SPORT cumple 45 años
El 3 de noviembre de 1979 apareció en los kioscos la primera edición del diario SPORT. Significó, sin duda, una revolución en la prensa deportiva española. SPORT fue pionero desde su nacimiento: era en color, se declaró desacomplejadamente barcelonista y apostó por las promociones para acercarse aún más a sus lectores.
Hoy, 45 años después, y de la mano de una empresa editora tan potente como Prensa Ibérica, SPORT sigue apostando por la innovación como el mejor camino para llegar a sus millones de seguidores repartidos por todo el mundo.
Porque, hace 45 años, no existía Internet. Ni los ordenadores. Tampoco las redes sociales. El periódico se escribía cada tarde-noche en máquinas Olivetti, donde se tecleaban las noticias que aparecían en el periódico del día siguiente. Hoy, la redacción de SPORT trabaja 24 horas al día.
45 años innovando
SPORT es hoy un medio de comunicación internacional y multiplataforma. Con una edición en papel que sigue teniendo presencia en los kioscos de toda España y con una edición digital con millones de usuarios en todo el planeta. Y con una gran actividad en las redes sociales como X (anteriormente Twitter), Facebook, Youtube, Instagram o TikTok. SPORT es un periódico deportivo que, a lo largo de estos 45 años, ha ido adaptándose a las nuevas tecnologías y a las nuevas formas de comunicarse y ahora abarca un amplio abanico de lectores, desde los más mayores, que siguen acudiendo cada día a su kiosco más cercano para adquirir su ejemplar de papel hasta los más jóvenes, que siguen toda la actualidad del Barça, del fútbol y del resto de los deportes a través de los diferentes canales.
Fiel a sus principios
A lo largo de estos 45 años, SPORT ha ido adaptándose a la revolución tecnológica, pero siempre se ha mantenido fiel a aquellos principios que marcaron sus fundadores, los periodistas Josep Maria Casanovas y Tom Hernáez, y que posteriormente han seguido los diferentes directores que han asumido el mando de la redacción durante estas cuatro décadas y media: desde Antonio Hernández Filloy hasta el actual Joan Vehils, pasando por Alfredo Rueda, Josep Prats, Ernest Folch, Albert Sáez y Lluís Mascaró.
Una redacción que siempre se ha mantenido a la vanguardia de la información deportiva, con el Barça como referente pero sin abandonar ninguno de los grandes acontecimientos deportivos nacionales e internacionales. Han sido centenares los periodistas que han acudido, a lo largo de estos 45 años, como enviados especiales a finales de Champions, Eurocopas, Mundiales, Juegos Olímpicos, Tours, Giros, Vueltas, Mundiales de Fórmula 1 y Moto GP, Eurobaskets...
Todos los deportes han tenido un seguimiento exhaustivo porque aunque el Barça es el centro informativo de SPORT, sus lectores quieren tener las mejores crónicas de todas las especialidades.
SPORT ha vivido, a lo largo de toda su dilatada existencia, dos puntos de inflexión trascendentales. En 1992, coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Barcelona y la primera Copa de Europa del Barça, el Grupo Zeta de Antonio Asensio adquirió la mayoría de las acciones de Edecasa, la empresa editora de SPORT. Fue en aquel entonces cuando se produjo el primer salto de calidad del periódico, que llegó a superar los 100.000 ejemplares de venta diaria en los kioscos.
El segundo punto de inflexión llegó en 2019, cuando Prensa Ibérica, presidida por Javier Moll, compra SPORT y todo el Grupo Zeta. A partir de ese momento, y a pesar de sufrir la crisis de la pandemia, SPORT entra en una nueva dimensión apostando por las nuevas tecnologías y convirtiéndose en un referente de la nueva conmunicación, donde el audiovisual adquiere un gran protagonismo.
Millones de lectores
Con el paso de los años, SPORT se ha convertido en mucho más que un diario. Muy lejos queda ya aquel periódico en papel que solo podía adquirirse en los kioscos. Hoy, SPORT es una multiplataforma de información deportiva que actualiza sus contenidos constantemente, las 24 horas horas del día, para que los lectores de todos los continentes puedan tener las noticias al minuto.
Pero no solo eso, porque SPORT también se ha convertido en un actor principal de grandes acontecimientos deportivos como organizador de galas y premios tan importantes como el Premi de l’Esport Català, el Culé de l’Any, la Gala Woman-SPORT o la Gala Valores, donde el periódico muestra su trascendencia más allá de lo puramente informativo.
Hoy SPORT cumple 45 años con un espíritu renovado. Con la satisfacción del gran trabajado realizado durante cuatro décadas y media y con un horizonte ilusionante con grandes proyectos que deben hacer crecer aún más la trascendencia de este periódico deportivo nacido un 3 de noviembre de 1979 en las ‘catacumbas’ del número 35 de la calle Roger de Llúria de Barcelona y que hoy brilla, más que nunca, desde sus modernas y espectacular instalaciones en la Gran Via de l’Hospitalet. Gracias a todos los que han hecho posibles estos 45 años maravillosos.
¡A por otros 45 juntos!
45 años, 45 protagonistas
1. Lobo Carrasco
2. Lamine Yamal
Dos extremos y dos portadas
separados por 45 años
El ‘Lobo’ Carrasco fue el protagonista de la primera portada de SPORT
‘VÍCTIMA CARRASCO’. Ese fue el titular del primer número de SPORT, aparecido en los kioscos el 3 de noviembre de 1979. El joven extremo alicantino, formado en la cantera blaugrana, era la estrella emergente de un Barça que iniciaba una nueva época con Quimer Rifé de entrenador y un Josep Lluís Núñez que acaba de llegar a la presidencia.
El ‘Lobo’, como era conocido Francisco José Carrasco, se encontraba haciendo el servicio militar (obligatorio en aquella época) y un problema burocrático le privó de poder jugar con sus compañeros contra el Burgos en el Camp Nou. Carrasco fue el protagonista de la primera portada de un SPORT que ya marcaba estilo propio desde su debut: la información del Barça por encima de todo.
A lo largo de 45 años esta premisa se ha ido matizando, dando también presencia importante en la portada a todos los grandes acontecimientos deportivos mundiales y a los éxitos de los deportistas españoles, pero el Barça ha sido, es y será el referente de SPORT, como lo demuestra el hecho de que, cuatro décadas y media después, otro extremo blaugrana surgido de la cantera vuelve a ser protagonista de la primera página del diario: ni más ni menos que Lamine Yamal.
Si Carrasco fue portada de SPORT con solo 20 años, Yamal lo está siendo desde hace meses con apenas 17, en una demostración de su genial precocidad, que le ha convertido en la joya más rutilante de la inacabable cantera culé.
Una década del Lobo
El ‘Lobo’ Carrasco jugó en el primer equipo del FC Barcelona desde 1978 a 1989. Más de una década en la que tuvo tiempo de vivir momentos brillantes, como la conquista de las Recopa de Basilea (1979), Barcelona (1982) y Berna (1989) o la Liga de Venables (1985), y también tragos muy amargos, como la trágica derrota en la final de la Copa de Europa de Sevilla (1986) ante el Steaua de Bucarest.
Compartió vestuario con leyendas blaugranas como Migueli, Asensi o Rexach y fue compañero de estrellas mundiales como Krankl, Schuster o Maradona. En 1989, un año después de la llegada de Johan Cruyff al banquillo culé, Carrasco abandonó el FC Barcelona e inició una aventura en el Sochaux francés para colgar las botas, definitivamente, en 1992 en el Figueres .
Tuvo una breve experiencia como entrenador (en 2004 en el Málaga B y en 2007-2008 en el Oviedo) y como director deportivo (del 2003 al 2005 en el Tenerife).
Posteriormente se dedicó al mundo de la comunicación, debutando en ‘El día después’ junto a Michael Robinson. Hoy es un tertuliano habitual del popular ‘El Chiringuito de Jugones’.
Las comparaciones, por supuesto, son odiosas. Y a menudo las carga el diablo. Pero, salvando todas las distancias, podría decirse que, 45 años después, Lamine Yamal puede ser el ‘nuevo Carrasco’. Aunque con más calidad y más gol.
"Si tiene personalidad para aguantar toda la presión que le viene encima, Lamine puede llegar a ser un número uno del mundo"
El propio Lobo se deshace en elogios hacia el jovencísimo canterano: “Es una auténtica barbaridad de futbolista. Si tiene personalidad para aguantar toda la presión que le viene encima, puede llegar a ser un número uno del mundo”.
Carrasco evita, por supuesto, hacer comparaciones, pero reconoce que el fútbol de hoy en día es más veloz que el de hace 45 años y que Yamal es un jugador muy potente y con una gran inteligencia táctica.
Debut histórico
De hecho, desde el debut de Lamine Yamal en el primer equipo, que se produjo el 29 de abril de 2023, el canterano ha ido batiendo todos los récords de precocidad imaginables: es el jugador más joven en y marcar un gol con el Barça (16 años y 87 días), en debutar y anotar un gol con la selección española (16 años y 57 días) y en debutar (16 años y 338 días) y en marcar (16 años y 361 días) en una Eurocopa. Unos registros que ya le han hecho merecedor de ser titular indiscutible en el Barça, primero con Xavi Hernández y ahora con Hansi Flick, y también la selección, donde Luis de la Fuente le considera un futbolista imprescindible a pesar de su corta edad.
El Barça cuida con mucho mimo a Lamine Yamal. Sus apariciones públicas son escasas y las entrevistas con los medios de comunicación están muy controladas. Aún así, Lamine ha podido explicar a lo largo de los últimos meses cuáles son sus sensaciones ante la vertiginosa carrera deportiva que ha iniciado. Una de las cosas que tiene más clara es que no quiere comparaciones y menos con Messi: “Eso son cosas de la prensa, Leo es único”. Y también que su único objetivo por ahora es seguir jugando en el Barça y en la selección española: “Todo esto es un sueño para mí, solo quiere seguir disfrutando como hasta ahora”.
Lamine ya es un jugador imprescindible para todos los entrenadores y de ahí que se vigile mucho su carga de partidos para no sobresaturarlo y exponerlo a graves lesiones. De momento, desde su debut, ha disputado ya 62 partidos con el Barça (11 esta temporada), ha marcado 12 goles (5 esta campaña) y ha dado 12 asistencias (5 esta temporada). Unos números que, sin duda, demuestran la trascendencia futbolística de este jugador de solo 17 años.
La estrella más fulgurante de una nueva generación de canteranos de la que también forman parte Pau Cubarsí, Alejandro Balde, Fermín López, Marc Casadó o Pau Víctor. Todos ellos están llamados a hacer historia en este Barça que se está construyendo con los sólidos cimientos de La Masia.
Lamine Yamal, el protagonista de las últimas portadas de SPORT, aún es un niño disfrazado de estrella futbolística. Pero va camino de convertirse en una leyenda del FC Barcelona, como antes muchos de los que le precedieron formándose en es fábrica de estrellas inagotable que es La Masia.
3. Diego Armando Maradona
El primer crack mediático
que acaparó portadas de SPORT
El éxito del fichaje del ‘Pibe’ apenas tuvo visibilidad en el terreno de juego
Diego Armando Maradona fue la primera gran apuesta deportiva de Josep Lluís Núñez y el primer gran crack mediático que acaparó portadas y páginas de SPORT.
El presidente del FC Barcelona, elegido en los comicios del 6 de mayo de 1978, tenía las ideas muy claras y quería un líder -a ser posible el mejor jugador del mundo- en su equipo. Núñez buscó la fórmula exitosa del Barça de Daucik y Helenio Herrera: juntar a un fuera de serie y rodearlo de los mejores jugadores catalanes y nacionales. Y por aquel entonces brillaba con luz propia Maradona. Núñez fue a por el argentino desde el primer momento, como prueban los informes que elaboró sobre el futbolista Paco Rodri a finales de 1979.
Objeto de deseo
Pese al interés mostrado por el Barça, Núñez no pudo llevar a Maradona al Camp Nou hasta junio de 1982. Y aterrizó como un ‘salvador’, como el paladín capaz de cambiar la historia de un club que venía de saborear una sola Liga en los últimos 22 años (la de 1974, con Cruyff) y aún no se había estrenado en el palmarés de la Copa de Europa. Núñez, como rezó el eslogan de su campaña electoral que lo catapultó a la presidencia, perseguía un “Barça triomfant”.
El Barça pagó 7,3 millones de dólares por Diego, una cifra desorbitada en aquellos tiempos. Desorbitada para todo el mundo menos para Núñez: “Es barato”, dijo el día de la presentación del crack, visualizando ya el rendimiento económico que iba a obtener. Maradona, por su parte, llegó con piel de cordero (“no soy conflictivo, quiero ser amigo de todos. Seré uno más de la plantilla”) y con ganas de dejar su sello (“mi propósito es conseguir aquí grandes triunfos”) pero se fue peleado y enemistado con casi todo el mundo.
El paso de Maradona por Barcelona fue el de una estrella fugaz. Firmó por seis temporadas, pero solo cumplió dos. Una vida desordenada, demasiada gente a su alrededor y sentirse intocable desgastaron rápidamente su relación con Núñez. Por cierto, en su presentación, el 4 de junio de 1982, si el Pibe posó por vez primera con la camiseta del Barça fue gracias al ingenio del fotoperiodista de SPORT Zoltán Czibor. Fue él quien le hizo llegar la elástica desde una esquina para conseguir una imagen que fue portada de nuestro periódico y dio la vuelta al mundo.
La etapa azulgrana de Maradona estuvo marcada por una hepatitis (según otras versiones una enfermedad venérea), una lesión (tras una salvaje entrada de Goikoetxea en el centro del campo en septiembre de 1983) y varios pulsos y desafíos al presidente Josep Lluís Núñez.
En el capítulo deportivo, Diego solo se alineó en 58 de los 110 partidos oficiales que el Barça jugó las temporadas 1982-83 (55) y 1983-84 (55). Un 52,7%. Marcó 38 goles. En cuanto a títulos, el balance fue decepcionante: una Copa y dos trofeos menores (Copa de la Liga y Supercopa de España).
La convivencia entre el Barça y el jugador llegó a ser insoportable y ambos tomaron la decisión de separar sus caminos en el verano de 1984, cuando el fenómeno argentino fue traspasado al Nápoles, recuperando la entidad azulgrana la inversión realizada por el jugador dos años atrás. Pese a tomar otro rumbo, SPORT siguió siempre las andanzas de Maradona e informó de sus hazañas y sus miserias.
4. Johan Cruyff y el Dream Team
El líder carismático que armó
un Barça atractivo y ganador
Dejó una profunda huella en el campo y en el banquillo. Un legado eterno
Cuando SPORT vio la luz, en noviembre de 1979, Johan Cruyff estaba jugando en la North American Soccer League (NASL) de Estados Unidos, defendiendo la camiseta de Los Ángeles Aztecas. Hacía más de un año que había bajado el telón a su etapa azulgrana como futbolista (1973-1978), en la que fue clave para que el Barça volviera a saborear una Liga (1973-74) después de 14 años de espera. A mediados de 1988, sin embargo, la figura del Flaco reapareció con todo su esplendor, larga y afilada, para tomar las riendas del banquillo barcelonista.
Apuesta arriesgada
Josep Lluís Núñez, presidente del FC Barcelona, necesitaba un potente revulsivo después de la decepcionante temporada 1987-88, en la que el equipo catalán terminó sexto en la Liga, a 23 puntos del campeón (Real Madrid). Apostó por Cruyff para construir un equipo nuevo que devolviera a la afición al Camp Nou.
Asumió el riesgo de dar las riendas al neerlandés, un hombre con las ideas muy claras, sin pelos en la lengua y que se había ido precisamente cuando Núñez alcanzó la presidencia de la nave azulgrana.
