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El Mundialito fantasma que salvó al Real Madrid

En 2000 se disputó una versión protototípica del Mundial de Clubes que ahora se disputará en EEUU con 32 equipos. Aquella se jugó en Brasil con 8 participantes

Ancelotti confirma a Asencio como jugador del primer equipo

Ancelotti confirma a Asencio como jugador del primer equipo / Efe

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El Mundial de Clubes de FIFA comienza a ser una realidad. La duda del aficionado medio algo desconectado de la competición es lógica: ¿A qué Mundial se refieren? Porque, desde inicios del siglo XXI, FIFA ha intentado evolucionar la antigua Copa Intercontinental (que este año 2024 se retoma con un nuevo formato) en algo así como un Mundial de Clubes.

Ahora, en 2025, el organismo que dirige Infantino ha logrado desarrollar un torneo que se parece más a un Mundial de Naciones, sólo que representado por clubes y en una sede única. Estados Unidos albergará un torneo con 32 equipos participantes de los 5 continentes y, entre ellos, dos españoles: el Real Madrid y el Atlético de Madrid.

Será una forma de dar carpetazo al antiguo Mundialito de Clubes, que en verdad ahora pasa a ser la Copa Intercontinental y que se seguirá celebrando año tras año. El nuevo Mundial de Clubes se disputará cada más tiempo y, además, tendrá un formato que ya se puso en marcha en el año 2000, aunque sin más recorrido.

Sucede que aquella primera edición en la que compitió el Real Madrid fue clave en la redención merengue de un curso que iba camino de fiasco histórico y acabó con los merengues levantando la Octava Copa de Europa a contracorriente. 

Algo parecido a lo que sucede ahora, que los blancos, pese a ser vigentes campeones, están alejados en los pronósticos de Betfair de los favoritos. Que Ancelotti y compañía levanten la 16ª Champions tiene una probabilidad implícita del 12,5%.

En 2000 seguramente los blancos tendrían peores probabilidades en una competición que también entonces tenía un formato nuevo. Aquella Champions se disputaba en dos fases de grupos. La primera, la de toda la vida y la segunda que sustituía a los octavos de final. 

El Real Madrid apenas a duras penas sobrevivió en ambas, con un equipo que en diciembre se había visto goleado por el Zaragoza en Liga (1-5) y dio paso a Vicente del Bosque en el banquillo. 

No lo tuvo fácil el preparador salmantino en un equipo limitado en sus recursos y, además, corto de efectivos en algunos tramos por las lesiones. Fue ahí donde apareció el fallido Mundial de Clubes que ahora retoma FIFA.

Aquella primera (y única) edición tenía un formato llamativo. Dos grupos de cuatro equipos cada uno midiendo a conjuntos de todo el continente. De Europa fueron dos: el Manchester United como vigente campeón de aquella Champions y el Real Madrid por ser el equipo más laureado de Europa. Ninguno de los dos pasó a la siguiente fase. Pero aquello que bien pudo tener pinta de fiasco fue, para el Real Madrid, una buena pretemporada que ayudó a Del Bosque a ensamblar sus ideas.  

Los merengues jugaron contra el Al-Nassr de Arabia Saudí (victoria 3-1) el Corinthians brasileño (2-2) y el Raja Casablanca (victoria 3-2). Pese a los resultados, se clasificó para la final el Corinthians y el Real Madrid tuvo que esperar a jugar la final por el tercer y cuarto puesto que ganó el Necaxa mexicano en los penaltis (3-4) tras el 1-1 inicial.

Para disputar ese partido, el Real Madrid tuvo que tener una semana más de estancia en Brasil (el torneo se disputó allí) que Del Bosque configuró como una suerte de burbuja aislada para que el equipo blanco trabajara sus métodos. Ayudó también ver que el gigante del Manchester United ni siquiera quedó entre los tres primeros de su grupo. 

Un equipo que parecía imbatible mostró sus debilidades, aquellas que el Real Madrid supo explotar cuando, en cuartos de final de la Champions, ambos se midieron. Fue la famosa eliminatoria del taconazo de Redondo en Old Trafford.

El caso es que aquella anómala y (a priori) desastrosa estadía en Brasil permitió al Real Madrid coger confianza y mimbres para construir el éxito que, más adelante, terminaría en la culminación de la Octava Copa de Europa. Un éxito que, paradójicamente, comenzó con un torneo fallido. Para el Real Madrid y para el propio torneo en sí. El fútbol y sus paradojas.