KREJCI
Un central imperial
KREJCI
Un central imperial
Rostro serio, sangre fría y un espíritu competitivo brutal. Sí, esos son los rasgos que definen, así a bote pronto, a Ladislav Krejci, el primer fichaje del Girona en la temporada más especial de su historia. Un nombre, a priori, desconocido y difícil de pronunciar (Ládislav Kreitxi, para los interesados), pero con un potencial descomunal.
Un chico que llegaba a Montilivi con unas condiciones que ilusionaban una barbaridad. Sorprendía su brutal y extraña - a partes iguales - capacidad goleadora: 11 goles (y 7 asistencias) la pasada temporada, 13 en la anterior y 51 en toda su carrera profesional (220 partidos). Todo ello siendo central, como mucho pivote o mediocentro. Zurdo, envergadura envidiable (1,91m), potencia y exuberancia física, gran trato de balón, liderazgo, experiencia en Europa... y 25 años.
Todo un acierto por parte de una dirección deportiva que acometería hasta diez fichajes más para reforzar una plantilla que sufriría varias bajas notables y dolorosas a lo largo del verano. Centrémonos, sin embargo, en el bueno de Ladislav. Un chico, como decíamos, frío, discreto y currante. Muy currante. Las expectativas puestas sobre él eran enormes, había unas ganas tremendas de verle con la camiseta del Girona. Había sido, durante algo más de dos meses, hasta la llegada de Yaser Asprilla, el fichaje más caro de la historia del club: ocho ‘kilos’ más otros tres en variables para superar los 7,75 millones de euros desembolsados en 2023 por el 50% de los derechos de Artem Dovbyk.
Capitán y líder de un Sparta de Praga campeón de la Fortuna Liga - ahora Chance Liga - y la Copa checa, llegaba dispuesto a aportar su experiencia europea. No nos engañemos, nadie o prácticamente nadie le había visto jugar antes, pero con solo ver sus ‘highlights’, quedaba claro que sería un fichaje muy ‘top’. Un punto positivo era su polivalencia, habitualmente central - “me siento mejor ahí”, aclaró en su presentación -, y en ocasiones pivote, no tenía problema alguno en jugar algo más adelantado. Salvo la temporada pasada, en las anteriores había desempeñado el rol de pivote o mediocentro en el conjunto checo. ¿Y qué decir de sus cifras goleadoras? Pues que ‘asustaban’.
En un inicio, veríamos muy poco de Krejci. Su protagonismo se haría algo más de rogar de lo esperado. ¿Por qué? Pues la respuesta era simple: estaba algo tocado. Sufría molestias en la ingle y no se iban a correr riesgos con él. La cuestión es que aterrizó tras la Eurocopa, arrastrando una lesión que le había ido mermando más de la cuenta. Su debut oficial llegó en el Benito Villamarín, en el estreno liguero, pero apenas gozó de nueve minutos sobre el césped. Y, a partir de esa primera jornada, no volvimos a saber nada de él. Vio los partidos ante Atlético de Madrid, Osasuna y Sevilla desde el banquillo, por esas dolencias que aún arrastraba. Disputó los 180 minutos con República Checa en el primer parón de selecciones del curso, señal de que ya estaba de nuevo al 100%. Había una remota posibilidad de que entrara en el once ante el Barça, pero Míchel se guardó esa ‘carta’. Tenía algo mejor entre manos.
DOCTORADO EN PARÍS
EXHIBICIÓN Y ‘TACKLE’ IMPOSIBLE A DEMBÉLÉ
“Es un jugador importante para nosotros y nos dará mucho”, expresaba Míchel a SPORT en la previa del estreno del Girona en la Champions League. Se veía venir que sería titular, se podía palpar en el ambiente. Y así fue: formaría pareja con David López, tendría a Miguel al lado y a Arnau en el costado contrario. Su impacto en el equipo fue total.
Imponente sobre el césped del Parque de los Príncipes, concentrado y muy metido en el partido. Se le veía dar indicaciones a sus compañeros, vigilando los movimientos de su(s) marca(s), anticipándose a los balones filtrados, ganando los duelos aéreos… y teniendo sangre fría en la salida de balón. A Ladislav no le quemaba el balón. Era su primera titularidad con el Girona, su carta de presentación, pero le dio absolutamente igual. Si tenía que mirar hacía atrás y jugar con Gazzaniga lo hacía, si tenía que filtrar, filtraba, si tenía que pisar el balón, lo pisaba, si tenía que realizar desplazamientos en largo milimétricos a sus compañeros, los realizaba.