En su primer día ya dejó su sello. Aseguró que sus equipos jugaban con tres defensas y un líbero adelantado y que este dibujo era normal porque “la mayoría de equipos juegan solo con dos puntas. De todas formas, actuaremos siempre en función del partido que debamos disputar y del rival”. Igualmente, tenía muy claro que trabajaría ‘a su aire’, que los directivos tenían vetado el acceso al vestuario y que todos los equipos del fútbol formativo debían jugar como el suyo para integrar con mayor rapidez y garantías de éxito a los canteranos que ascendieran.
Las dos primeras temporadas de Cruyff dejaron muchas dudas. Cambió el sistema de juego y tuvo que integrar hasta 12 nuevos futbolistas. La campaña 1988-89 se saldó con la conquista de la Recopa de Europa y la siguiente, 1989-90, con la Copa. Núñez, pese a estar tan decepcionado como la afición, defendió su apuesta y dio un ultimátum al Flaco, exigiéndole la Liga después de cinco años de sequía y, encima, después de cinco títulos del Real Madrid.
La paciencia de Núñez tuvo recompensa. Las máximas de Cruyff (“si tienes el balón no es preciso que defiendas porque solo hay una pelota” o “prefiero ganar 5-4 que 1-0”, entre otras) calaron hondo en el vestuario y, con un equipo hecho y apuntalado por extranjeros que marcaban la diferencia (Koeman, Laudrup y Stoichkov), el Flaco creó su gran obra: el Dream Team. Un equipo vertical, incisivo por las bandas y con un gran manejo del balón. Una máquina de jugar al fútbol.
"Salid y disfrutad"
Los éxitos no se hicieron esperar. El Barça encadenó cuatro Ligas seguidas (de 1991 a 1994) -récord todavía vigente de la entidad- y aprobó su asignatura pendiente: la Copa de Europa, conquistada en 1992 en el viejo estadio de Wembley contra la Sampdoria gracias a un gol de Koeman en la prórroga (minuto 111). La leyenda asegura que las últimas palabras de Cruyff antes de que sus pupilos saltaran al campo fueron tan simples como geniales: “Salid y disfrutad”.
Tras ocho años en los que hubo de todo entre los ‘cónyuges’, éxitos y fracasos, tensiones e incomodidades, la extraña pareja saltó por los aires. La distancia entre Cruyff y Núñez fue aumentando con los años y, en mayo de 1996, el divorcio fue inevitable. Y traumático.
5. Ronald Koeman
Un obús marca de la casa acabó con la eterna pesadilla europea
En el minuto 111, en Londres, hizo tocar el cielo a la afición azulgrana
La noche del 20 de mayo de 1992, en el viejo estadio londinense de Wembley, Ronald Koeman entró con letras de oro en la historia del FC Barcelona. Envió al fondo de la red uno de sus clásicos zapatazos desde la larga distancia (minuto 111) para dar al equipo azulgrana la primera Copa de Europa de su historia. El neerlandés, a partir de entonces, se ganó el estatus de héroe por hacer realidad el viejo y perseguido sueño de la afición: alcanzar la gloria europea en la competición más importante a nivel de clubs.
Koeman llegó al FC Barcelona procedente del PSV Eindhoven avalado por Johan Cruyff y el suyo fue considerado un “fichaje estratégico”, además de ser el defensa más caro del mundo. Fue presentado el 22 de enero de 1989 en un viaje relámpago a Barcelona y firmó por cuatro temporadas.
Tenía 25 años y era uno de los jugadores más deseados del momento por su amplio catálogo de recursos: posición, disparo, desplazamientos milimétricos, visión del juego…
Jugador excepcional
Pese a tener problemas de adaptación y recibir críticas (especialmente por los 900 millones de pesetas que costó, y al principio por ralentizar el juego), acabó como líder del Dream Team y, tras el gol contra la Sampdoria, como un héroe.
Koeman llegó para jugar de ‘4’, por delante de la zaga, pero Cruyff siempre tuvo claro que “además de ser un jugador excepcional, puede ocupar diferentes demarcaciones”.
Fue azulgrana hasta la temporada 1994-95, llegó a lucir el brazalete de capitán algunos partidos y se convirtió en el defensa más goleador del FC Barcelona (88 en 264 partidos).
En su segunda etapa como azulgrana, como entrenador la temporada 2020-21 y parte de la 2021-22, no cosechó los mismos éxitos como jugador y fue reemplazado por Xavi en noviembre de 2021. El Barça ‘quemó’ a un ídolo en 67 partidos.
6. Ronaldinho
La pieza clave para poner
en marcha el círculo virtuoso
Su magia acabó con un Barça deprimido y lo elevó a otro nivel
La llegada de Ronaldinho al FC Barcelona supuso un gran punto de inflexión. El equipo azulgrana necesitaba un revulsivo para acabar con la llamada “travesía por el desierto” y el nuevo presidente, Joan Laporta, se lanzó a por el delantero brasileño después del mediático fichaje de David Beckham por el Real Madrid. Incluso el entonces presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, ‘presionó’ al vicepresidente Sandro Rosell para que se aplicara en la contratación del crack para “subir la moral de los catalanes”.
Ronaldinho fue clave para que el nuevo Barça pudiera poner en marcha el círculo virtuoso: volver a ilusionar al barcelonismo y, a partir de aquí, empujado por la afición, volver a la senda del triunfo y a generar ingresos.
Ídolo popular
A Ronaldinho, joven (23 años), ganador y espectacular, le bastaron unos pocos partidos para que los niños se engancharan nuevamente al Barça.
“Estar con la pelota es mi alegría”
Además, con su eterna sonrisa y el saludo surfista que le caracterizaban, enamoró a toda la masa social. Daba goles, los marcaba, inventaba pases con la espalda, mostraba regates elásticos, corría con el balón sin mirar al suelo… “Estar con la pelota es mi alegría”, dejó claro el primer día, para añadir que “es un privilegio para mí formar parte de un club tan grande y que representa tanto para el fútbol”.
Firmó por cinco temporadas y el Barça pagó 27,5 millones de euros al PSG, en cinco plazos, más otros 3 millones en variables. Tuvo una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, un contrato de 20 folios, heredó el ‘10’ de Riquelme y la taquilla de Christanval. El Barça despegó con él y, por fútbol, resultados y personalidad, se convirtió en un crack mediático, logrando el Balón de Oro en 2005. Dio al equipo azulgrana los mejores años de su vida deportiva.
Ronaldinho logró el propósito con el que había llegado: “Pretendo hacer historia en el Barcelona, hacer historia como mis ídolos Rivaldo, Ronaldo y Romário y seguir sus pasos”. Lo consiguió en sus tres primeras temporadas, en las que el equipo volvió a saborear una Liga (2004-05, salió aplaudido del estadio Santiago Bernabéu) que se le resistía desde el curso 1998-99 y la Champions League (2005-06). En mayo de 2005, en el Camp Nou, pasó el testigo de crack a Leo Messi. Después de asistir al argentino contra el Albacete, lo cargó a su espalda para que el estadio se rindiera al nuevo ídolo barcelonista.
Sin embargo, en las dos últimas campañas, instalado todo el equipo en la autocomplacencia, la luz del brasileño fue apagándose poco a poco hasta prácticamente extinguirse. Con la llegada de Guardiola para iniciar una nueva y revolucionaria etapa, Ronaldinho se quedó sin sitio en la selección del técnico de Santpedor y fue traspasado al Milan por 25 millones de euros pese a tener dos años más de contrato.
7. Guardiola y el Pep Team
El gran símbolo que lideró
el mejor Barça de la historia
Guardiola es una de las figuras más significativas de la historia del club
El camino más rápido para descifrar a una figura con tantas capas como Guardiola es verlo en un campo de fútbol. Seguirlo durante un partido puede ser una experiencia extenuante, porque el movimiento siempre ha definido a una figura inquieta. Un tipo con una cabeza frenética al que le mueve la pasión. “La gran fortuna que uno puede tener es hacer lo que le gusta. Dar con eso es la esencia de todo”, dijo en una conversación con Fernando Trueba el año 2011.
La dualidad de Pep
En Guardiola convergen dos grandes rasgos que se atribuyen a los catalanes: ‘el seny i la rauxa’. Existe el Pep más reflexivo, pero también el más físico: el que zarandea a sus jugadores, el que abraza a un rival en medio de un partido o el que corre por la banda tras un gol épico.
Una dualidad que también atraviesa su faceta como comunicador, donde tiene varias marchas: una mirada académica cuando habla del juego, pero también un discurso feroz capaz de sacudir los cimientos del Bernabeú como en la rueda de prensa del ‘puto amo’ a Mourinho. Como futbolista era habitual ver a Guardiola con un libro bajo el brazo, una costumbre que algunos sectores trataron de ridiculizar en los noventa. Pep rompía moldes porque era un futbolista capaz de aparecer en un desfile de Toni Miró, ver películas de Woody Allen con David Trueba, asistir a un recital de poesía de Martí i Pol, ir a un concierto de Lluís Llach o cenar con Vila-Matas.
A Guardiola le gusta rodearse de gente que está en una posición muy distinta a la suya; imaginar otras vidas y comprenderlas, conocer otras profesiones y empaparse de personajes que le estimulan. Pep fue sobre todo un gran futbolista y es uno de los mejores entrenadores de la historia, pero es mucho más. Su vinculación al Barça y a Catalunya han hecho que le acompañen motes como símbolo o mito. Pep es una figura política, pero su ascendencia no se entendería si no hubiera tenido una carrera espectacular como jugador y entrenador.
En su carácter confluyen 'Seny i Rauxa', rasgos muy catalanes
El Guardiola futbolista simboliza la esencia del estilo Barça. El mediocentro salido de La Masia que mejor interpretó las ideas de Cruyff. También esa idea de futbolista genuino, difícil de separar de la escuela Barça. “Nunca me plantee el jugar al fútbol de manera seria hasta mucho tiempo después de empezar a jugar. Estaba en el filial y veía que Cruyff de vez en cuando me miraba. Yo creía que no tenía dotes físicas necesarias para jugar pero me encantaba jugar al fútbol”, le confesó a Valdano. “Era un centrocampista lentote, no tenía tiro, no tenía driblin, juego aéreo pobre… y no era rápido”. Defectos que podrían hundir la reputación de cualquier futbolista, pero que en su caso, en realidad, lo reivindican. Porque, a pesar de ellos, Guardiola fue uno de los futbolistas más influyentes del Dream Team; el ‘4’ por antonomasia.
Un futbolista que aportaba claridad en cada toque (casi nunca más de uno). Y un facilitador capaz de ordenar al equipo entero con el balón o la palabra, porque Pep siempre tuvo un entrenador dentro.
Es en los años del Dream Team donde se empapa de la figura de Cruyff, su gran maestro, y en palabras suyas, “la persona con más carisma” que ha tenido delante. Como futbolista, además de ganar seis ligas, hizo historia logrando la primera Champions de la historia del club con el gol de Koeman en Wembley.
Si Guardiola ya era un mito como futbolista, su leyenda crece exponencialmente como entrenador. Desde el banquillo no solo dirigió el que para muchos ha sido el mejor equipo de la historia, también revolucionó este deporte. Pep coincide con el prime de futbolistas como Messi, Iniesta y Xavi y arma un equipo arrollador. Un Barça de método que alza la bandera del estilo. En total 14 títulos (entre los que destacan dos Champions y tres Ligas), pero sobre todo el recuerdo imborrable del juego.
Es su mejor obra hasta ahora, a pesar de haber sido también exitoso tanto en el Bayern como en el City, donde también es una leyenda. En el Barça encuentra los mejores jugadores posibles para plasmar sus ideas. Es su versión más intervencionista y creativa. Entre sus mayores logros, destaca cómo logró exprimir todo el talento de Messi.
Pep cambió la posición del argentino, que pasó de jugar de extremo derecho a ser mucho más influyente como falso nueve. Con este movimiento, no solo logra que las cifras goleadores de Messi crezcan exponencialmente, también aumenta su rango de influencia en el juego, porque está mucho más conectado a Xavi, Iniesta y Busquets, el centro de operaciones del equipo.
Guardiola logra todos los títulos posibles, pero también termina agotado con todo lo que supone ser entrenador del Barça. Llega un momento en el que considera que hay que tomar decisiones dolorosas para seguir compitiendo al máximo nivel, pero termina dando un paso al costado y decide marcharse al Bayern.
Su incomodidad con la directiva post-Laporta, el ruido del entorno, y el desgaste con algunas de las estrellas hacen que diga basta. “Algún día nos haremos daño”, vaticinó como medida preventiva para irse. Guardiola termina vaciado, pero regalando la mejor obra de la historia de este deporte: “En el Barça tocamos la belleza y por eso lo que hicimos será recordado”.
8. Leo Messi
El camino del héroe: una
vida entre el Barça y Argentina
El club azulgrana formó y disfrutó del mejor jugador
de la historia
“Aunque quizás no sea humano, es bueno que todavía piense que lo es”. La frase es de Javier Mascherano y resume cómo ven sus colegas de profesión a Leo Messi. El argentino forma parte de ese elenco de escogidos que son leyenda antes incluso de retirarse. Más allá de sus éxitos, su historia se presta a la épica, porque reúne todos los lugares comunes del héroe.
El viaje de Messi al éxito no es un camino recto, sino una travesía llena de curvas que incluye problemas de crecimiento, lesiones y heridas tan profundas como sentirse durante años un incomprendido por el pueblo argentino y una salida traumática del Barça.
La gran liberación
La gran liberación de Leo es el Mundial 2022, el momento exacto en el que logra conectar definitivamente con su país y pasa a ser una figura a la altura de Maradona. Es un Messi que no tiene nada que ver a los de los inicios. Es su versión más argentina, el que se expresa con la pasión típica de su pueblo, el del famoso qué mirás bobo. Valdano lo resumió así: “Messi está maradoneando en este Mundial. Está mostrando la esencia del fútbol. Es fascinante verlo en estos momentos. No le sobra energía y tiene que explotar hasta la última gota de talento”.
Con el triunfo en el Mundial, Leo pasa a ser para muchos el mejor jugador de la historia y su influencia en el Barça comparable a la de la selección. Messi llegó a Barcelona con solo 13 años, pero nunca se desprendió de una argentinidad que solo pusieron en duda en su país.
El vínculo de Leo con el Barça se construye a partir de la ayuda para un tratamiento de crecimiento que ningún club en Argentina estuvo dispuesto a asumir. Es un detalle que nunca olvidará Messí que tras, su debut con el primer equipo en Oporto con 16 años y una aparición deslumbrante ante la Juventus en el Gamper, empezará a construir su leyenda en el primer equipo. Messi es indiscutiblemente una de las figuras más importantes de la historia del club y sin él no se entendería el Barça de Guardiola. Leo conquistó 35 títulos de azulgrana y acumula ocho balones de oro (2009, 2010, 2011, 2012, 2015, 2019, 2021 y 2023).
Ningún técnico ha sido tan importante en la evolución del argentino. Messi empezó en el primer equipo como un extremo salvaje, pero con Guardiola empezó una metamorfosis que elevó su influencia en el juego y sus números goleadores.
Los años más estimulantes de Messi en el Barça son como falso nueve, aunque también ofrece una gran versión en la banda derecha en el icónico tridente con Suárez y Neymar. Messi logra cuatro Champions con el Barça con una sensación de dominio sin precedentes.
Una historia con final abierto
En 2020 algo se rompe entre Messi y el Barça. Frustrado por la deriva del equipo, termina enviando un burofax a Bartomeu pidiendo su salida. Sin embargo, su salida no se produce hasta un año después en contra de su voluntad, paradójicamente con Laporta en la presidencia.
La situación del fairplay provoca un giro de 180 grados: en lugar de renovar se marcha entre lágrimas camino del PSG. Leo Messi estaba preparado para iniciar su 18ª temporada como jugador del primer equipo del Barça, pero se vio obligado a poner punto y final después de 778 partidos, 672 goles y 305 asistencias.
