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Los pecados del Real Madrid en la final de la Supercopa que le costaron el título

El conjunto blanco cometió algunos errores impropios que le acabaron condenando, pero el margen de mejora es amplio, con mucho trabajo por delante a realizar

Dzanan Musa, en la final de la Supercopa Endesa ante Unicaja

Dzanan Musa, en la final de la Supercopa Endesa ante Unicaja / ACB Photo - Emilio Cobos

Marc del Río

Marc del Río

El Real Madrid no pudo seguir con su idilio particular con la Supercopa Endesa, y tras seis ediciones consecutivas llevándose el trofeo a Madrid, esta vez, el título puso rumbo hacia Málaga, después de la gran victoria de Unicaja por 80-90, en un duelo en el que Kameron Taylor, el heredero de Darío Brizuela en el conjunto malagueño, fue el verdugo para el equipo de Chus Mateo.

La derrota deja varios aspectos a mejorar, que ni mucho menos deben suponer un estado de emergencia en la entidad blanca, pero que sí que obligan a tomar varias decisiones de cara a que el proyecto no pierda competitividad respecto a las últimas temporadas. El primero y más evidente, es que, por suerte para el Real Madrid, la Supercopa ha servido para demostrar que la plantilla es corta, y que hay que acudir al mercado para incorporar, como mínimo, a un jugador interior que sustituya a Guerschon Yabusele.

Plantilla corta

Mario Hezonja y Gabriel Deck cubrieron la posición de '4' con eficiencia en el primer clásico de la temporada, pero ninguno de ellos es ala-pívot puro. Mateo no convocó a Eli N'Diaye para el duelo ante el Barça, algo que sí que tuvo que hacer para la gran final, por la fiebre que afectó al croata y que le dejó fuera de combate. El joven tan solo jugó cuatro minutos, y pese a que seguro que dispondrá de minutos a lo largo de la temporada, el entrenador blanco no le acaba de ver para las grandes ocasiones.

Con N'Diaye y Hugo González, el Real Madrid cuenta con 13 fichas, pero el 'heredero' de Rudy Fernández regresa de Murcia sin haber disputado ni un solo segundo en el torneo. Algo sorprendente, con el alero ya asentado en el primer equipo, y viendo que Alberto Abalde, que completó un gran clásico, no estuvo inspirado en el partido por el título.

Kam Taylor, ejecutando un triple solo ante la mirada de la defensa blanca

Kam Taylor, ejecutando un triple solo ante la mirada de la defensa blanca / ACB Photo - Mariano Pozo

Una puesta en escena impropia

A nivel global, el juego del conjunto madridista distó mucho del que se podía esperar para semejante escenario. Es difícil creer que pudo haber un exceso de confianza en un equipo que siempre tiene el colmillo preparado, y más en estos partidos. Pero ese parcial inicial de 5-21 favorable a Unicaja habla muy mal de la puesta en escena, y una reacción que no llegó hasta el segundo cuarto. Remaron, y no se despegaron de la final hasta los últimos minutos, pero queda claro que ese comienzo de final fue una rémora que les costó el título.

La defensa también quedó retratada en el primer cuarto, encajando 32 puntos, completando Unicaja la efeméride de apuntarse el periodo de mayor anotación en la historia de la Supercopa. Taylor, que se fue hasta los 22 tantos, tuvo tiros excesivamente cómodos, al igual que Kendrick Perry o Yankuba Sima, que le ganó el duelo particular a Edy Tavares.

Además, no fue el partido más inspirado para un Sergio Llull que tuvo que entrar en escena antes de lo previsto, y que trató de echarse el equipo a las espaldas, pero que firmó un pobre uno de siete desde más allá del 6,75. Una cifra que empeoró todavía más el uno de cinco que obtuvo ante el Barça. En cuanto a Dzanan Musa, sorprendente también que el bosnio tan solo anotase una canasta en juego de las ocho que intentó. El equipo echó de menos sus puntos, en una temporada en la que tiene que ganar todavía mayor protagonismo.

Sergio Llull tan solo anotó un triple de los siete que intentó en la final

Sergio Llull tan solo anotó un triple de los siete que intentó en la final / ACB Photos - Emilio Cobos

¿Arrancó excesivamente tarde la pretemporada?

Pese a que la pretemporada se cerró de manera convincente con tres triunfos en tres partidos, el Madrid 24/25 arrancó ya con el mes de septiembre empezado, y en un equipo que ha presentado tantas novedades en su plantilla, quizá no fue la mejor decisión, ya que, como es lógico, el equipo todavía se está integrando.

Este aspecto es, precisamente, uno a los que sumar en el apartado más esperanzador. El grupo necesita tiempo para seguir creciendo, para definir los roles, y para que, en definitiva, los jugadores se vayan conociendo, tal y como explicó Chus Mateo en la rueda de prensa posterior. Mientras eso ocurra, pese a que no puede hacer magia todos los partidos, este inicio de curso ha dejado claro que Facundo Campazzo arranca a un enorme nivel, y que su talento y calidad pueden servir para decantar partidos.