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La libreta del duque de Chantada

Wright-Foreman, la silla del dentista

El exentrenador de Hofstra, Graig Claxton, descubrió el talento de Justin Wright-Foreman en un campamento de verano, siguiendo su evolución hasta la NBA y ahora en el Casademont Zaragoza

Justin Wright Foreman

Justin Wright Foreman / acbphotos

Mel Otero

Graig ‘Speedy’ Claxton fue elegido con el puesto número 20 en el draft del 2000. Después de siete buenos años en la NBA se retiró joven, con 31 años, y dio el salto a los banquillos. «Antes de empezar a entrenar en Hofstra, estaba en Christ the King y trabajaba en uno de sus campamentos de verano. Justin Wright-Foreman (ahora jugador del Casademont Zaragoza) asistía al campamento, así que allí lo conocí. Vi a un buen anotador como todos estamos presenciando ahora mismo».

Claxton le siguió cuando se trasladó a Queens High School for Construction y acudió a su primer partido, donde le ofreció la beca de Hofstra prácticamente al acabar el encuentro. Claxton era ya el segundo entrenador de los holandeses errantes.

Wright-Foreman era un jugador extraño. «En mi primer año de high scholl no conocía a nadie. No sabía quien era Jayson Tatum, ni D’Angelo Rusell, ni Ben Simmons. Sólo jugaba al baloncesto» le contaba a Jerry Beach en Forbes.

Su ascenso en la universidad fue digno de una película de Hollywood. Comenzó siendo un suplentísimo en su primer año, jugando 4,1 minutos por partido, a ser el tercer mejor anotador del país, con 25,1 puntos sólo por detrás de Trae Young, entonces en la universidad Oklahoma, y Kendrick Nunn, que vestía la camiseta de los Golden Grizzlies de Oakland.

El partido que cambió su suerte y catapultó su carrera, como cuenta Jeremy Fuchs en Sports Illustrated, fue una dolorosa derrota ante Kentucky en diciembre de 2016. Al principio de la segunda mitad, Hofstra perdía por 20 puntos. Con algo menos de 6 minutos para el final, Wright-Foreman, defendido por Brad, el hijo del coach John Calipari, anotó una bandeja. Y su vida cambió. Anotó 14 puntos en 17 minutos y aunque su equipo perdió 96 a 73, algo había cambiado. «Me convertí en el jugador que necesitaba ser. Atacar la canasta, tener la mentalidad de: Soy un asesino».

Un jugador inesperado, en una universidad inesperada y con todos los perjuicios posibles. Un base anotador de 1,83 m... ¡alerta!: demasiado pequeño.

Sus espejos comenzaron a ser Damien Lillard y su entrenador asistente Claxton. El coach de Hofstra, Joe Mihalich, comenzó a mentalizarle para trabajar en defensa. «No estaba acostumbrado a tener que defender a jugadores tan buenos como él» porque después de su partido ante Kentucky era imposible dejarlo en el banquillo. En los 37 partido anteriores había anotado 132 puntos (3,5 por partido), en los 37 siguientes 859 (23,2).

La mejoría en defensa llegó: «Mi puntuación en defensa era de 2 sobre 10» un año después: «Soy como un 8». La combinación de ataque y defensa llevó a la universidad de Hofstra a un récord de 12 a 8 y al coach Mihalich a definir así su juego: «Todos van a tener 18 partidos que se van a sentir (en la silla del dentista) como en una endodoncia. Y la mayoría de esas endodoncias serán a manos de Wright-Foreman».

El jugador neoyorquino preparó su salto al draft en el campeonato americano de 3X3, donde levantó el título con el actual jugador del Murcia, Devontae Cacok y el serbio, ahora en Igokea, Vasa Pusica.

Justin debutó hace unos días en la Liga Endesa con la camiseta del Casademont Zaragoza del excajista Joan Plaza, que este sábado, a partir de las 18 horas, visita el Palacio Martín Carpena después de una dolorosa derrota el fin de semana pasado en Andorra. Un partido complicado para el equipo de Ibon Navarro, que viene de la «guerra» de Chalon, partido en el que cerró su pase a la siguiente ronda de la Basketball Champions League, el play off de cuartos de final. Suerte, Carpe diem…

Vía: La Opinión de Málaga

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