Cifras que explican, en parte, un palmarés histórico: 10 Ligas, siete Copas, siete Supercopas de España, cuatro Champions, tres Supercopas de Europa, tres Mundiales de Clubes, seis Balones de Oro, un FIFA The Best y seis Botas de Oro.
Palabras de despedida
“El año pasado estaba preparado para irme, este no. He hecho todo lo posible”, empezó diciendo. “He hecho todo lo posible; el Barça, no sé. Me bajé el 50% de la ficha y no se me pidió nada más. Todo estaba hecho y arreglado, pero no se ha dado por LaLiga, estaba convencido de que me quedaba”. Las lágrimas de Messi en el Auditori 1899 del Camp Nou ante su familia, toda la plantilla del primer equipo y junta directiva todavía se recuerdan.
Era 8 de agosto de 2021 y nadie parecía creerse lo que acaba de pasar, porque 48 horas antes todo parecía listo para que renovara. El propio Messi parecía estar asimilando en directo su salida del Barça, aunque el PSG ya estaba moviendo los hilos. Terminaba así una historia que había empezado 21 años antes en el Club de Tennis Pompeia. Ese día Carles Rexach, Josep Maria Minguella y Horacio Gaggioli (entonces representante de Messi) cerraron su fichaje con un episodio muy recordado.
“En Barcelona, a 14 de diciembre del 2000 y en presencia de los Sres. Minguella y Horacio, Carles Rexach, secretario técnico del FC Barcelona, se compromete bajo su responsabilidad y a pesar de algunas opiniones en contra a fichar al jugador Lionel Messi siempre y cuando nos mantengamos en las cantidades acordadas”, escribió Rexach en una servilleta.
Entre la genial ocurrencia de Charly y su despedida en el Auditori, el Barça formó y disfrutó del mejor de la historia.
A pesar de algunas tentativas en los últimos años, Messi no volvió al club, pero todo apunta a que habrá más episodios juntos, ya sea con algún tipo de homenaje o un cargo cuando se retire. Antes de que eso ocurra, Leo sigue disfrutando del fútbol en Miami tras una etapa en París donde nunca terminó de sentirse en casa.
París, antes de Miami
“La verdad es que fue una adaptación mucho más difícil de lo que esperaba. Adaptarme al nuevo club, a una nueva forma de jugar, a nuevos compañeros, y a la ciudad fue muy difícil al principio para mí y para toda mi familia”, reconoció tras su salida del PSG. El cambio al Inter Miami no pudo sentarle mejor rodeado de viejos amigos como Luis Suárez, Jordi Alba o Sergio Busquets.
Leyenda de Barça y Argentina, sigue asombrando al mundo con lo que hace con 37 años. No habrá otro igual, así que toca seguir disfrutando de él mientras se pueda. Lo resumió Guardiola a su manera: “No escribas sobre él, no trates de describir lo que hace; simplemente míralo”.
9. Carles Puyol y La Masia
El capitán de un equipo con una inigualable hornada de canteranos
El Barça aunó compromiso y talento para marcar una época
“El del pelo largo es bueno”, se escuchó el 25 de mayo de 1995 en el campo 3 anexo al Mini, día de pruebas para captar talento para el Juvenil del Barça, al mando de Joan Martínez Vilaseca. El del “pelo largo” era Carles Puyol. El Barça vio algo en él y lo llamó para una segunda prueba. Así empezó el flechazo entre Puyol y el escudo del FC Barcelona.
Con el paso del tiempo el jugador fue destacando en el fútbol formativo azulgrana hasta llegar al filial. Bobby Robson lo hizo debutar con el primer equipo en junio de 1997, en la final de la Copa Catalunya contra el Europa y Louis van Gaal, que ya había trabajado con él, lo recuperó en agosto de 1999 tras una lesión de Michael Reiziger. Puyol, por aquel entonces se veía jugando con el filial en Segunda B, pero su situación dio un giro radical.
Fue el inicio de una brillante carrera que se alargó 15 temporadas en las que jugó 663 partidos (593 oficiales), sumo 411 victorias (367), marcó 23 goles (19), acumuló 54.300 minutos (50.040) y ganó 21 títulos. Además, fue titular en 615 partidos (566) y lució el brazalete de capitán en 379 (354). Con la selección española jugó 100 partidos entre el año 2000 y el 2013, proclamándose campeón de la Eurocopa 2008 y del Mundial 2010.
Momentos inolvidables
El paso de Puyol por el primer equipo del Barça dio para mucho. Aunque era un especialista del carril derecho, por velocidad y entrega sin límites, también podía jugar en el perfil izquierdo si la situación lo requería. Y acabó como central.
Debutó en el eje de la zaga en octubre de 2002, contra el Brujas, en Champions, el día del debut oficial de Iniesta. La temporada 2004-05 la inició como capitán y no abandonó el brazalete hasta el curso 2013-14, cuando colgó las botas castigado por las lesiones en la rodilla derecha. El 15 de mayo de 2014 fue un día triste para Puyol y el barcelonismo. “Lo he dado todo”, dijo, para agregar, entre lágrimas, que no podía engañarse a él y a nadie, que ya no estaba en plenitud de condiciones...
Dejó momentos para el recuerdo, como el beso al brazalete en el Bernabéu (el día del 2-6) o los goles que salvó poniéndose de escudo bajo el travesaño, con las manos pegadas temerariamente en la espalda... Incluso derramó sangre defendiendo el escudo del Barça. Y fue el primero en entonar el ‘mea culpa’ cuando las cosas no funcionaban.
Igualmente, fue el primero en abanderar el fair play cuando tocaba dar ejemplo, aunque ello le costara algún bofetón por parte del rival de turno, superado por el nerviosismo. Carles Puyol fue un capitán en mayúsculas, un espejo en el que las futuras generaciones se han reflejado y han aprendido.
Generación de lujo
Puyol, por otra parte, fue el líder de una prole de canteranos que brillaron conjuntamente con luz propia. Con el tiempo, y después de transitar por periodos de crisis que los fortalecieron ante la adversidad, fueron consolidándose futbolistas del potencial de Xavi, Iniesta, Messi, Piqué, Valdés, Busquets y Pedro, entre otros, que, junto a Puyol, dieron consistencia al Barça, aportando ese plus al equipo que solo los canteranos pueden añadir por una cuestión sentimental, de arraigo y pertenencia.
La regularidad del Barça después de superar la “travesía del desierto” (2004-05) hasta el adiós de Leo Messi (2019-20) se explica por la llegada de cracks de primer orden (Ronaldinho, Deco, Suárez, Neymar...) y, evidentemente, por la irrupción de una ‘camada’ de canteranos con ganas de vivir y escribir páginas históricas.
También tuvieron una importancia capital entrenadores como Pep Guardiola, Tito o Luis Enrique, que pusieron en valor la competitividad del equipo por encima del resultado. Y, obviamente, la presencia de un Messi desatado, que cuando pasó a jugar de falso 9 disparó sus registros goleadores hasta cifras impensables (con el Barça firmó 672 en 778 en partidos oficiales).
Después de unos años de transición, comandados por dos ídolos del barcelonismo, Koeman y Xavi, la cantera del Barça vuelve a rugir con fuerza: Lamine Yamal, Gavi, Cubarsí, Balde, Fermín, Casadó, Bernal, Olmo... Un nuevo Barça de casa está creciendo.
10. Carl Lewis
El ‘Hijo del Viento’, gran icono de los Juegos de Los Ángeles 1984
El polivalente estadounidense fue elegido mejor atleta del Siglo XX
A diferencia de lo que sucede en la natación con el multimedallismo a la orden del día con casos recientes como los de Michael Phelps,Katie Ledecky o el tetracampeón Leon Marchand en París, el atletismo es una disciplina más difícil en este sentido.
Por ello, Carl Lewis ha pasado a la historia del atletismo moderno como el segundo atleta capaz de colgarse cuatro oros en unos Juegos Olímpicos en 100 metros, 200 metros, 4x100 metros y salto de longitud a imagen y semejanza de lo que había logrado Jesse Owens en Berlín’36.
El ‘Hijo del Viento’ no salía bien y en muchas ocasiones era de los más retrasados en los primeros 20 metros de las finales, pero su única e innata capacidad para burlar la resistencia a la caída de la velocidad le permitían protagonizar remontadas espectaculares.
Por eso, solía sufrir mucho menos para reinar en el doble hectómetro y se manejaba como pez en el agua en el 4x100
como último relevista al no salir de parado ni de tacos.
¿Y qué decir de la longitud? Con una técnica notable, el de Alabama sabía aprovechar que era de largo el que más rápido llegaba a la tabla para aprovecharlo
y saltar de manera habitual muy por encima de los ocho metros sin forzar. Un atleta tocado por una varita mágica que es historia del atletismo.
Hablar de Carl Lewis es hacerlo de los Juegos de Los Ángeles 1984, a los que llegó con 23 años y ya como vigente campeón universal de 100, 4x100 longitud
(tres oros en Helsinki’83).
El de Birmingham fue el único que bajó de 10 segundos en la final del hectómetro (9.99), batió el récord olímpico en la de 200 con 19.80, se fue a 8,54 metros en la final de salto de longitud y cerró el relevo 4x100 metros de Estados Unidos que batió el récord mundial (37.83) junto a Sam Graddy, Ron Brown y Calvin Smith (un excelso corredor de 200 que brillaba en la curva).
El campeón en 4x100 en 1980 en los Boycott Games (Estados Unidos había liderado cuatro años antes el boicot a los Juegos de Moscú) aún ganaría otras cinco medallas de oro: revalidó en Seúl’88 los títulos en 100 metros y en salto de longitud, en Barcelona’92 reinó en longitud y en 4x100 y en Atlanta 1996 volvió a imponerse
en el salto horizontal.
Carl Lewis era hasta este verano el único atleta con más de un título olímpico en longitud (cuatro seguidos), privilegio que ahora comparte con el prodigioso griego Miltiadis Tentoglou (oro en Tokio y en París).
Además, sus nueve oros lo sitúan en la segunda posición del atletismo por detrás de Paavo Nurmi. El ‘Finlandés Volador’ también logró nueve títulos, pero cuenta con tres platas por una del estadounidense.
La sombra del dopaje también afecta a su carrera, ya que en abril de 2003 (años después de su retirada), Sports Illustrated publicó que Carl Lewis y otros 11 estadounidenses dieron positivo antes de los Juegos de Seúl’88. Esgrimió haber consumido efedrina, pseudoefedrina y fenilpropanolamina de forma o intencionada y recibió una exención.
11. Usain Bolt
El ‘Relámpago’ jamaicano elevó la velocidad a niveles siderales
El jamaicano fue un espectáculo mediático dentro y fuera de las pistas
Usain Bolt es quizá junto a Eliud Kipchoge y ahora Armand Duplantis el único atleta del Siglo XXI que se ha instalado de pleno derecho en el Olimpo de los Jesse Owens, Emil Zatopek, Abebe Bikila, Paavo Nurmi, Javier Sotomayor, Haile Gebrselassie, Carl Lewis y compañía.
Todos conocían al ‘Relámpago’ y quedaban cautivados por sus impresionantes metros finales, su superioridad en la velocidad y su carácter mediático con esa pose rebajando el centro de gravedad y apuntando al infinito con la mano izquierda extendida.
Ese protagonismo absoluto del jamaicano ha hecho daño al atletismo por culpa de sus dirigentes. Bolt concentraba todas las miradas y centralizaba el interés por un atletismo que no ha sabido encontrar un sucesor a ese nivel. Hablando de la velocidad, los estadounidenses Noah Lyles y Sha’Carri Richardson son excelentes, al igual que la santaluciense Julien Alfred, el sorprendente jamaicano Kishane Thomspon o el joven Erriyon Knighton (EE.UU.)... pero no es lo mismo ni por asomo.
Sebastian Coe ha inflado al máximo la Diamond League con decenas de reuniones y ello ha privado a los espectadores de los grandes duelos que hacen afición y ayudan a fomentar los mitos. De todas formas, es cierto que el caribeño es un atleta irrepetible.
Pero... ¿cómo se forjó la figura el gran emblema de Sherwood Content, un humilde pueblo a unos 110 kilómetros de Kingston? El mito de Usain Bolt empezó en el verano de 2002, cuando aún con 15 años logró el oro mundial junior de 200 metros (el más joven de la historia) precisamente en Kingston con 20.61 ya con 1,95 metros de altura; un año antes, habría acreditado 48.68 en 400 metros (empezó en esa prueba).
El undécimo atleta capaz de reinar a nivel universal en categoría juvenil, junior y senior volvió a brillar en 2004 al convertirse en el primer junior de la historia en correr el doble hectómetro en menos de 20 segundos (19.93).
En 2005 empezó a trabajar con Glen Mills, aunque ese verano se lesionó en la final de 200 metros del Mundial de Helsinki y una serie de problemas físicos lo frenaron hasta que en 2008 corrió los 100 metros en 9.72 y los 200 en 19.67... ¡Justo antes de Pekín’08!
En la capital china empezó su década prodigiosa con sendos oros olímpicos en el hectómetro con récord mundial (9.69), en el doble hectómetro también con nuevo tope universal (19.30) y en 4x100 con Jamaica junto a Asafa Powell, Michael Frater y un Nesta Carter cuyo posterior positivo privaría años después al ‘Relámpago’ de su primer triplete en unos Juegos Olímpicos.
Bolt repetiría ese hito en dos ocasiones y esta vez sin sorpresas desagradables como la de Carter. El ‘Relámpago’ ganó los 100 metros en Londres’12 con 9.63 (récord olímpico), los 200 con 19.32 y el 4x100 con Yohan Blake, Frater y un ya ‘limpio’ Nesta Carter con récord mundial (36.84). Y repitió en Río’16 en los 100 (9.81), los 200 (19.78) y el relevo corto con Powell, Blake y Nickel Ashmeade (37.27).
Ese positivo de su compañero de equipo en Pekín lo deja con ocho oros olímpicos en atletismo, a uno de los nueve que mantienen al frente al finlandés Lasse Viren y al estadounidense Carl Lewis.
Además, Usain Bolt ganó 11 oros, dos platas y un bronce en Mundiales al aire libre y nunca participó en las citas universales bajo techo al centrarse siempre en el verano y en parte también por su floja salida que lo lastraba en los 60 lisos.
Es decir, que tan solo perdió tres carreras si se obvian el positivo de su compañero y la nula que lo descabalgó de la final de 100 en el Mundial de Daegu’11. En Osaka’07 cedió en 200 ante el norteamericano Tyson Gay y en 4x100 ante EE.UU.; en los 100 del Mundial de Londres’17 le ganaron el tramposo estadounidense Justin Gatlin y Chris Coleman. Además, aún conserva las plusmarcas universales de 100 (9.63), 200 (19.19) y 4x100 metros (36.84). Un atleta único.
12. Michael Jordan
El gran mito de la NBA que voló por encima del resto de mortales
Marcó la historia de la NBA con su hambre de títulos y su entrega total
Cuando se habla de baloncesto y de la NBA, el nombre de Michael Jordan resuena con una fuerza que nadie igualar en la historia de la Liga estadounidense. No solo por su habilidad excepcional en la cancha, sino por la esencia misma de lo que representa en el mundo del deporte. Desde su llegada a la NBA en 1984, Jordan no solo cambió la forma en que se jugaba el baloncesto, sino que también redefinió cómo se percibe a los atletas en la cultura popular. Ambición, trabajo y compromiso con un solo objetivo: ganar.
