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La Libreta del Duque de Chantada

Patty Mills, Greg Popovich y el Día de Mabo

Rudy Fernández y Patty Mills, cara a cara en el Mundial de 2019

Rudy Fernández y Patty Mills, cara a cara en el Mundial de 2019 / EFE

Mel Otero

El 5 de junio de 2014 comenzaban en San Antonio las finales de la NBA. Los Spurs volvían a enfrentarse a los Heat de Miami después de perder el título un año antes. Esa final sería el quinto y hasta ahora último titulo de los tejanos en la NBA. Dos días antes, el 3 de junio, en la sala de vídeo del centro de entrenamiento, Gregg Popovich preguntaba a sus jugadores: «¿Alguien sabe qué día es hoy?». Patty Mills lo sabía, pero no dijo nada después de que el retrato de un hombre negro de unos 40 años con barba y pecas apareciera en la pantalla.

Aaron Baynes, el otro australiano del equipo respondió: «Hoy es el Día de Mabo”. Y con esto, Popovich comenzó a explicar la historia de Mabo y de Martin Luther King Jr. Eddie Kioki Mabo nació en el Estrecho de Torres, que separa la península de Cabo York en Australia de Papúa Nueva Guinea, igual que Mills. Y fue un luchador por los derechos de los pueblos aborígenes hasta su muerte. El 3 de junio de 1992, cinco meses después de su muerte a los 55 años, y 22 años antes de este momento, el Tribunal Superior de Australia falló 6 a 1 a favor de la denuncia interpuesta por Mabo y aprobó el derecho de los aborígenes a heredar las tierras de sus padres.

Eddie Mabo era el tío abuelo de Patty Mills y su victoria fue un penúltimo paso. Hasta 1967, donde se otorgó derechos a los ciudadanos aborígenes australianos, se les consideraba «como una planta o un animal». El Día de Mabo se celebra cada año al final de la Semana de la Reconciliación Nacional en Australia, un período dedicado a reflexionar sobre la relación entre la sociedad australiana y los pueblos aborígenes e isleños del Estrecho de Torres.

«Nueve de nuestros 15 jugadores son de otros países y siempre busco maneras de integrarlos a la historia. Crea camarería y les ayuda a crecer como personas y todo eso se refleja en el juego. Se conectan y rinden mejor», relataba Coach Popovich a Sports Illustrated en un artículo muy recomendable titulado «Historia de Patty Mills: Spur, Aussie, Bala» de Alexander Wolff. Mills compartía con Ginobili, Diaw y Splitter vídeos de sí mismo bailando danzas isleñas. «Algún día nos encontraremos en Thursday Island», le decía Manu Ginobili, uno de los Spurs que se llamaban entre sí: «Bala», el termino del Estrecho de Torres para referirse a «un hermano».

Su padre, Benny Mills, es aborigen del Estrecho de Torres. Su madre Yvonne Haynes, hija de una aborigen y un blanco, fue separada de su madre para ser dada en adopción a una familia blanca para reeducarla y diluir sus genes aborígenes. Ambos son dos luchadores que inculcaron la fuerza de su origen a su único hijo, Patty. Los dos acabaron trabajando para el gobierno australiano: Benny en las Naciones Unidas, donde contribuyó a la Declaración de los Derechos Indígenas, e Yvonne, que se dedicó a la salud de la mujer y la salud comunitaria. El mejor ejemplo lo tenía en casa.

Los Spurs fueron los primeros en llevar de gira el trofeo de campeón de la NBA y ese título de 2014, que recorrió el mundo, voló al Estrecho de Torres. En el muelle fueron recibidos por miembros de su familia, los ancianos de la isla y un grupo de baile. En jerga australiana «Lazza» es Larry y Mills había bautizado al trofeo Larry O´Brien como «Bala Lazza» (Hermano Larry). Antes de abandonar la isla, Patty y «Bala Lazza» fueron al cementerio de Green Hill y lo colocó entre las lápidas de sus abuelos, Sam y Salomé. Allí había una foto suya con 10 años lanzando a canasta. De esta manera, conectaba su pasado con su presente.

Patty Mills es un gran jugador que mañana, a las 20.00 horas, visita el Carpena con la Laguna Tenerife, pero sobre todo es un luchador por la memoria y los derechos de su pueblo. Mis respetos. Carpe Diem...

Vía: La Opinión de Málaga

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