales, vaya. Pero el primer tiempo no fue eso, sino un aquelarre colchonero, una merienda de blaugranas, un 'bullyng' copero sin misericordia, una amalgama de lo que no debe ser y fue si se quiere ganar. Un auténtico despropósito del Barça solo al alcance de aquellos que avergonzaron durante tantos años a la afición en Europa. ¡Un auténtico desastre!

Lo primero fue que Joan Garcia controló mal un pase atrás y el balón acabó dentro. Eso solo fue el preludio de lo que vendría, casi una anécdota. Luego, tras un córner a favor (cada córner a favor fue ocasión o gol para el Atlético y con eso está todo dicho), Lookman y Griezmann, que marcó, cosieron el segundo. El Barça ni siquiera sabía donde estaba.

Griezmann celebró el tanto por todo lo alto

Griezmann celebró el tanto por todo lo alto / AP

Fermín, Lamine, Olmo, Balde... Lo intentaban, la posesión, por supuesto, era del Barça, pero eso no vale para nada si en la mirada no hay sangre. Y la del Atlético era roja como un atardecer sediento. Joan Garcia paró una a Griezmann y esa sería la última que pararía hasta el descanso. El resto fueron goles.

Giuliano se merendó a Balde y Lookman se comió a Koundé. Ni uno solo de los futbolistas del Barça sabía donde estaba. Lo de Anfield, aquel 4-0, fue una broma con lo visto en 45 minutos. Lookman, convertido en una mezcla entre Ronaldinho y Messi por obra y gracia del equipo de Flick hizo el tercero y en el descuento se la puso a Julián para que hiciera el cuarto.

Los peores 45 minutos del Barça de Flick es quedarse corto

Decir que son los peores 45 minutos que ha jugado el Barça desde que Hansi Flick llegó al equipo es quedarse muy corto, es ser generoso, es engañar a la gente y no estamos para eso. Lo del primer tiempo en el Metropolitano fue un doble atropello: el que propinó el Atlético al Barça y el que el Barça propinó a su propio fútbol. Preocupante, muy preocupante.

Tirada la primera mitad, el Barça no quiso hacer lo mismo con la segunda y salió a por todas. De perdidos, al Manzanares. Balde le sacó una amarilla que pudo ser roja a Simeone y Lamine se la sacó a Llorente. La falta lateral acabó en gol de Cubarsí. Habían pasado cinco minutos, pero el VAR tardó siete en anularlo. ¡Qué vergüenza! Otra de esos actos de fe que siempre caen cruz para el Barça, club al que, por mucha diplomacia interesada, no respeta nadie. Ni Tebas, ni Louzán, ni Ceferin. ¡NADIE! Porque te pueden meter cuatro, pero faltarte el respeto como lo hizo Martínez Munuera, no. Eso no. Ya al final, el mejor amigo del Atlético, el de Benidorm, expulsó, tras revisarlo en el VAR, a Èric con roja directa. Los diez minutos añadidos finales pusieron la guinda al despropósito.