Jordan, nativo de Carolina del Norte, comenzó su trayectoria en la Universidad de Carolina del Norte, donde llevó a su equipo a la victoria en el campeonato nacional de 1982. Su tiro decisivo contra Georgetown no solo le otorgó el título, sino que reveló al mundo un talento que prometía ser legendario como luego confirmó. Al ser seleccionado como el tercer ‘pick’ del draft de la NBA por los Chicago Bulls, comenzó una carrera que deslumbraría a generaciones.
En la liga, su estilo de juego descomunal combinaba una habilidad técnica perfeccionada con un atletismo impresionante. Con su característico salto, Jordan se elevaba por encima de los defensores como un guerrero en su reino. Ganó su primer MVP (Jugador Más Valioso) en 1988 y desde entonces, acumuló una impresionante colección de galardones: seis campeonatos de la NBA, cinco MVP de temporada regular y diez títulos de máximo anotador, solo por mencionar algunos de sus logros.
Pero el baloncesto de Jordan no se trataba solo de números. Su feroz competitividad lo impulsaba a niveles extraordinarios. Para Mike, cada partido era una batalla, y cada rival, un reto personal noche tras noche.
Esa mentalidad no solo lo llevó a brillar en sus años dorados con los Bulls, sino que también creó momentos icónicos que son recordados por todos. La “Hang Time” que quedará grabada en la retina de los aficionados, el famoso “The Shot” contra los Cavaliers en 1989, y la magistral exhibición en el ‘Juego de las Estrellas’ en 1988 en Chicago, donde ganó el concurso de mates, son solo una muestra de su grandeza.
Aparte de su éxito en la cancha, Jordan también se convirtió en un símbolo global. Sus zapatillas ‘Air Jordan’ revolucionaron el mercado del calzado deportivo, creciendo hasta convertirse en un fenómeno cultural. La marca no solo representa una línea de productos, sino que encapsula un estilo de vida, una mentalidad que resuena con la juventud de diversas generaciones.
El legado de Michael Jordan trasciende los títulos y los logros personales. Su impacto en el juego, la forma en que inspiró a otros jugadores y su capacidad para unir a los aficionados alrededor del mundo son aspectos que lo colocan en un lugar especial en la historia del deporte. Hoy en día, sus enseñanzas sobre el trabajo duro, la perseverancia y la creencia en uno mismo siguen siendo pilares sobre los que muchos construyen sus sueños.
En definitiva, Michael Jordan no fue solo un jugador de baloncesto; es un fenómeno que ha dejado una huella imborrable en la historia del deporte. En cada canasta, en cada trofeo levantado y en cada momento compartido con los fans, Jordan continúa siendo un verdadero maestro del juego, un icono que nunca dejará de inspirar a aquellos que sueñan en grande.
13. Pau Gasol
De Sant Boi al Olimpo de la
NBA con el Barça en el corazón
Ha trascendido del basket para ser una figura mundial del deporte
Pau Gasol es sin duda, el jugador que ha hecho historia en el baloncesto español y europeo siendo uno de los jugadores más respetados en la NBA gracias a su extraordinaria carrera que le llegó a ganar dos títulos junto a Kobe Bryant.Una vez retirado, su contribución al deporte sigue muy viva y especialmente en su nuevo papel en el Comité Olímpico Internacional representando a los atletas.
Su carrera deportiva es un testimonio de talento, dedicación y éxito, tanto en el FC Barcelona con el que arrancó su carrera como en la NBA donde logró entrar en el Salón de los elegidos, algo que muy pocos europeos han logrado con tanto consenso.
Pau Gasol comenzó su carrera profesional en el Barça a finales de los años 90. Un tipo muy alto, descubierto en Sant Boi y que acabó en los equipos inferiores del Barça. Aunque no parecía en un principio que su carrera pudiera llevarle tan lejos, lo cierto es que un fichaje fallido de la NBA, le dio la oportunidad de debutar en la Liga ACB en 1998, donde rápidamente se destacó por su habilidad en la pintura, su versatilidad y sus capacidades ofensivas.
Con el Barcelona, Gasol logró el título de 1999 donde no tenían un papel importante, pero si fue clave al ganar la Liga ACB en 2001 y fue fundamental para conquistar la Copa del Rey en 2001 y 2003. Su paso por el Barcelona fue clave para su desarrollo como jugador, ya que le permitió enfrentar una competencia de alto nivel en Europa.
Un año antes de su salida a la NBA, Gasol ganó el premio de Mejor Jugador de la Liga ACB, consolidando su estatus como uno de los mejores talentos jóvenes del baloncesto.
En 2001 su marcha a la NBA era inevitable y fue elegido como la tercera selección del Draft por los Atlanta Hawks, pero fue traspasado a Memphis. Su impacto fue inmediato: en su temporada de novato logró promediar 17.6 puntos, 8.9 rebotes y 2.7 asistencias por partido, lo que le valió el título de Novato del Año.
A lo largo de su carrera en la NBA, Gasol se convirtió en un jugador de élite. Es conocido por su habilidad para anotar, su inteligencia en el juego y su estilo elegante.
Sus mejores años llegaron tras ser traspasado a los Los Angeles Lakers en 2008, donde formó una poderosa dupla con Kobe Bryant. Con los Lakers, Pau ganó dos campeonatos de la NBA en 2009 y 2010. Durante estas finales, Gasol fue crucial, destacando tanto en anotación como en reboteo y defensa.
Además de sus títulos NBA, Gasol recibió el reconocimiento de la Liga en seis All-Stars reconociendo su consistencia y excelencia a lo largo de su carrera.
Gasol también ha tenido un impacto significativo en la selección española. Ha representado a España en varias competiciones, incluyendo los Juegos Olímpicos, donde ganó una medalla de plata en Pekín 2008 y una medalla de oro en el Eurobasket 2006. Su liderazgo y experiencia han sido fundamentales para el crecimiento y éxito del basket español en el ámbito internacional.
El legado de Pau Gasol va más allá de sus estadísticas y trofeos. Es un embajador del baloncesto en España y un modelo a seguir para futuras generaciones. Su habilidad para combinar el baloncesto de alto nivel con valores de humildad y dedicación ha sido una inspiración para muchos.
Su influencia en el basket continua muy viva y su historia sirve de ejemplo a la perseverancia y éxito en el deporte. Un ícono de talla mundial que perdura.
14. Mike Tyson
‘Iron Mike’, el puño de hierro
que dominó el boxeo mundial
La historia de Tyron relata el ascenso y caída de un icono del boxeo
En el barrio de Brownsville, Brooklyn, un joven llamado Mike Tyson encontró su salvación en el boxeo.
Nacido el 30 de junio de 1966, Tyson tuvo una infancia difícil, marcada por la pobreza y problemas con la ley. A los 13 años, ya había sido arrestado numerosas veces, pero fue en un reformatorio donde su talento para el boxeo fue descubierto por el entrenador Bobby Stewart, quien lo introdujo al legendario Cus D’Amato.
Bajo la tutela de D’Amato, Tyson no solo aprendió la técnica del boxeo, sino también la disciplina mental que lo llevaría a convertirse en una de las figuras más temidas en el cuadrilátero.
Nace 'Iron Mike'
El ascenso de Tyson fue meteórico. Su estilo agresivo, poder de golpeo devastador y rapidez lo hicieron destacar rápidamente. En 1986, con tan solo 20 años, Tyson se coronó como el campeón mundial de los pesos pesados más joven de la historia al derrotar a Trevor Berbick en un combate memorable. Aquella victoria no solo significó su entrada al olimpo del boxeo, sino que consolidó su apodo: “Iron Mike”.
El estilo de Tyson era brutal y directo. Sus victorias consecutivas por nocaut lo convirtieron en una leyenda viviente. Entre sus rivales más conocidos figuran nombres como Larry Holmes, a quien derrotó en 1988, y Michael Spinks, en una de las peleas más breves de la historia de los pesos pesados, que duró solo 91 segundos.
Polémico fuera del ring
Sin embargo, a pesar de sus éxitos, los problemas fuera del ring comenzaron a afectar su carrera. En 1990, Tyson sufrió una de las mayores sorpresas en la historia del boxeo al ser derrotado por Buster Douglas en Tokio. Tyson llegaba al combate como claro favorito, pero Douglas, quien había sido subestimado por todos, lo noqueó en el décimo asalto. Esta derrota marcó el inicio de una etapa complicada para el campeón.
En 1992, Tyson fue condenado por violación y pasó tres años en prisión, lo que detuvo su carrera en su apogeo. A pesar de este revés, Tyson regresó al cuadrilátero en 1995 y recuperó el título mundial en 1996, tras derrotar a Frank Bruno.
No obstante, su regreso estuvo plagado de controversias, la más famosa siendo el infame combate contra Evander Holyfield en 1997, en el que Tyson mordió parte de la oreja de su rival, lo que resultó en su descalificación y una suspensión temporal.
En 2005, tras algunas derrotas, decidió retirarse del boxeo profesional con 58 peleas, ganando 50 de ellas, con 44 victorias por nocaut.
A pesar de las controversias, su legado en el mundo del boxeo es indiscutible, ya que no solo fue un campeón, sino también una figura que redefinió el deporte y la cultura popular en los 80 y 90. Mike Tyson será recordado como uno de los boxeadores más dominantes de la historia, un hombre cuya vida, llena de éxitos y caídas, reflejó la complejidad del ser humano en su lucha por la redención.
15. Miguel Indurain
El navarro impasible que llevó el ciclismo español a otro planeta
Sin estridencias, ‘Miguelón’ sedujo con sus victorias a todo un país
Con un estilo discreto fuera de la bicicleta, pero implacable sobre dos ruedas, Miguel Indurain transformó radicalmente la historia del deporte español.
Hasta la llegada de la generación de los Alonso, Nadal o Gasol, fue considerado sin duda el deportista más relevante nacido en España. No fue para menos: hasta su irrupción, el deporte español (y concretamente el ciclismo) había coleccionado genios, pero de manera aislada; deportistas capaces de sobreponerse a las circunstancias y a base de talento y esfuerzo, destacar en sus especialidades.
En el ciclismo, resonaban aún los nombres de Bahamontes o Luis Ocaña, ganadores del Tour de Francia, épicos representantes de una España que vivía muy lejos de Europa.
Indurain fue otra cosa: un deportista moderno, acorde a los tiempos que vivía el país. Arrancaban los 90 y España culminaba un proceso de modernización enfocado al año mágico, 1992, con los Juegos de Barcelona y la Expo de Sevilla.
En ese contexto aparece un navarro discreto, con un cuerpo de rodador, más que de escalador. A la sombra de Pedro Delgado, Indurain se formó en las filas del Reynolds bajo la batuta de José Miguel Echávarri y Eusebio Unzúe. Lo moldearon a fuego lento, desde que lo descubrieron en el Club Ciclista Villavés gracias al buen ojo de su primer entrenador, Pepe Barruso.
En 1985, ya en profesionales, fue el líder más joven en la historia de la Vuelta a España. En 1986 ganó el Tour del Porvenir y en 1987 completó su primer Tour (acabó en la posición 97). Pero solo unos pocos sabían -o imaginaban- que en sus 188 centímetros se escondía un ganador de grandes Vueltas.
Echávarri y Unzué lo intuyeron pronto: sabían que si bajaba unos kilos de peso y mejoraba en la montaña, sus enormes cualidades como rodador le permitirían triunfar. Así fue: el Tour de 1990 escenificó el cambio de guardia entre Delgado y Miguel.
Cambio de líder
Compartían equipo, pero sucedió de forma natural. En 1991, Indurain ya fue al Tour como líder del equipo, con ‘Perico’ como gregario de lujo. Se llevó el maillot amarillo con una autoridad incontestable, dejando claro cuál iba a ser su estilo durante los años siguientes: imbatible en la contrarreloj, generoso en la montaña. Sin ser un escalador nato, apenas sufría en los grandes puertos. Y cuando tenía que ceder una victoria de etapa a algún compañero de escapada, lo hacía. Esos detalles le granjearon buena fama en un mundo tan caníbal como el del ciclismo.
Por eso todos sus rivales acabaron resignándose a su superioridad, de Gianni Bugno a Tony Rominger, pasando por Claudio Chiapucci o Alex Zülle. Su reinado en Francia se prolongó cinco años: sigue siendo el único ciclista capaz de lograr cinco triunfos seguidos en París.
En 1996, le derrotó un danés llamado Bjarne Riis que años más tarde confesó haber coqueteado con el dopaje.
Entre medias, a Indurain le dio tiempo a ganar también dos ediciones del Giro de Italia, en 1992 y 1993. Fue el primer español en ganar la carrera italiana.
El final de la carrera de Miguel Indurain fue abrupto. Cansado de las exigencias del equipo y de la alta competición, se bajó de la bici en la etapa de los Lagos de Covadonga de la Vuelta a España de 1996. Unos meses más tarde anunció su retirada.
16. Lance Armstrong
De ídolo a impostor: la historia
de la gran mentira del deporte
El ciclista de Texas pasó de ser ejemplo contra el cáncer a repudiado
En la historia del deporte habían surgido ilustres tramposos, como Ben Johnson o Fred Lorz, que ganó la maratón de los JJOO de 1904 tras completar parte del recorrido en coche.
Pero ninguno pasará a la historia como el gran mentiroso del deporte mundial, de nombre Lance Armstrong, rey del ciclismo durante los primeros años del siglo XX y destronado sin piedad cuando confesó que toda su carrera deportiva había sido edificada sobre los cimientos del dopaje.
Su historia había sido ejemplar porque en 1996, cuando tenía 25 años, se le detectó un cáncer testicular con metástasis.
Un 40% de opciones
Para entonces ya era un ciclista reconocido (había ganado el Mundial de 1993 en Oslo por delante de Indurain). Su médico le aseguró que solo tenía un 40 por ciento de posibilidades de sobrevivir.
Se recuperó y logró convertirse en un ciclista hegemónico, tirano sobre la bicicleta y fuera de ella. Sus siete éxitos consecutivos en el Tour de Francia, entre 1999 y 2005, estuvieron marcados por su autoridad, su jerarquía y su enfrentamiento constante con la prensa, que siempre sospechó de sus métodos. Armstrong siempre se defendió erigiéndose a sí mismo como ejemplo de la lucha contra la enfermedad (las pulseras amarillas que comercializó fueron muy populares) hasta que la agencia antidopaje de Estados Unidos (USADA) le acusó formalmente de haberse dopado sistemáticamente desde 1998. Armstrong había recurrido a inyecciones de la hormona EPO, además de inyecciones de testosterona y corticoides.
2012 fue su ‘annus horribilis’: fue desposeído de todos sus triunfos desde 1998 y sancionado de por vida.
Confesión con Oprah
En 2013, confesó sus métodos en una recordada entrevista con Oprah Winfrey. “La EPO era nuestro combustible, algo habitual en muchos deportes de resistencia. Además, tenía una vida media de cuatro horas, así que el cuerpo la expulsaba muy rápido”, dijo.
El COI le retiró la medalla de bronce que había ganado en la prueba contrarreloj de los JJOO de Sydney y Armstrong pasó a ser el gran villano de la historia del deporte.
Desde entonces, Armstrong participa en pruebas no profesionales, como triatlones. Su última ocurrencia fue asegurar que participaría en unos Juegos olímpicos
en los que se permitiera el dopaje, los llamados ‘Enhanced Games’.
17. Blanca Fernández Ochoa
Un icono de la familia milagrosa en los deportes de invierno
Las dos medallas olímpicas del esquí español son de los
Fernández Ochoa
Para hablar de la historia tan trágica como exitosa de Blanca Fernández Ochoa, me vienen a la mente los Sánchez Vicario y Severiano Ballesteros.
La madrileña consiguió hacer historia en los deportes de invierno y más concretamente en el esquí, disciplina en la que España ha sido (y sigue siendo) una mera comparsa con la gloriosa excepción de María José Rienda.