Sacó a pasear su corpulencia y poderío físico en los duelos y en la disputa del juego aéreo. Corrigió en más de una ocasión los errores de sus compañeros y tapó más de un disparo prometedor a portería. Claramente, Krejci se doctoró en París.
Sin duda alguna, el ‘highlight’ del partido fue su ‘tackle’ imposible a Ousmane Dembélé, negándole un gol cantado cuando el resultado aún era de 0-0. El PSG pilló al Girona a la ‘contra’ con su línea en el centro del campo y su espalda desprotegida, el balón le llegó al galo, que arrancó desde su campo y tenía vía libre hasta Gazzaniga. Los aficionados parisinos se preparaban para celebrar el tanto, pero Krejci se encargó de aguar la fiesta en el Parque de los Príncipes. Se empleó a fondo para igualarle la carrera y quitarle el balón en el último suspiro. Fue al límite - no le quedaba otra -, y se tiró al suelo para protagonizar una acción defensiva de escándalo.
"Confiamos mucho en él"
“Ya dije que es un jugador muy importante, confiamos mucho en él”, contestó Míchel a la pregunta de SPORT sobre el papel del checo en el partido. “Había tenido un problema, pasaba por un proceso en el equipo, empezó en el banquillo. Krejci ha hecho un gran partido”, aseguró el técnico madrileño. Y pensarían: ¿Lo bueno se hace esperar, verdad?
UNA 'BESTIA' LIBERADA
UN DEFENSA GOLEADOR
Ese partido fue un punto de inflexión para un Krejci que, a partir de ahí, se aferraría a la titularidad. Pleno de minutos en Champions y gran participación en LaLiga. Había tenido sus más y sus menos, pero poco a poco ya iba aclimatándose al estilo de juego del Girona, hasta el punto de, al fin, imponer su sello de identidad. Solo le faltaba sacar su 'gen' goleador a pasear. Había tenido ocasiones para estrenarse como goleador con la camiseta del Girona, pero no lo haría hasta el derbi ante el RCD Espanyol, rematando un córner que previamente peinó Donny van de Beek. Y como suele pasar en este deporte, cuando entra el primero... entran los demás.
2-1 en La Cerámica. Era prácticamente la última. Un balón llovido hacia la cabeza de Stuani, que la dejó en bandeja en la frontal, terminó en una espectacular volea del checo, que la enganchó con el empeine exterior de su bota izquierda. Un golazo el suyo, con el que se ganó a una afición que también se ‘enamoraría’ de su mensaje en catalán en su publicación en Instagram: “Fins al final”.
EL SPARTA LE ECHA DE MENOS
UN PILAR FUNDAMENTAL
“Es bueno para el fútbol checo que empiece a imponerse. Su gol contra el Espanyol fue típico de él. El gol contra el Villarreal fue excepcional”, expresa Jakub Plaskura, periodista de iSport.cz a SPORT. “En el Sparta marcaba sobre todo en situaciones normales y de penalti”.
Por galones y todo lo que representa en el club, Cristhian Stuani es el encargado de ejecutar las penas máximas, así que el bueno de Krejci deberá ‘buscarse la vida’ para hacer gol.
"Los aficionados se acuerdan de él. Echan de menos a su antiguo capitán"
“Ahora el Sparta no va bien, así que los aficionados se acuerdan de él. Echan de menos al antiguo capitán. Creo que al Sparta le falta un jugador parecido. Míchel ha confiado en Krejci y está empezando a dar sus frutos”, cuenta Plaskura.
Lo cierto es que el Sparta Praga ha dado un bajón tremendo, marcha tercero en la clasificación, muy lejos del liderato que defiende el Slavia (13 puntos). Le estará pasando factura el ‘premio’ de jugar Champions, una competición de la que, de la misma forma que el Girona, está prácticamente eliminado, pues le queda Inter de Milán y Bayer Leverkusen.
