Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Poirer la lía en el Palau: expulsado, besos al aire y recado en redes: "Siempre es un placer volver"

El exmadridista Vincent Poirer acabó expulsado en la derrota de su Efes ante el Barça en el Palau Blaugrana y se despidió lanzando besos al aire

Un ex del Madrid se marcha del Palau lanzando besos a la grada

X

climatetribe.org

climatetribe.org

Vincent Poirier volvió a ser la bomba de relojería a la que en algunas ocasiones nos tiene acostumbrados. Esta vez sucedió en el Palau Blaugrana frente al Barça, defendiendo los intereses del Anadolu Efes, la misma pista que tantas veces visitó como jugador del Real Madrid, un pasado que la parroquia culé no olvidó desde la presentación. Acabó expulsado y mandando besos a la grada.

El francés fue abucheado por la afición del Barça minutos antes del salto inicial, y la situación no cambió cuando empezó el partido. Poirier, madridista desde 2021 hasta 2024, siempre estuvo presente en los rifirrafes propios de un 'Clásico' del baloncesto, una animadversión contra los azulgranas que sigue llevando por bandera en Estambul como jugador del Efes.

La calurosa bienvenida que le dio el Palau fue de categoría, alimentada por los comentarios antibarcelonistas que Poirier hizo en redes sociales a raíz del caso Heurtel, que dinamitó el baloncesto europeo semanas atrás. "Realmente no son el mejor club del mundo", dijo en su cuenta de 'X' cuando se dio a conocer la noticia de que su amigo Thomas no iba a fichar por el Barça.

Un 'adiós' entre besos

El Barça firmó un gran partido ante el Efes (90-80) y se llevó la victoria en un encuentro en el que Vincent Poirier acabó expulsado. Primero recibió una antideportiva antes del descanso por un empujón a Satoransky, que no fue a más gracias a la aparición de un Vesely que apaciguó las aguas. Más tarde, los colegiados le señalaron una técnica por pasar por encima de Kevin Punter después de cometer una falta en el tiro. Antideportiva y técnica, a la calle.

El galo no ocultó su rabia. Se sorprendió al ver la decisión de los árbitros, que ni siquiera le dieron la mano cuando enfilaba el camino a los vestuarios. Al acercarse al túnel de jugadores, Poirier sacó su vena más infantil y se despidió del Palau lanzando besos al aire, mientras los aficionados en la grada respondían con un gesto de adiós con las manos.

"Siempre es un placer volver a Barcelona. Gracias por la cálida bienvenida", dijo Poirier en su cuenta de 'X' (antes Twitter) al finalizar el partido.