Sin embargo, lo hizo guiada por el gran precursor, su hermano Paquito, quien con 22 años recién cumplidos agitó los estertores del franquismo con uno de los mayores éxitos de la historia del deporte español, el oro olímpico en slalom en los Juegos de Invierno de Sapporo’72 con más de un segundo de ventaja sobre el italiano Gustavo Thoeni.
Para buscar un parangón a ese hito, quizá el único análogo sea el de Severiano Ballesteros, quien se convirtió en uno de los mitos del golf mundial (ganó tres veces el Open británico y dos el Masters de Augusta además de cinco Mundiales ‘Match-Play’) cuando en España apenas había campos de golf.
Paquito murió a los 56 años el tras una larga enfermedad el 6 de noviembre de 2006, pero dejó tras de sí un gran legado y marcó el camino a su hermana Blanca Fernández Ochoa, como en su día hizo Emilio Sánchez Vicario con una Arantxa que acabaría ganando seis ‘Grand Slam’ y dos medallas olímpicas que la convierten en la mejor tenista española de todos los tiempos.
Volviendo a Blanca, ese afán por emular los éxitos de su hermano marcaron una vida que se apagaría de manera trágica en La Peñota cuando tenía 56 años, la edad a la que murió Paquito. Entre eso y que su familia se trasladó al Puerto de Navacerrada cuando ella era pequeña, no es de extrañar que la nieve marcarse muchos años de su vida.
En 1974, con tan solo 11 años y dos después del oro olímpico de su hermano, Blanca se trasladó al Puerto de Vielha (Pirineo leridano) a un centro de alto rendimiento para iniciar una carrera de 18 años hasta la gloria.
Esas casi dos décadas de trabajo duro y de exigencias que empezaron cuando tan solo era una niña podrían haber influido en la presión a la que tuvo que hacer frente para buscar explicaciones a cómo decidió quitarse la vida (versión oficial) tras desaparecer a finales de agosto de 2019 tras ser vista por última vez en Cercedilla junto al monolito erigido en honor a su hermano.
En 1992, Blanca Fernández Ochoa se convirtió en la primera española en subirse a un podio en unos Juegos de Invierno. fue en la misma prueba que su hermano, el slalom, con un bronce para la historia en Albertville con tan solo cinco centésimas de ventaja sobre la canadiense Julie Parisien, quien la aventajaba en tres tras la primera bajada.
Ese podio fue muy emotivo para la madrileña, quien siempre tuvo muy presente a su hermano, el gran faro de su vida y el gran icono español de los olvidados deportes de invierno.
Además, Blanca se quitó en tierras francesas el mal sabor de boca de su quinta plaza en los Juegos de Calgary’88, cuando una floja segunda bajada la dejó a 104 centésimas del bronce. También ganó cuatro pruebas de la Copa del Mundo (un slalom gigante en 1985 y tres slaloms en 1987, 1990 y 1991) y acabó 20 veces entre las tres primeras.
A nivel personal, la hija de Francisco y de Dolores, y hermana de los también olímpicos Dolores, Juan Manuel y Luis se casó dos veces: en 1991 en El Escorial con el italiano Daniel Fioretto del que se divorciaría y con David Fresneda, con el que tuvo dos hijos (David y Olivia) y de quien también se separó.
La muerte de Paquito en 2006 afectó a Blanca, a quien el CSD había concedido dos décadas antes el Premio Reina Sofía a la mejor deportista en 1983 y 1988. También tenía la Real Orden del Mérito Deportivo (1994).
El 24 de agosto de 2019 fue vista en Cercedilla, 50 km al noroeste de Madrid. El 4 de septiembre se certificó su muerte cerca de La Peñota, en la Sierra de Guadarrama. Descanse en paz.
18. España, Campeona del Mundo
El Iniestazo: el gol de su vida tras una temporada en el infierno
La selección de Vicente Del
Bosque tocó el cielo en Sudáfrica
“Escuché el silencio y ahí lo supe: el balón iría dentro”. La reflexión es de Andrés Iniesta, que se convirtió en el gran héroe de la selección con el gol definitivo en Johannesburgo ante Países Bajos. Una acción que valió un Mundial y fue su particular redención, porque llegó al campeonato en plena crisis tras sufrir una depresión.
“No tenía más ganas de nada y me decía que me había olvidado de jugar al fútbol. Llegué a perder la confianza en mi juego”, reconoció Iniesta, en una temporada atravesada por graves problemas musculares y la muerte de Dani Jarque, uno de sus mejores amigos dentro del mundo del fútbol.
Por eso cuando marcó en el minuto 116 en el Mundial de Sudáfrica lo celebró con una imagen de Jarque en la camiseta. Lo explicaría el propio Andrés años más tarde: “No sólo se me recordará a mí, a Jarque también”.
España tocó el cielo en Johannesburgo, pero la historia empezó torcida. Con una derrota ante Suiza (0-1) que encendió las alarmas y dejo sin margen de error al conjunto de Del Bosque. “¡Ya está bien de la tontería esa de que somos los favoritos!”, exclamó Piqué. Una de las grandes estrellas de esa España era un Xavi que reconoció, 10 años más tarde que les costó disfrutar en ese campeonato. “Nos costó mucho lograr el título y nos costará todavía más volver a ganarlo. Yo diría que el único partido en que disfrutamos un poco fue curiosamente contra Alemania en las semifinales y el resultado fue 1-0”.
España se abonó a la diferencia mínima para llevarse el campeonato, pero tuvo grandes protagonistas, aunque también grandes debates. Uno de ellos si podían jugar juntos Busquets y Xabi Alonso, que hacían de mediocentro en sus equipos. Que los dos fueran representantes de Barça y Madrid animó un debate que Del Bosque se encargó de desactivar; para él la titularidad de los dos era innegociable.
El papel de ‘San Iker’
A pesar de que el juego de España no fue tan brillante como en la Eurocopa, se logró el título. Por el camino varios futbolistas tendrían su gran momento. Entre ellos un Casillas, que se ganó el apodo del Santo con tres grandes apariciones: el remate de Kroos contra Alemania; el pie que sacó contra Robben y el penalti de Cardozo el día de Paraguay.
El título tampoco puede explicarse sin David Villa, que con cinco goles fue la referencia del conjunto de Del Bosque. En palabras del seleccionador, “David era quien terminaba la obra de todo el equipo. No participaba mucho en la elaboración, pero sí en la finalización”.
Un torneo en el que Villa se movió mucho por el flanco izquierdo, una tendencia que se acentuaría durante su paso por el Barcelona.
La celebración más emotiva
Menos lucido fue el campeonato de un Fernando Torres que llegó muy mermado al campeonato y se marchó sin marcar, a pesar de participar en siete encuentros. El delantero hizo un gran esfuerzo para poder estar, pero llegó muy corto de preparación, lejos de la versión de la Eurocopa.
Diferente fue el caso de Carles Puyol, que fue protagonista de uno de los momentos más recordados del Mundial de España con el gol de cabeza ante Alemania que dio el pase a la final. “Le dije a Xavi, tú ponla que o meto gol o un alemán entra en la portería”. Y así fue en una jugada familiar, porque los dos ya habían protagonizado un gol muy parecido en un clásico liguero.
En el último partido esperaba Holanda y el gol memorable de Iniesta en los últimos instantes. Cesc sirvió un balón al área para que Andrés controlara, se hiciera el silencio en el estadio, y el balón superara a Stekelenburg con una volea cruzada.
"Cuando digo que el gol lo marcamos todos es porque realmente lo siento"
“Creo que pasarán los años y nos seguiremos emocionando. No hay palabras para describir ese momento. Cuando digo que el gol lo marcamos todos es porque realmente lo siento. Es como celestial el momento. Es algo más que lo físico. Sentí la fuerza de todos en ese momento. Sobre todo para nuestro fútbol. Fue el momento, no hay otro momento”.
El gol supuso toda una catarsis para Iniesta tras unos meses en los que una depresión le había llevado a un lugar oscuro. Su celebración, mostrando una camiseta interior con el mensaje, “Dani Jarque, siempre con nosotros”, sigue en la memoria de los aficionados españoles. Los dos se conocían de las inferiores de la selección y el jugador del Espanyol se había convertido en uno de sus mejores amigos. En su autobiografía, ‘La jugada de mi vida’, relata como la muerte súbita de Jarque fue uno de los detonantes de los peor época de su vida. “La noticia me heló el corazón. Los siguientes días en Barcelona fueron terribles. A partir de ahí, empezó mi caída libre hacia un lugar desconocido. Vi el abismo y le dije al doctor: ‘No puedo más’”.
Un abismo del que fue saliendo hasta disfrutar de un gol que valió un Mundial.
19. España, Campeona del Mundo femenina
La estrella de una generación dorada que ganó más que un Mundial
España levantó el título en medio de la peor crisis del fútbol femenino
“A pesar de todo, ganamos el Mundial”. No hay mejor frase -la pronunciaron varias jugadoras tanto después de la final en Sídney como en los días y meses posteriores- que refleje lo que fue el primer título de la selección española femenina de fútbol. Tras muchos años de derrotas, sin ni siquiera pasar una eliminatoria en un gran torneo, tanto en Eurocopa como en Mundial, y en medio de la mayor crisis del fútbol femenino hasta el momento, España tocó el cielo y se proclamó campeona del mundo.
El camino no empezó ese 21 de julio -el debut contra Costa Rica- en Wellington, Nueva Zelanda. Había empezado un año antes, tras caer en cuartos de final de la Eurocopa contra Inglaterra.
Quince jugadoras -’Las 15’-, entre las que se estaban pesos pesados como Paredes, Jenni Hermoso, Aitana, Mapi León o Patri Guijarro -Alexia estaba lesionada- se plantaron y renunciaron a la selección hasta que hubiese cambios, entre ellos un cambio en el banquillo.
La RFEF hizo caso omiso a sus peticiones, Vilda siguió en el cargó y preparó el Mundial con varias jugadoras que no acabaron viajando a Oceanía. Algunas, como Paredes, se fueron incorporando progresivamente, para “hacer la lucha desde dentro”, y otras, en su mayoría, volvieron, tras percibir unos cambios de mínimos justo para el Mundial. Siguieron con la protesta Mapi León, Patri Guijarro, Lola Gallardo, Pina, Eizagirre, Amaiur y Ainhoa Moraza.
Debacle ante Japón
España, con una división irreparable entre seleccionador y jugadoras y también en el vestuario, no estaba ni entre las candidatas. Arrancó el torneo con un 3-0 a Costa Rica y certificó la clasificación para octavos con una ‘manita’ a Zambia (5-0). Sin embargo, cayó goleada ante Japón en la última fase de grupos (4-0) y pasó como segunda, por un camino con rivales más complicados.
Camino hacia la gloria
En octavos ganó a Suiza(1-5) y recuperó sensaciones. Por primera vez en su historia había pasado una eliminatoria en un gran torneo. Y se midió a tres de las favoritas a partir de la siguiente ronda. Países Bajos, subcampeona en 2019, fue su rival en cuartos. Y ganó España (2-1) con goles de Mariona y de Salma, en la prórroga. Y, en semifinales, la Roja superó a una Suecia que se había cargado a EEUU en octavos, por 2-1, con tantos de Salma y de Olga Carmona, que sería la gran protagonista de la final.
Con los deberes hechos en Nueva Zelanda, España viajó a Australia para citarse con la gloria ante las vigentes campeonas de Europa. Solo necesitó un gol, también de Olga. Un gol por las que abrieron camino, las que estaban y las que vienen. Ganaron, a pesar de todo, porque eran muy, muy buenas.
Rubiales, Jenni y el ‘Se acabó’
Se acabó. Dos palabras de Alexia Putellas que lo cambiaron todo, también lo que parecía imposible de cambiar. Tras unos meses alejada de los focos, mientras se recuperaba de una grave lesión, la doble Balón de Oro rompió el silencio y alzó la voz para apoyar a su compañera Jenni Hermoso y decir ‘basta’ a los “abusos sistemáticos a las mujeres en la Federación española y en todo el mundo del fútbol”. Un movimiento que cruzó también el charco y dio la vuelta al mundo.
Todo empezó con el beso no consentido de Luis Rubiales, entonces presidente de la RFEF, a Jenni Hermoso en el podio del Accor Stadium de Sídney, ese 20 de agosto del 2023 que se convirtió en el mejor y el peor día para el fútbol femenino español. Un episodio que empañó la celebración del Mundial que tanto había costado conseguir.
Fue Irene Paredes la que, en medio de la euforia, advirtió a sus compañeras de que lo que había sucedido era “algo muy serio” y que no podían dejar pasar.
Bochorno histórico
Lejos de admitir el error, corregir y pedir disculpas, Rubiales se empeñó en ir a la guerra para salvar el cargo. Nunca se vio fuera y era algo inconcebible. Incluso, cuando parecía que iba a dar un paso al lado, soltó aquello en la Asamblea de Las Rozas de “no voy a dimitir” -hasta tres veces- y del “falso feminismo”.
Tuvieron que tomar cartas en el asunto la UEFA y la FIFA para apartarlo hasta conseguir su dimisión. Pero se agarró a todo, Rubiales, hasta el último momento, con comunicados surrealistas que buscaban culpar a la víctima, que era Jenni. A pesar de todas las presiones recibidas, denunció y el proceso judicial sigue todavía abierto. Y todas las jugadoras, esta vez sí, se plantaron. Juntas.
La RFEF, con Pedro Rocha al mando provisionalmente, echó a Jorge Vilda y puso a Montse Tomé en su lugar. No empezó bien y tuvo que intervenir el gobierno, a través del Consejo Superior de Deportes. Una cumbre en Oliva -Valencia- que provocó despidos de forma inminente y una comisión mixta para implementar cambios necesarios.
Una lucha global
El lema de ‘se acabó’ unió a todo el mundo, y jugadoras de otras selecciones se sumaron a la causa. “No hemos podido ser solo futbolistas”, dijeron Alexia y Paredes, después de todo, en Suecia. Y es así. Nada cambió hasta que todo cambió. Y solo bastó un ‘tuit’ con dos palabras: “Se acabó”.
20 y 21. El Barça de Aelxia y Aitana
El equipo que tocó el cielo e hizo historia dentro y fuera del campo
Han ganado 3 Champions y han disputado 5 finales en solo 6 años
Cuando Alexia Putellas y Aitana Bonmatí eran niñas, no podían soñar con ser futbolistas en un futuro. Simplemente no existía esa opción. Ellas querían ser, de manera completamente utópica, como Rivaldo, Ronaldinho, Xavi o Iniesta, sus referentes.
Tanto ha cambiado el cuento en tan poco tiempo -solo tres años que ahora son ellas, que lo han ganado todo con el Barça y casi todo con la selección española, las referentes, junto al resto de sus compañeras, de las niñas de hoy en día que, ya sí, por fin, pueden soñar con ser futbolistas.
Alexia y Aitana son la cara más visible de un equipo que ha hecho historia y que lo ha cambiado todo, tanto dentro como fuera del campo, especialmente. Un Barça que tardó años en llegar a la cima, pero que ahora es rey de Europa.
Todo empezó en 2015, con la profesionalización de la sección. A las Alexia, Torrejón y compañía se unieron Paños, Patri Guijarro o Mariona, entre otras. Y en 2017 llegó el primer gran fichaje mediático, Lieke Martens.
De Budapest a Bilbao
Sin embargo, el gran punto de inflexión fue en 2019. El Barça jugó por primera vez en su historia una final de la Champions. Fue en Budapest y contra el todopoderoso
Olympique de Lyon. Un golpe de realidad. Perdieron las azulgranas por 4-1. Y entonces las capitanas se reunieron en el aeropuerto, en la vuelta, con Lluís Cortés y su staff. “Haz lo que quieras, pero aquí está el listón y tenemos que llegar ahí”, le dijeron. Dicho y hecho.
