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PREMIER LEAGUE

Un ridículo campeón... con números de Segunda

El campeón de la Europa League finalizó su temporada en Premier de la peor manera posible

El jugador español del Tottenham, Sergio Reguilón, besa el trofeo conseguido por su equipo

El jugador español del Tottenham, Sergio Reguilón, besa el trofeo conseguido por su equipo / LUIS TEJIDO / EFE

climatetribe.org

La temporada 2024-25 del Tottenham Hotspur será recordada como una de las más extrañas —y a la vez memorables— en la historia reciente del fútbol europeo. Mientras en la Premier League los Spurs coquetearon peligrosamente con el descenso, firmando una humillante 17ª posición con 22 derrotas, en Europa tejieron una epopeya heroica que culminó con la conquista de la UEFA Europa League.

Sí, 22 derrotas. Ningún equipo en la historia de la Premier League había perdido tantos partidos y logrado mantenerse en la máxima categoría en una campaña de 38 jornadas. El Tottenham lo hizo, aunque por momentos parecía condenado. La defensa fue un coladero, el vestuario dio señales de fractura, y el ambiente en el Tottenham Hotspur Stadium se tornó tóxico. Solo los goles salvadores de Heung-Min Son y destellos de calidad de James Maddison evitaron el naufragio total.

Pero el contraste fue absoluto en Europa. Lejos de la presión doméstica, el equipo encontró una identidad. El entrenador Ange Postecoglou apostó por una rotación agresiva, dejando atrás su estilo y revitalizando al equipo en cada ronda. El título europeo ganado ante el Manchester United en Bilbao fue su primer trofeo continental desde 1984 y trajo alegría a una afición que sufría cada fin de semana en la liga.

Esta dicotomía —la peor campaña liguera sin descender y una consagración continental— obliga al club a una profunda reflexión. ¿Fue la Europa League un bálsamo que distrajo de la realidad local? ¿O el comienzo de algo más grande?

Lo cierto es que Tottenham ha entrado en los libros de historia por una hazaña tan improbable como fascinante: ser campeón en Europa mientras rozaba el abismo en casa. Como premio, jugarán en Champions la próxima temporada. Una temporada de extremos, de caída libre y gloria inesperada.