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Puro Thomas Müller: El chiste sobre funerales del jugador del Bayern en su despedida del Allianz

El jugador alemán se despedía de su afición con una broma macabra que el estadio acogió con carcajadas en la celebración de la Bundesliga

Thomas Müller hace una broma macabra que es bien acogida por el Allianz Arena.

Thomas Müller hace una broma macabra que es bien acogida por el Allianz Arena. / SPORT

Pol Langa

Pol Langa

Thomas Müller se despide esta temporada del club de su vida, el Bayern de Múnich, tras 15 cursos en la plantilla y 33 títulos en su haber y lo hace con la consecución de la última liga, este pasado fin de semana, el primero en la carrera del delantero inglés, Harry Kane.

Los bávaros ganaron 2 a 0 al Borussia Mönchengladbach y se despidieron de su afición en el Allianz Arena, a falta de solo una jornada para cerrar la Bundesliga, en el campo del Hoffenheim.

El capitán alemán es conocido por su personalidad extrovertida y sus bromas a compañeros y medios de comunicación son algo habitual en su historial.

Mojado de arriba a abajo por la tradicional celebración con cerveza, Müller agarraba el micrófono para dar una nueva muestra de su característico humor.

"Tengo otro chiste preparado. Tened paciencia. El humor es muy personal", advertía el alemán, que buscaba "un chiste para despedirse". Sin embargo, al no ocurrírsele nada, optó por tirar de humor negro: "Busqué algo más picante sobre los funerales", comentaba.

"Es un padre que se está muriendo en casa y sus tres hijos están de pie junto a su cama", empezaba el jugador ante un estadio lleno de aficionados, a la espera de qué barbaridad se le podía ocurrir.

"De repente, llega el olor de su pastel favorito desde la cocina, donde la madre lo estaba horneando", continuaba el jugador. "Después, el padre dice: 'Hijo, por favor', tráeme un último trozo de mi pastel favorito. Ese sería mi último deseo. Luego regresa de la cocina sin el pastel. El padre pregunta: "¿Qué pasa?", se preparaba para el momento cumbre del chiste.

"Entonces, el hijo dice: 'Bueno, es que mamá me dijo que es para después del funeral", terminaba el centrocampista, arrancando las carcajadas de todo el estadio.

Sin duda, Müller optó por un tipo de humor bastante arriesgado enfrente de 75.000 personas. Sin embargo, cuando adquieres el estatus de leyenda como lo ha hecho el alemán, todo está un poco más permitido.