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Baloncesto

Jonah Radebaugh, el termómetro de un UCAM Murcia que no deja de sorprender

El capitán del equipo, que siempre ha antepuesto el bien colectivo al lucimiento personal, se ha convertido en pieza clave por su trabajo defensivo en los últimos triunfos

Jonah Radebaugh, en una acción defensiva en el partido UCAM Murcia-Reggiana. | FIBA

Jonah Radebaugh, en una acción defensiva en el partido UCAM Murcia-Reggiana. | FIBA / FIBA

Dioni García

No es el jugador más mediático, ni el que más anota ni captura más rebotes, pero se ha convertido en el termómetro de un UCAM Murcia que no deja de sorprender. El pasado mes de agosto, cuando el club anunció que Jonah Radebaugh era el elegido para ser el capitán de la plantilla en sustitución de Nemanja Radovic, muchos aficionados no lo entendieron. La elección se cocinó en una comida entre Alejandro Gómez, y el propio Radovic, cuando este ya había anunciado que se marchaba. «La mejor opción es Radebaugh», le dijo el ala pívot al director general. Dicho y hecho.

El escolta es un rara avis entre los jugadores que llegan desde Estados Unidos a Europa. Para la mayoría, el lucimiento individual está por encima del equipo. Pero ‘Rade’ no es así. Su ego no necesita que la gente le aclame. En Murcia ha asumido con total naturalidad el papel de suplente de Dylan Ennis. El canadiense es quien acapara los focos, las fotos y los aplausos del público. A Radebaugh no le importante porque el colectivo está por encima de todo.

Coincidiendo con unos problemas físicos que han mermado a Ennis en las últimas semanas, así como la baja de Sander Raieste, otro exterior, ha emergido con fuerza la figura de Radebaugh. Pero ya no solo a nivel ofensivo, que también, sino en defensa. En el duelo ante el Gran Canaria acabó con 4 puntos, pero su sacrificio atrás fue mayúsculo. En el triunfo ante la Reggiana se vio obligado a jugar 37 minutos. Al descanso apenas había anotado, pero resultó clave en defensa para sostener a su equipo en un partido embarrado. Acabó con dobles figuras, 14 puntos y 12 rebotes, una cifra de capturas inusual en un escolta. El público reconoció su trabajo y fue el más aclamado y buscado durante la vuelta al Palacio de los Deportes para celebrar la clasificación para las semifinales de la FIBA Europe Cup. Antes, en la fase de grupos, en el partido en Alemania contra el Rostock al que el UCAM acudió con muchas bajas, también fue determinante. Jugó 27 minutos y anotó 18 puntos, dio 4 asistencias y cazó 3 rebotes.

Radovic y Alejandro Gómez consensuaron en una comida el pasado verano que fuera el capitán de la plantilla

En Manresa, el pasado sábado, la estrella fue David DeJulius con sus 35 puntos, pero Radebaugh, casi sin hacer ruido, se fue hasta los 20, con 5 de 9 en triples, al margen de realizar un gran trabajo defensivo. Además, cuando el equipo estaba atascado en el tiro exterior, a él no le tembló el pulso y anotó dos triples providenciales.

«Es quien mejor predica con el ejemplo», afirman desde el club. Por ello, Radebaugh es respetado por sus compañeros. Cuando él habla, todos escuchan. Además, está muy identificado con la filosofía de una entidad con la que ya tuvo sus primeros contactos cuando fue cortado en la temporada 2022-2023 por el Valencia Basket y se marchó al Galatasaray. El UCAM intentó en ese momento hacerse con sus servicios, pero la cantidad económica que le ofrecieron los turcos estaba muy por encima de las posibilidades de los universitarios. Pero aquella conversación una noche hasta altas horas de la madrugada con Sito Alonso y Alejandro Gómez se le quedó marcada. Meses después, cuando Thad McFadden decidió salir para irse al Zaragoza, el club volvió a marcar el teléfono móvil de Radebuagh. Y él, que no se había adaptado bien a la vida en Turquía, hizo las maletas para venir a Murcia, de donde «no quiero salir mientras que aquí estén Sito y Alejandro», dijo recientemente en rueda de prensa.

Para entender por qué Radebuagh es un jugador comprometido hay que remontarse a su etapa en la Universidad de North Colorado. Allí tuvo como entrenador a Jeff Linder, un técnico que inculca unos valores de implicación y sacrificio por el colectivo. A Europa llegó para jugar a las órdenes de John Patrick en el Riesen Ludwigsburg, otro preparador que sigue la misma filosofía. Y en Murcia, otro tanto de lo mismo con Sito Alonso.

Demócrata, liberal y moderado, no es el clásico estadounidense que piensa que el mundo empieza y acaba en su país, aunque eso sí, adora la comida americana. Lo que no comparte en absoluto es que Donald Trump, su presidente, se haya convertido en una especie de colonizador que inicia guerras ilegales que van contra los derechos humanos.