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El Valencia y una línea roja para evitar un histórico descenso

Desde que la Liga se disputa a tres puntos por victoria, no ha habido ni un equipo que se salvara tras sumar menos de 12 puntos al final de la primera vuelta

El Valencia acumula once puntos, pero no tendrá sencillo rascar el último que le falta para igualar esa cifra en las tres jornadas que le quedan por disputarse

El Valencia, colista tras caer en Pucela

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Betfair

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El Valencia camina por el precipicio. Lleva ya varias temporadas asomándose a un abismo histórico con forma de cuatro palabras: Descenso a Segunda División. Suficiente para generar pánico en un club histórico que no visita la categoría de plata desde 1986 (llevaba en Primera desde 1930) y que es, por títulos e importancia, el quinto de España. Pero el legado poco cuenta cuando toca tener que salvar una categoría en la que los che son farolillo rojo.

Apenas suman once puntos después de haber disputado 16 partidos. Justo en la frontera del pánico. Porque las cábalas matemáticas sitúan una línea roja con el final de la primera vuelta que puede ser, en el caso de los de Mestalla, tabla de salvación y esperanza a la que aferrarse… o palada anímica para hundirse más en este inicio terrible de temporada.

Porque, dice la matemática de cursos anteriores que, desde que las victorias se contabilizan como tres puntos, no ha habido ningún conjunto que haya sumado menos de 12 puntos al final de la primer vuelta que haya logrado permanecer esa temporada en Primera División.

Ojo, el hecho de que los che superasen esa barrera de los 12 puntos tampoco les garantizaría nada… pero sí al menos les permitiría ver el futuro con un leve optimismo de recuperación. Así que los de Rubén Baraja tiene todavía tres partidos más para lograr ese punto suficiente para alcanzar el límite entre la esperanza o el pesimismo. Entre querer sobrevivir o pensar en el descenso.

Un calendario complicado.

Claro que no serán tres partidos sencillos. El primero le mide a un rival directo, el Alavés, en Mestalla. Con el cambio de entrenador, los babazorros parecen haber experimentado cerca mejoría y ven la cita en la Capital del Turia como un reto y una final. Ganar supondría dar un puñetazo en la mesa, respirar para cerrar el año y, de paso, hundir más a un rival directo que jugará el siguiente partido también en casa.

Ante el Real Madrid (poca broma) los che inaugurarán el 2025 en el partido que debió haberse disputado poco después de que la DANA arrasara Valencia. Un reto complicado ante el que no hay mucho margen por el optimismo. Tampoco lo ofrece el último partido de la primera vuelta, que será frente al Sevilla en Sevilla. Los andaluces, también rival directo por la salvación, son equipo eficaz cuando juegan en su estadio, donde García Pimienta está sacando buen rédito de la plantilla.

Esperanza en las apuestas

Así que el panorama es oscuro… pero Valencia no desespera. Las apuestas de Betfair colocan al equipo en la delgada línea entre el cielo y el infierno. Con una probabilidad implícita del 44% a descender, el conjunto de Mestalla es el tercer favorito a caer al pozo con Valladolid y Espanyol. Está, eso sí, muy cerca de un Leganés que antes parecía claro candidato a bajar, pero al que su triunfo en el Camp Nou ha dado alas y optimismo.

No lo tiene un Valencia que sabe que en el mercado invernal apenas invertirá en fichajes (no es la intención de la directiva) y, por lo tanto, que no tendrá las mismas herramientas que sus rivales directos para evitar caer. A su favor, que Mestalla es un recinto trampa y que la inercia histórica también cuenta a favor. Los grandes suelen lucir una vida extra que los más humildes no tienen.

Sea como fuere, nadie quiere repetir lo que sucedió en 1986 con aquel descenso de un equipo que dirigía Alfredo Di Stéfano y que, curioso, se mantuvo en el cargo para, con pocos retoques en la plantilla, subir justo al curso siguiente. Algo que, de ocurrir ahora, 39 años después, en Mestalla no ven como una opción tan sencilla.