Al año siguiente, el Barça volvió a ganar la Liga -aunque la competición quedó interrumpida por el Covid- y las ha ganado todas, de forma aplastante, desde entonces.
Ese mismo año cayó en semifinales de la Champions contra el Wolfsburgo, a partido único por el Covid. Pero entonces Alexia dijo aquello de “no hay distancia”, porque compitió de tú a tú a uno de los equipos dominantes de los últimos años. Y ya el siguiente, en 2021, en Gotemburgo, se proclamó campeón de Europa por primera vez tras golear al Chelsea en la final (0-4). La primera de las tres que tiene ahora en su palmarés.
En 2022, ya con Jonatan Giráldez en el banquillo, llenó dos veces el Camp Nou, con dos récords mundiales de asistencia (91.648), pero volvió a perder la final ante
el Lyon, en Turín (1-3).
En 2023 ganó la segunda, al Wolfsburgo, remontando un 0-2 en contra al descanso (3-2 final). Y en 2024, por fin, al Lyon (2-0), con goles de Aitana y Alexia para lograr el cuarto título de un póker histórico.
Tenían que ser, precisamente, ellas dos, iconos del Barça. Alexia había sido la primera española en ganar el Balón de Oro (2021 y 2022) y Aitana recogió su testigo (2023 y 2024). Históricas.
22. Severiano Ballesteros
Seve reactivó el golf europeo y
lo descubrió para los españoles
El genial golfista de Pedreña revitalizó el golf europeo y lideró en la Ryder
Seve Ballesteros, nacido el 9 de abril de 1957 en Pedreña es considerado una de las figuras más influyentes en la historia del golf y especialmente del europeo al que revitalizó ante el dominio del golf estadounidense.
Su talento innato para el deporte y su carisma ayudaron a elevar el perfil del golf europeo en el escenario mundial. A lo largo de su carrera, Ballesteros dejó una huella imborrable en el juego, combinando éxito en el campo con un estilo de vida apasionado que inspiró a generaciones y que lamentablemente se lo llevó antes de tiempo después de sufrir un cáncer cerebral.
Desde joven, Ballesteros mostró un gran interés y habilidad en el golf, aprendiendo a jugar con un palo de golf hecho a mano mientras trabajaba como jardinero en el campo de golf de su localidad. A los 16 años, se convirtió en profesional y rápidamente ganó notoriedad en el circuito europeo.
Ballesteros tuvo una carrera impresionante en el golf profesional. Ganó la friolera de 90 torneos en todo el mundo, incluidos cinco importantes campeonatos: tres Masters de Augusta (1980, 1983, 1984) y dos Abiertos Británicos (1979, 1984). Su habilidad en el juego corto era insuperable y su capacidad para enfrentarse a la presión lo convirtió en un competidor temido y respetado en todo el planeta.
Uno de sus logros más notables fue su papel en la Copa Ryder. Ballesteros fue un jugador clave en el torneo, liderando al equipo uno de los torneos más prestigiosos del golf.
Ballesteros transformó la percepción del golf en Europa. Antes de su llegada, el golf europeo estaba considerado un deporte menor en comparación con el circuito estadounidense. Sin embargo, gracias a sus triunfos y su estilo carismático, se elevó el interés por el golf en Europa, ofreciendo una nueva visión de que el éxito en el golf no era exclusivo de los estadounidenses.
Su éxito ayudó a inspirar a una nueva generación de golfistas europeos, como Nick Faldo, José María Olazábal y, más tarde, jugadores como Rory McIlroy y Sergio García. Estos golfistas han atribuido parte de su inspiración y éxito al camino que Ballesteros abrió para ellos. Al tiempo, España descubría un campeón en una disciplina con pocos jugadores en España y ayudó a popularizarlo.
Aparte de sus logros en el campo, Seve es recordado por su personalidad cariñosa y su amor por el juego. Era conocido por su humildad y su capacidad de conectar con los aficionados, siendo un verdadero embajador del golf.
El impacto de Ballesteros va más allá de sus victorias. Su legado vive en la forma en que inspiró a otros a seguir sus sueños en el golf. La Fundación Seve Ballesteros, creada en su honor, trabaja en la investigación y tratamiento del cáncer y aportando esperanza tras su muerte.
23. Gervasio Deferr
El mejor gimnasta español de
la historia... y más que pudo ser
Solo se le acercan Jesús Carballo y Ray Zapata. Él fue el número uno
Lo de Gervasi Deferr y la gimnasia fue amor a primera vista, como lo que sienten esos niños cuando empiezan a jugar al fútbol en la calle o en determinados países, con el oval del rugby.
Nació en 1980 en el Maresme barcelonés en Premià de Mar, donde cuatro años antes se habían instalado sus padres José Luis y Patricia tras huir de la dictadura en Argentina de un Jorge Videla que había desterrado del gobierno al peronismo. El pequeño Gervasi era un auténtico torbellino y le sobraba energía. Una entrenadora de gimnasia quedó sorprendida cuando lo vio saltar y realizar acrobacias hasta el punto de que convenció a su madre para que lo llevase un día a entrenarse. Allí no tardó en fijarse en él el técnico rumano Marcel Marasescu y a los 12 años ya estaba instalado en el CAR de Sant Cugat, donde se puso a las órdenes de Alfredo Hueto.
La Federación Española y sus entrenadores tenían claro que estaban ante un diamante en bruto al que había que pulir y no era precisamente una tarea sencilla por su carácter indomable.
Con 15 años ya estaba en el equipo nacional junior y, tras ganar un oro en los Campeonatos de España de 1996 se trasladó a Madrid. 1998 fue un año importante, ya que sufrió una grave lesión en el tobillo derecho y se recuperó para conquistar el oro en el Mundial Júnior de San Petersburgo en suelo.
Deferr brillaba con sus diagonales gracias a su enorme potencia en el tren inferior y a su calidad para caer a plomo y regresar a la verticalidad sin mover un dedo.
Todas esas ilusiones empezaron a cuajar en 1999 con su plata en suelo en los Mundiales de Tianjin por detrás del ruso Alexei Nemov. Era la primera medalla española en esta disciplina.
Al del Maresme no parecía afectarle la presión. Al contrario, se crecía como hizo en 2000 en los Juegos de Sidney, donde maravilló con dos saltos espectaculares que le permitieron conquistar un histórico oro olímpico. Eso sí, se quedó fuera de la final en su prueba fetiche, el suelo.
Sin embargo, esa décadas de duros entrenamientos alejado de todo, esa búsqueda de la perfección y esa obnubilación que producen los éxitos en los deportistas jóvenes fueron laminando sus convicciones de llevar una vida lo más sana posible.
Esas dudas y esos problemas de identidad derivaron en la descalificación de los Mundiales de Debrecen 2002 tras colgarse la plata en suelo (a 12 milésimas del rumano Marian Dragulescu) por un positivo de marihuana.
Deferr había empezado ya su descenso a los infiernos dos años después de primer su oro olímpico y esa descalificación no le hizo regresar al buen camino.
Lo de 2004 ha pasado a los anales como él mismo explicó en el documental sobre su vida. El barcelonés fue a Atenas decidido a saldar su cuenta pendiente con el suelo, su mejor disciplina en la que optaba a todo. Y casi de rebote participó también en salto, donde defendía el título.
El 22 de agosto de 2004, el discípulo de Alfredo Hueto había sido cuarto en la final de suelo con 9,712 puntos, lastrado por el 9,65 que le dieron los jueces de Corea del Norte y de Israel. Por delante, con 9,787 el canadiense Kyle Shewfelt fue oro y el rumano Dragulescu plata con otro emblema como el búlgaro Yordan Yovchev bronce con 9,775.
Esa derrota fue un palo de enormes dimensiones para Deferr en la víspera de la final de suelo. El caso es que la ansiedad pudo con él y decidió salir de marcha por Atenas, una ciudad que rebosaba pasión durante los Juegos. Regresó a la Villa Olímpicas a altas horas de la madrugada y no respondió cuando su entrenador lo despertó. “Ahora solo quiero dormir”, le respondió.
Y en esas condiciones se impuso su talento único y revalidó el oro con 9,737 puntos gracias a un colosal segundo salto (9,787). Ese oro le hizo mucho daño. No supo asimilar que estaba tocando fondo precisamente por haber ganado así a todos sus rivales.
Gervasi aguantó otros cuatro años y por fin en 2008 se colgó esa ansiada medalla en suelo en Pekín. Fue de plata con 15,775 puntos, a 0,275 del chino Kai.
En enero de 2011 anunció su retirada y ahí empezó el principio del fin, un camino de autodestrucción que estuvo a punto de resultar fatal. Por suerte se rehízo y ahora es feliz en su gimnasio en La Mina en Sant Adrià.
24. Ángel Nieto
El pionero sobre las dos ruedas y sus 12+1 títulos mundiales
Carisma y palmarés resumen la vida de primer gran piloto español de motos
Su legado es incalculable: todos los éxitos del motociclismo español, tan numerosos que hemos perdido la cuenta, empiezan con él: nacido en Zamora, Ángel Nieto emigró a los diez años a Madrid, dónde empezó como aprendiz en el taller de motos del periodista Tomás Díaz-Valdés.
Sin recursos para poder financiar una montura para participar en competiciones oficiales, tuvo que trasladarse a Barcelona, dónde años después encontró un trabajo en la fábrica de motocicletas Derbi. Empezó a competir sobre dos ruedas en 1964, cuando debutó en competiciones de 50cc.
A lo largo de su trayectoria, lograría un total de 13 campeonatos del mundo en distintas categorías, un número que curiosamente le consolida como el piloto español de mejor palmarés, y el segundo del panorama internacional, solo por detrás de Giacomo Agostini, aunque supersticioso como era, Nieto siempre decía que había ganado 12+1 títulos.
Nieto destacó por su habilidad en las motos de pequeña cilindrada, especialmente en 50cc y 125cc.
Fue pionero en llevar el motociclismo español a lo más alto, compitiendo en los más prestigiosos circuitos de Europa y del mundo. Fue el primer español en alcanzar la cima del motociclismo internacional.
Ganador y promotor
Además de su éxito en las pistas, Nieto se convirtió en un icono cultural en España. En un país de escasa tradición en los deportes de motor, promovió el motociclismo desde varios ámbitos, primero como piloto, luego como propietario de varios equipos y también como comentarista deportivo. Sus hijos y sobrinos siguieron sus pasos en el mundo del motociclismo.
Nieto falleció el 3 de agosto de 2017 en un accidente en Ibiza, pero su memoria se celebra anualmente en diferentes eventos repartidos por toda España.
25. Àlex Crivillé
Un campeón apasionado,
inconformista y valiente
Primer campeón español en la clase reina, Àlex Crivillé marcó el camino
El día 24 de octubre de 1999 cambió por completo la historia del motociclismo en España. Àlex Crivillé Tapias, que ya había ganado el título de 125cc en 1989 con JJ-Cobas, se proclamó Campeón del Mundo de 500cc en el circuito de Jacarepaguá, Río de Janeiro.
El piloto catalán (Seva, 4 de marzo de 1970)culminaba así una gran temporada, con seis victorias en Jerez, Paul Ricard, Mugello, Catalunya, Donington e Imola para coronarse en tierras brasileñas y cumplir con el sueño de todos los aficionados españoles.
El pulso con Doohan
De su mano y el empuje inicial de Sito Pons, que le ofreció la opción de subirse a la Honda NSR 500 en 1992, Crivillé protagonizó una de las mejores épocas de nuestro deporte. Su batalla dentro y fuera de la pista con Mick Doohan fue apasionante, inolvidable y el de Seva nunca se doblegó ante la ‘tiranía’ del australiano, que consiguió cinco títulos consecutivos y, sin duda, se convirtió en uno de los mejores pilotos de la historia.
Pero Àlex nunca dio su brazo a torcer en esos años trepidantes ante la fortaleza de su rival y siempre consiguió sobreponerse a todos los golpes, físicos (caídas) y psíquicos para cumplir con el objetivo que se había marcado en esta vida: Ser campeón de la categoría reina, entonces 500cc.
Su talante, figura y personalidad cautivó pronto a los aficionados, que le convirtieron en el nuevo ídolo. En 1989 se había llevado el título de 125 con cinco victorias y siendo, en ese momento, el campeón del mundo más joven de la historia. En 1990 fichó por el equipo Yamaha-Marlboro, regentado por Giacomo Agostini, para disputar el Mundial de 250 cc al lado de Luca Cadalora. Un año difícil que le llevó de nuevo a JJ-Cobas, pero la inferioridad técnica de aquella Honda tampoco le permitió brillar.
Pionero
En España, de las categorías pequeñas con Angel Nieto y Aspar, pasamos a las medianas con las luchas entre Sito Pons y Joan Garriga. Àlex llegó para cambiarlo todo y ser pionero en la máxima cilindrada. Su personalidad, inconformista por naturaleza, le llevó a acelerar con fuerza para saltar etapas con una inusitada destreza y velocidad.
Llegó a la 500 en 1992 con Honda y no paró hasta convertirse en el primer campeón español la categoría en aquel glorioso 1999, abriendo el camino para las siguientes generaciones de grandes pilotos, especialmente Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo y Marc Márquez.
26. Jorge Lorenzo
El pentacampeón del ‘martillo’
Jorge Lorenzo dejó MotoGP en 2019 con un palmarés de cinco títulos
Jorge Lorenzo está considerado uno de los grandes pilotos de la historia de MotoGP, junto a leyendas como Valentino Rossi, Dani Pedrosa, Marc Márquez y Casey Stoner.
Su preciso estilo de pilotaje, de trazada perfecta, así como su habilidad para mantener un ritmo constante a lo largo de una carrera, de forma implacable, como un ‘martillo’, le permitieron conquistar cinco títulos mundiales, los tres últimos en MotoGP, donde protagonizó un debut espectacular y sin complejos ante su célebre compañero de box Valentino Rossi.
Su rivalidad con Dani Pedrosa acaparó cientos de titulares e incluso llevó al rey Juan Carlos I a intentar mediar para que ambos se diesen la mano en Jerez. Pero sin duda los duelos más vibrantes en pista los protagonizó con Rossi cuando ambos compartieron equipo en Yamaha.
La escuela de Chicho
Su padre, Chicho Lorenzo, monitor de motociclismo en Palma, le fabricó su primera moto cuando tenía tres años y fue su entrenador hasta que cumplió los dieciocho. Su madre, María Guerrero llegó a competir en algunas pruebas de resistencia y velocidad. Ambos le contagiaron su pasión por la velocidad y la competición y a los 14 años, Jorge se trasladó a vivir a Barcelona bajo la tutela deportiva de Dani Amatriaín.
En 2002 debutó en el Mundial de 125 cc con Derbi en Jerez, el día de su 15º cumpleaños, convirtiéndose en el piloto más joven en participar en un Gran Premio. Tras dos cursos de aprendizaje en la categoría pequeña, en 2005 dio el salto a 250 cc, donde pronto empezó a forjar su fama de piloto agresivo y un tanto ‘chulesco’, encadenando dos títulos en 2006 y 2007.
Ya era una estrella de calibre mundial cuando Lin Jarvis le fichó para que formara tándem con el astro italiano Valentino Rossi en la categoría reina.
En su primera carrera, en Qatar, deslumbró con la pole y fue segundo en el podio tras Stoner. En la tercera, en Portugal, llegó la primera de sus 47 victorias en la máxima cilindrada. Sus nueve temporadas en Yamaha fueron las mejores de su carrera, conquistando tres títulos en 2010, 2012 y 2015, éste último tras una durísima pugna con Rossi marcada por la polémica sanción al ‘46’ tras su ‘patada’ a Márquez en Sepang.
Tras dos años en Ducati que no resultaron tan productivos (3 victorias), Lorenzo fichó por el Repsol Honda como compañero de Marc Márquez. En noviembre de 2019, anunció su retirada, renunciando al año de contrato que le quedaba, tras una temporada complicada en la que las lesiones y las dificultades para adaptarse a la Honda influyeron notablemente en su rendimiento.
