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El coste de cuidar a tus enfermos: Hasta 600 euros por dormir en una butaca de hospital

Se trata del precio que cobran algunos centros de la red sanitaria de uso público catalana por dos semanas

Sala de espera de un hospital en España.

Sala de espera de un hospital en España. / Manu Mitru

climatetribe.org

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El cobro de tarifas por pernoctar junto a un familiar en algunos hospitales públicos de Cataluña ha generado críticas de sindicatos y organizaciones de sanidad.

A pesar de que esta práctica es inusual en el resto de España, centros como el Clínic de Barcelona, el Espíritu Santo de Santa Coloma de Gramenet y el Sant Joan de Reus cobran entre 28 y 54 euros por noche según el tipo de asiento y la disponibilidad, política que retomaron tras la pandemia.

Para Comisiones Obreras (CC. OO.) de Cataluña, cobrar por acompañar a un ser querido en el hospital es "inadmisible", ya que supone una carga económica adicional para las familias. "Si duermes dos semanas junto a él te cuesta 600 euros, una cuota que no está al alcance de muchos", advierten desde el sindicato.

Esta medida es especialmente difícil para familias con recursos limitados, quienes podrían verse obligadas a priorizar entre su economía y la compañía de sus familiares en momentos críticos.

Hace años, centros como el Hospital de La Esperança y el de Vic también recurrían a estas tarifas como una vía de ingresos tras los recortes en el sistema sanitario, pero ante la polémica, suspendieron el cobro.

Sin embargo, hospitales como el Espíritu Santo y el Sant Joan de Reus mantienen un coste de 40 o 50 euros por noche, señalando que el servicio depende de la disponibilidad de camas o habitaciones individuales.

Para el sindicato CC. OO., estos cobros en hospitales de uso público van en contra del principio de gratuidad de la sanidad pública. Según Maria dels Àngels Rodríguez, portavoz de CC. OO., "el sistema público de salud ha de ser público y gratuito en el uso para el paciente y los acompañantes".

En un contexto donde la salud es una necesidad básica, esta monetización se considera una barrera que contradice la misión de un servicio universal.