Tras su adiós, el balear se ‘reenganchó’ al Mundial, primero como fugaz probador en Yamaha y actualmente como comentarista deportivo en DAZN.
27. Marc Márquez
Un portento natural que supo
reinventarse tras su grave lesión
Su caída en Jerez 2020, fue un antes y un después para
Marc Márquez
Con solo 20 años, Marc Márquez Alentà (Cervera, 1993) se convirtió en el campeón más joven de la historia de MotoGP en su primera temporada en la categoría reina, con Honda (2013).
A lo largo de su carrera ha conquistado seis títulos mundiales en la màxima cilindrada y ocho en total sumando los que logró en 125cc (2010) y Moto2 (2012). Un talento portentoso y una ambición sin límites le han llevado a ser considerado uno de los más grandes pilotos de todos los tiempos. Ni las lesiones, especialmente su gravísima caída en Jerez 2020, han podido con él. Marc ha sabido reinventarse y la próxima temporada buscará ampliar su leyenda en el equipo oficial Ducati.
La moto de Reyes
Cuando estaba a punto de cumplir 4 años, Marc le pidió una moto a los Reyes Magos. Lo que no imaginaban Julià y Roser, era que su hijo ya no se volvería a bajar de ella nunca más. Su precocidad fue notable y a pesar de su pequeña envergadura, muy pronto se hizo notar en las copas de promoción, donde acumuló victorias y títulos nacionales.
“Cuando le conocí y empecé a trabajar con él, Marc tenía 12 años y de todos los niños que teníamos en el proyecto RACC-Escuela Monlau, él destacaba por su tremenda madurez. Parecía que hablases con un chico de 25 años. Era una auténtica esponja, hablaba, escuchaba, quería saberlo todo de la moto. Vivía la moto con una pasión tremenda”, contó en su día Emilio Alzamora. Cuando se cruzó con Márquez supo que estaba destinado a las mayores hazañas.
Prodigio
Marc se proclamó campeón de Catalunya en 2005 y 2006 y aunque no logró repetir título en el Nacional de Velocidad (CEV), sus progresión fue meteórica. En 2008 dio el salto al Mundial de la mano del Team Repsol KTM. Y en el GP de Gran Bretaña logró un hito histórico, siendo el piloto español más joven (15 años y 127 días) en subir al podio. En 2010, Red Bull apoyó su fichaje por el equipo Ajo Motorsport y Derbi y Marc firmó una temporada de oro, con su primer título mundial y actuaciones sublimes.
En 2011 dio el salto a Moto2. Tras un inicio titubeante, con varias caídas, enderezó su pilotaje y sumó 6 victorias y 9 podios, pero una caída en Malasia le impidió competir por el título en la recta decisiva de la temporada. Al año siguiente, 2012, Marc se sacó la espina proclamándose campeón de la categoría intermedia para llegar a MotoGP con todos los honores.
Allí, enrolado en la poderosa estructura del Repsol Honda, comenzó a escribir la página más brillante de su carrera deportiva. En su primer año dejó sin récord de precocidad a Freddie Spencer al coronarse con 20 años y 266 días. También fue el más joven en ser bi, tri, tetra, penta y hexacampeón de la categoría reina.
2019 fue su mejor año. Marc logró el que a día de hoy es su último título con cuatro carreras de anticipación, tras un pulso electrizante con Fabio Quartararo en Tailandia. En esa campaña batió el récord de podios (18) y puntos (420), para finalizar con 12 victorias. Un año después, en plena pandemia, todo empezó a torcerse.
Márquez se rompió el húmero del brazo derecho tras una dura caída a dos vueltas del final en el Gran Premio de España. Tras ser operado intentó tomar parte, una semana más tarde, en la segunda carrera de la temporada, también en Jerez tuvo que desistir. Comenzó un calvario de operaciones (hasta cuatro), volvieron sus problemas de visión (diplopía) y necesitó armarse de paciencia para volver a ser el que era.
En sus horas más bajas, tras someterse a la cuarta intervención en Estados Unidos, decidió trasladar su residencia a Madrid y romper su relación con Emilio Alzamora, que también dejó de representar a su hermano Álex. El último ‘servicio’ del manager leridano fue precisamente conseguirle una plaza al menor de los Márquez en el Team Gresini. Tomó el relevo Jaime Martínez, que en 2023 negoció la salida de Marc de Honda para acompañar a su hermano en Gresini y por primera vez en su vida, pilotar una Ducati. Tan buena resultó la experiencia que los de Borgo Panigale ya le han asegurado el puesto en su equipo oficial, junto al bicampeón Pecco Bagnaia. Un tándem explosivo, sin duda.
28. Valentino Rossi
Astro en la pista y rey absoluto de las celebraciones y el marketing
Con nueve títulos mundiales en dos décadas, Rossi brilló como nadie
Valentino Rossi se subió por última vez a una MotoGP en el GP de Valencia de 2021, con 42 años. Fue una despedida sin brillo, después de algunas temporadas sin pelear por victorias y envuelto en polémicas con el piloto que él mismo había designado como su heredero, Marc Márquez. Un capítulo final que no se corresponde a la sensacional historia del que durante casi dos décadas fue el máximo referente del motociclismo mundial.
‘Il Dottore’ , que debutó en el Mundial en 1996, pasará a la historia como uno de los más grandes pilotos de todos los tiempos, el segundo más laureado después de su compatriota Giacomo Agostini. Pero también como el más carismático, un auténtico maestro del marketing, que supo rentabilizar como nadie sus éxitos, acaparando portadas de todo el mundo con estravagantes celebraciones y construyendo una curiosa simbología entorno a su imagen: desde su célebre 46, a sus perros bulldog o a su ‘tribu’ de Tavullia.
Rossi creció en los circuitos acompañando a su padre Graziano, piloto italiano de los 70 y los 80. Se estrenó con Aprilia en 1996 y necesitó solo diez carreras para alcanzar su primer triunfo mundialista, en Brno. Forjó su leyenda conquistando un total de nueve títulos en cuatro categorías: 125 (1997), 250 (1999), 500 (2001) y MotoGP (2002, 2003, 2004, 2005, 2008 y 2009).
En la categoría reina pasó por los tres grandes equipos: Honda, Yamaha y Ducati. Es el piloto con más podios (235) en la historia y también con el mayor número de victorias (89), podios (199)en MotoGP. Solo se le resistió el récord absoluto de Agostini: consiguió llegar a las 115 por las 122 del campeón italiano, que también le supera en títulos (15), pero no en interés mediático.
Con sus rizos, su sonrisa permanente y sus ‘guiños’ a los fans, Valentino se ganó un puesto de honor en la memoria colectiva.
29. Michael Schumacher
El ídolo que pasó de la gloria
a la oscuridad por un accidente
El piloto alemán firmó el capítulo más brillante en la
historia de Ferrari
Aunque han pasado veinte años desde que conquistara su séptimo y último título mundial y once de su grave accidente de esquí en Los Alpes, nadie se ha olvidado de Michael Schumacher, uno de los grandes iconos de la Fórmula 1.
A día de hoy, su familia mantiene un bloqueo absoluto y no se sabe a ciencia cierta cuál es su condición física, pero por desgracia no se ha recuperado de una severa lesión cerebral y sus fans tienen que conformarse con las imágenes de las hazañas al volante que dejó para el recuerdo, especialmente en su etapa dorada en Ferrari.
Gachot y el taxista
Michael Schumacher nació el 3 de enero de 1969 en Hürth-Hermülheim (Alemania) y deslumbró desde su infancia en los karts. Con 22 años su oportunidad en la Fórmula 1 le llegó de la manera más insólita. Bertrand Gachot, piloto de Jordan, discutió con un taxista de Londres al que roció con gas pimienta. El francés creyó que el incidente se saldaría con una multa, pero acabó cumpliendo una sentencia de dos meses de cárcel y el equipo tuvo que buscarle un sustituto para el GP de Bélgica.
Eddie Jordan pensó en Michael, quien el año anterior había ganado el Masters de Fórmula 3 de Macao y en 1991 corría en DTM y el FIA World Championship bajo el paraguas de Mercedes. Schumacher se subió al monoplaza de F1 sin referencias, en un test en Silverstone, y les convenció de su talento. Se estrenó en el circuito más difícil del calendario, Spa-Francorchamps, y volvió a asombrar al clasificarse séptimo, superando a su experimentado compañero De Cesaris, antes de verse forzado a retirarse por la rotura del embrague.
A partir de aquí su ascenso fue meteórico. En 1992 Flavio Briatore le llevó a Benetton, donde conquistaría sus dos primeros títulos (1994 y 95). Sin embargo, fue su movimiento a Ferrari en 1996 lo que le catapultó definitivamente al estrellato. La alianza entre Schumacher y la Scuderia resultó excepcional, desencadenando una sucesión de triunfos inolvidables, con cinco títulos consecutivos entre 2000 y 2004.
Tras retirarse en 2006, después de que le destronara Fernando Alonso, regresó al ‘gran circo’ en 2010 con Ross Brawn y Mercedes. No pudo replicar el éxito de la etapa anterior y abandonó en 2013 tras el anuncio del fichaje de Lewis Hamilton por las flechas de plata. Precisamente el británico es el único piloto que con el tiempo ha logrado igualar las siete coronas de Schumacher.
Más allá de estadísticas, el ‘Kaiser’ encarnó la pasión y la dedicación por el automovilismo. Fue pionero en la preparación física y mental de los pilotos y su influencia todavía perdura como inspiración. Schumacher sobresalió por su capacidad para adaptarse a diferentes circuitos, anticipar estrategias de carrera y llevar al límite el rendimiento del coche, pero también por su agresividad y sus polémicas en pista, lo que le llevó a ser un ídólo para muchos y a tener numerosos detractores.
El accidente
El 29 de diciembre de 2013 Schumacher se cayó esquiando fuera de pistas en la estación francesa de Méribel, impactando de cabeza contra una roca. Fue trasladado en coma profundo al Hospital de Grenoble, con diagnóstico de lesiones cerebrales de extrema gravedad.
Tras una prolongada estancia en el centro, continuó su rehabilitación en casa, primero en Gland (Suiza) y posteriormente en la mansión que la familia le compró a Florentino Pérez en Mallorca.
Desde el trágico accidente, muy pocas personas han tenido acceso a Michael y todo el equipo de médicos, enfermeras y fisioterapeutas que se encargan a diario de sus costosos cuidados están obligados a firmar contratos de confidencialidad para que no se filtre ni una foto del heptacampeón. Pese al esfuerzo de su mujer Corinna por preservar su privacidad, la familia de Michael Schumacher ha sido víctima de varios intentos de extorsión por fotos robadas.
30. Ayrton Senna
El astro que forjó su leyenda y
dejó ‘huérfana’ a la Fórmula 1
Senna reinó en los 90 y su accidente en Imola cambió la
F1 para siempre
El 1 de mayo de 1994, a las 14:17 horas, el silencio más absoluto se apoderó de las tribunas del Autodromo Enzo e Dino Ferrari de Imola. Ayrton Senna, tricampeón del mundo, acababa de estrellarse en la curva Tamburello y permanecía inerte en el habitáculo de su Williams-Renault FW16. Todos se temieron lo peor. La muerte del astro brasileño se confirmó cuatro horas más tarde, después de que fuera evacuado en helicóptero a la Clínica Maggiore de Bolonia.
La Fórmula 1 se enfrenó ese día a la mayor tragedia de su historia, la muerte del piloto más carísmático y querido de la parrilla. Un auténtico ídolo de masas que dejó un vacío imposible de llenar. El fatal accidente, precedido por otro, también mortal, del austríaco Roland Ratzenberger en el mismo escenario, marcó un antes y un después en la categoría reina del automovilismo, que a raiz de ese trágico fin de semana elevó al máximo nivel las medidas de seguridad en los circuitos y los monoplazas del futuro.
Un genio
En Imola se marchó para siempre el piloto que había revolucionado la historia de la Fórmula 1 y el que más profunda huella ha dejado entre sus seguidores en todo el planeta. El ‘mago’ de las vueltas rápidas imposibles, el gladiador de las luchas cuerpo a cuerpo, el triple campeón del mundo (1988, 90 y 91) que se fue sin poder pelear por más.
Un genio, de talento innato, que llevó a niveles impensables sus luchas en pista con Alain Prost, que consiguió brillar -y arriesgar- como nadie entre los temibles guardarraíles de Mónaco, donde encadenó seis victorias, que fue enterrado con honores de jefe de Estado en el cementerio de Morumbi de Sao Paulo y que, con el paso del tiempo, se ha convertido el máximo referente para muchos pilotos de la actual parrilla, incluso para los que no habían nacido cuando él dejó este mundo.
En el año 2009, la revista de referencia Autosport contactó con más de doscientos pilotos y expilotos de la Fórmula 1 para realizar una clasificación de los mejores pilotos de la historia: la lista estaba encabezada por Ayrton Senna. A lo largo de sus 10 años en Fórmula 1 pasó por cuatro escuderías, aunque sin duda el capítulo más exitoso y también polémico de su carrera comenzó a raíz de su llegada a McLaren-Honda en 1988. Un fichaje que contó con la aprobación del líder del equipo, el por entonces bicampeón mundial francés Alain Prost. La rivalidad entre ambos alcanzó cotas impensables y dio pie a mil leyendas.
31. Fernando Alonso
Pionero, bicampeón y ‘culpable’ de enganchar a su país a la F1
Después de 21 temporadas,
sigue a tope y con hambre de ganar
Considerado como uno de los mejores pilotos de Fórmula 1 de todos los tiempos y único campeón español en la categoría reina, Fernando Alonso lleva tres décadas al más alto nivel, suma dos títulos mundiales (2005 y 2006) y acumula numerosos récords de longevidad, siendo el piloto con más carreras disputadas (puede alcanzar las 400 este año) y el único en llegar a las 21 temporadas.
‘Alonsomanía’
Su fuerte personalidad no deja indiferente, tanto en la parrilla como entre los aficionados. Alonso es un piloto idolatrado por unos y odiado por otros, pero todos coinciden en destacar sus méritos deportivos. Su habilidad al volante, que a día de hoy mantiene intacta a sus 43 años, le ha permitido labrarse una gran reputación en la parrilla y ser codiciado por los grandes equipos a lo largo de su dilatada carrera.
En España fue el responsable de que miles de personas empezaran a interesarse por la Fórmula 1, desencadenando un fenómeno social, la ‘alonsomanía’, que le acompaña y tiñe de azul las gradas de los circuitos de todo el mundo, en especial durante las temporadas en las que ganó sus dos coronas mundiales con Renault.
Alonso puso fin al reinado de Michael Schumacher y Ferrari, al lograr el primero de sus dos títulos consecutivos en 2005, rompiendo la racha del heptacampeón alemán. Entre los muchos logros estadísticos que conserva, sigue siendo el cuarto piloto más joven en ganar una carrera de F1 (22 años y 26 días) y sus 32 victorias le sitúan séptimo en la lista histórica de ganadores en Fórmula 1.
Talento natural
Fernando no llegó al exclusivo mundo del automovilismo por la fortuna familiar, como es el caso de muchos pilotos del ‘gran circo’. Nacido en Oviedo, en el seno de una familia de clase trabajadora, se subió por primera vez a un kart a los tres años y muy pronto deslumbró con su talento. Genis Marco, que presidía una floreciente compañía internacional de karting, decidió tutelar su carrera, le consiguió patrocinadores e incluso le acogió en su casa como a un hijo. Con su ayuda, Alonso fue campeón del mundo de la especialidad en 1996, antes de dar el salto a monoplazas. El desaparecido Adrián Campos se cruzó en su camino y le llevó a la Fórmula Nissan y luego a la Fórmula 3, que acabaría siendo su trampolín a Minardi y la F1. En su primer año en la categoría, Fernando terminó como el más rápido, convenciendo al nuevo jefe de Minardi F1, Paul Stoddart para debutar como titular en 2001.
La influencia de Flavio Briatore le aseguró un volante en Renault en 2003 y así arrancó su época dorada, que culminó con sus dos títulos. McLaren y Ron Dennis le ficharon como bicampeón en 2007, pero se volcaron con su compañero, el rookie Lewis Hamilton en una temporada turbulenta que acabó en ruptura y le hizo regresar a Renault.
Paréntesis
La segunda gran etapa de Alonso en F1 tuvo color rojo. El asturiano cumplió su sueño de infancia y corrió para Ferrari entre 2010 y 2014. En su historia en Maranello hubo capítulos brillantes, pero se quedó las puertas de su tercera corona mundial en 2010 y 2012, después de una feroz batalla con Vettel y Red Bull. Optó por volver a intentarlo en McLaren, entre 2015 y 2018. La aventura fue una pesadilla por los problemas con el motor Honda y Alonso, desesperado, anunció su retirada.
En realidad fue un paréntesis de dos años en los que triunfó en el Mundial de Resistencia y Le Mans con Toyota e incluso se atrevió a probar en el Dakar con notable solvencia.
Renault llamó a su puerta para que liderase el proyecto de Alpine en F1 y Fernando se volcó en su reaparición, pero nada salió como esperaba y salvo el podio de Qatar 2021, hubo más decepciones que alegrías.
Vettel dejó Aston Martin y Alonso recibió una propuesta irrechazable de Lawrence Stroll. En su primer curso con los de Silverstone recuperó la ilusión y añadió ocho podios a su palmarés. Renovó hasta 2026 y junto a Adrian Newey puede seguir haciendo historia.
32. Carlos Sainz
El ‘Matador’ sigue disfrutando y dando espectáculo en el Dakar
Tras una brillante etapa en el WRC, Sainz se erigió en el rey del Dakar
Carlos Sainz culminó con éxito y sin sobresaltos su última cabalgada en el Rally Dakar 2024 para proclamarse campeón por cuarta vez y además, con cuatro marcas distintas. El piloto madrileño, incombustible a sus 62 años, supo reciclarse en la gran clásica del desierto, después de su triunfal etapa de juventud en el Mundial de rallies, en la que conquistó dos títulos con Toyota (1990 y 92) y fue subcampeón en seis ocasiones.
Todavía hoy, a pesar de los éxitos que encadenaron los franceses Sébastien Loeb y Sébastien Ogier en el WRC, Sainz sigue ostentando récords logrados hace más de dos décadas. Y en el Dakar, tras 17 participaciones y un total provisional de 42 victorias de etapa, el ‘Matador’ persiste en ampliar su leyenda: En 2025 afrontará una nueva aventura en Ford, la marca que le dio la alternativa en los rallies y con la que ahora pretende cerrar el círculo: “La fecha de caducidad está cerca”, avisa Sainz, que seguirá mientras se sienta competitivo al máximo nivel.
Pionero con Audi
Sainz ganó su primer Touareg en 2010 con Volkswagen, repitió con Peugeot (2018) y MINI (2020) y decidió embarcarse hace tres años en un incierto proyecto con Audi, apostando por la innovación con un coche impulsado por energía eléctrica. Los dos primeros intentos se complicaron por problemas de juventud del coche, que le llevaron a forzar demasiado. En 2023 Sainz se fracturó varias vértebras en un pavoroso accidente en el desierto saudí.
Recuperado, estaba convencido de que ‘a la tercera iría la vencida’. Y cumplió. Por primera vez en la historia del Dakar se coronó al volante de un prototipo electrificado, el poderoso RS Q e-tron. Una gesta con sabor amargo ante la retirada de Audi para volcarse en F1.
Sainz es sin duda uno de los grandes referentes del deporte español. Nadie ha corrido en más continentes, países y pruebas que él y muy pocos elegidos han despertado tanta admiración como el madrileño, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de los deportes en 2020.
“Trata de arrancarlo”
Desde hace años comparte el habitáculo de su coche con el barcelonés Lucas Cruz, parte esencial en los éxitos del Dakar. Antes que él, Sainz tuvo otros copilotos. Con Marc Martí ganó sus dos últimos rallies y en el Dakar contó con Andy Schulz, Michel Périn y Timo Gottschalk. Pero, sin duda el más carismático fue su inseparable Luis Moya, que le acompañó entre 1987 y 2002. Juntos lograron un campeonato de España, dos títulos mundiales y 26 victorias en el WRC.
También experimentaron la versión más dura del deporte, tras sufrir una avería a solo 500 metros de meta en el Rally de Gran Bretaña de 1998 que les impidió coronarse por tercera vez en el Mundial. El grito desesperado de Moya, “¡Trata de arrancarlo Carlos! ¡Trata de arrancarlo!...¡¡Trata de arrancarlo, por Dios!!“ pasó a la historia y le dio a Sainz una inmerecida reputación de ‘gafe’, falsa si atendemos a su sensacional currículum. “Me hace gracia -dice-, ¡ojalá todos los deportistas españoles tengan la misma mala suerte que he tenido yo!”.
Juanjo Lacalle ha sido siempre su manager y hombre de confianza. Cuentan que llegó a hipotecar su casa para comprar el primer Renault 5 con el que Sainz compitió. Sainz tiene un talento único para pilotar, pero sobre todo, para saber qué necesita y cómo evolucionar un coche. Y nadie se entrena y se prepara con la intensidad que lo hace él, incluso ahora, superados los 60 y con un hijo, Carlos Sainz Jr, en la primera línea del Mundial de F1. Sigue corriendo porque le entusiasma su profesión y porque le encantan los retos.
33. Michael Phelps
El Tiburón de Baltimore que
se convirtió en el dios olímpico
Sus 28 medallas olímpicas hablan de su constancia y
entrega en el agua
Michael Phelps es mucho más que un nombre en el mundo de la natación; es una leyenda que redefinió los límites del deporte con su estilo y sus infinitos éxitos en las piscinas de todo el mundo.
Con 28 medallas olímpicas en su haber -23 de ellas de oro- Phelps fue aclamado como el atleta olímpico más condecorado de todos los tiempos -la nadadora paralímpica Teresa Perales le igualó en los Juegos de París de este veran-. Pero detrás de esos logros, hay una historia de disciplina, superación personal y, como él mismo ha reconocido, luchas internas que moldearon su vida tanto dentro como fuera del agua.
Phelps comenzó a nadar a los 7 años, un deporte recomendado por sus padres como una forma de canalizar su energía y tratar un diagnóstico de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). A los 15 años, ya se encontraba en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, convirtiéndose en el nadador masculino más joven del equipo estadounidense en casi 70 años. Aunque no ganó medallas en esa edición, fue solo el inicio de lo que sería una carrera excepcional.
Su verdadero salto a la fama ocurrió en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Phelps ganó seis medallas de oro y dos de bronce, dejando al mundo impresionado con su versatilidad y resistencia en el agua. Sin embargo, lo que parecía un récord insuperable fue eclipsado por él mismo cuatro años después en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. En la capital china, Phelps hizo historia al ganar ocho medallas de oro, superando el récord de Mark Spitz de siete oros en unos mismos Juegos, establecido en 1972.
Con esta hazaña, Phelps no solo consolidó su lugar en la historia del deporte, sino que se convirtió en un símbolo de dedicación y esfuerzo inquebrantable.
Retirada y regreso
A pesar de su dominio en el agua, la vida de Phelps no siempre fue fácil. Tras los Juegos de Londres 2012, donde ganó cuatro medallas de oro y dos de plata, decidió retirarse. Sin embargo, el nadador estadounidense no había dicho la última palabra en las piscinas olímpicas, pues su pasión por la natación lo llevó a volver para los Juegos de Río 2016. Allí, con 31 años, sumó cinco medallas de oro y una de plata, cerrando su carrera olímpica de manera gloriosa.
Fuera de la piscina, Phelps ha querido visualizar sus batallas con la salud mental con el objetivo de ayudar a otros deportistas en este aspecto.
En 2014, tocó fondo cuando fue arrestado por conducir bajo los efectos del alcohol. Tras este incidente, Phelps decidió buscar ayuda profesional, reconociendo públicamente sus luchas con la depresión y la ansiedad. Hoy en día, es un defensor de la salud mental, hablando abiertamente sobre la importancia de pedir ayuda y romper los estigmas que rodean estas condiciones.
El legado de Phelps trasciende sus medallas y récords. Su influencia en el mundo de la natación es innegable, inspirando a una nueva generación de nadadores a alcanzar nuevas alturas. Además, su honestidad sobre las dificultades personales que ha enfrentado muestra que incluso los héroes más grandes son humanos.
A través de la Fundación Michael Phelps, el nadador también ha trabajado para promover estilos de vida saludables y la importancia de la seguridad en el agua, contribuyendo al bienestar de miles de jóvenes.
Desde Baltimore hasta las piscinas más prestigiosas del mundo, el nombre de Michael Phelps será recordado no solo por su velocidad y habilidad en la piscina, sino por la manera en que enfrentó y venció los desafíos tanto en su carrera deportiva como en su vida personal. Con cada brazada, Phelps no solo dominó las aguas, sino que también dejó una huella inolvidable en la natación, sobre todo en aquellos que disfrutaron de sus éxitos.
34. Mireia Belmonte
La sirena que maravilló en Río
con una medalla de oro histórica
La badalonesa, hoy más cerca de la retirada, logró un hito que emocionó
Hablar de Mireia Belmonte es hablar de una nadadora muy especial que hizo historia en el deporte español, una mujer que, con esfuerzo y pasión, logró emocionar a aquellos que la vieron colgarse hasta cuatro medallas olímpicas.
Nacida el 10 de noviembre de 1990 en Badalona, Mireia demostró desde muy pequeña que el agua era su hábitat natural. Con cada brazada, fue construyendo una carrera que la consagró como una de las mejores nadadoras del mundo, pero más allá de sus logros deportivos, lo que siempre destacó en ella fue su tenacidad, humildad y cercanía.
Desde sus primeros años, Belmonte mostró un talento innato para la natación. A los 16 años ya era una promesa, pero su camino no siempre fue fácil. A lo largo de su carrera, tuvo que superar lesiones y momentos de duda. Entre ellos, una relación compleja con su entrenador, Fred Vergnoux, con quien trabajó durante muchos años y con quien consiguió sus mayores éxitos. Aunque juntos formaron una dupla exitosa, la dureza y exigencia del método de entrenamiento del técnico francés no siempre fue fácil de soportar para Mireia.
Durante su preparación para los Juegos Olímpicos de Río 2016, Belmonte tuvo que lidiar con las tensiones que surgieron entre ambos. Vergnoux, conocido por ser extremadamente riguroso y metódico, imponía entrenamientos exhaustivos, que en varias ocasiones llevaron a la badalonesa al límite, tanto física como mentalmente. Las diferencias entre ambos no eran un secreto en el mundo de la natación, y en más de una ocasión surgieron rumores de ruptura entre entrenadora y nadadora. Sin embargo, Mireia siempre supo encontrar un equilibrio, consciente de que ese duro camino era necesario para alcanzar sus metas.
Su consagración llegó en los Juegos Olímpicos de Río, cuando, con el país entero animándola desde casa, se colgó la medalla de oro en los 200 metros mariposa.
A pesar de los altibajos y las tensiones, Vergnoux y Mireia encontraron la manera de superar sus diferencias, y ese podio en Río fue un testimonio de su perseverancia. Además, sumó una medalla de bronce en los 400 estilos, coronando un ciclo olímpico lleno de desafíos, pero también de recompensas.
Las platas de Londres
Sus éxitos no comenzaron en Brasil. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, ya había demostrado su valía al ganar dos medallas de plata, una en 200 metros mariposa y otra en 800 metros libre. Con esas medallas, Mireia no solo se ganaba el reconocimiento internacional, sino que también se metía en el corazón de su país, que veía en ella un ejemplo de superación y dedicación.
La historia de Mireia no es solo la de una nadadora de élite, sino la de una joven que, con humildad y sacrificio, demostró que los sueños se pueden cumplir. A lo largo de los años, conquistó no solo podios, sino que se ganó la admiración de sus rivales y del mundo del deporte.
Tras no lograr clasificarse para los Juegos Olímpicos de París, la carrera de Mireia Belmonte parece cada día más cerca de llegar a su final. De momento la badalonesa no ha hablado de retirada pero todo apunta que el anuncio no está lejos.
El día que se retire Belmonte habrá dejado un legado impresionante para la natación española difícil de igualar.
35. Gemma Mengual
La nadadora que puso la sincro española en el mapa mundial
Decir su nombre es hablar de
natación artística en mayúsculas
Gemma Mengual, una de las figuras más icónicas de la natación sincronizada, ha dejado una marca imborrable en el deporte español. Con una elegancia innata y una pasión inquebrantable por el agua, Mengual no solo elevó la natación sincronizada a otro nivel, sino que consiguió en el equipo español lograra meterse en el panorama mundial con ella de estrella y bajo la batuta de Anna Tarrés.
Desde temprana edad, Gemma mostró un talento singular en el agua. La combinación de su disciplina y su sensibilidad artística pronto la catapultaron al escenario internacional, donde empezó a brillar. Durante sus dos décadas de carrera, acumuló un palmarés envidiable: entre sus mayores logros destacan sus 23 medallas en campeonatos europeos, 4 preseas en campeonatos mundiales y su participación en tres Juegos Olímpicos. Especialmente memorable fue su actuación en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde consiguió dos medallas de plata, en dúo junto a Andrea Fuentes y en equipo culminando en China años de trabajo y sacrificio.
La natación sincronizada, que cambió el nombre por natación artística, no es solo un deporte de técnica, sino de una sincronía perfecta entre fuerza física y arte, y Gemma supo encontrar el equilibrio perfecto. Con cada rutina, Mengual lograba emocionar a las audiencias, transformando movimientos acuáticos en una verdadera armonía de movimientos que conformaban una plasticidad en el agua brillante.
Retirada y regreso
Uno de los momentos más destacados de su vida fue su decisión de retirarse en 2012, tras una brillante carrera que la consolidó como una leyenda. Sin embargo, su pasión por el agua la hizo volver a las competiciones en 2015, tras un paréntesis en el que se dedicó a su vida personal y familiar.
Este regreso mostró su capacidad de reinventarse y superar los desafíos del tiempo, participando en los Juegos de Río 2016 con la misma ilusión de siempre. En esa ocasión, pese a nadar el dúo junto a Ona Carbonell, que ya era la líder del equipo español, se quedaron sin la medalla, pero la veterana nadadora demostró que seguía contando con este brillo especial en el agua.
Actualmente Mengual sigue vinculada a la natación artística pero con menos intensidad y combina a la perfección su rol de empresaria de éxito con el cuidado de sus dos hijos Nil y Joe.
36. Ona Carbonell
Nadar con pasión y revolucionar la natación sincronizada
Su entrega, estilo y
tenacidad la han acompañado en toda su carrera
Ona Carbonell redefinió la natación artística con su talento inigualable, determinación y una visión creativa que la llevó a convertirse en una de las atletas más destacadas de España.
Nacida para dominar el agua, su trayectoria está marcada no solo por la excelencia deportiva, sino también por conseguir que muchas niños y niñas del país hayan querido dedicarse a la natación artística siguiendo sus pasos.
Desde muy joven, Carbonell mostró aptitudes para el deporte y ello la llevó a ingresar en el equipo nacional de natación sincronizada con tan solo 14 años, bajo la tutela de la entrenadora Anna Tarrés. Su ascenso fue meteórico, destacando rápidamente por su habilidad para interpretar la música bajo el agua y su capacidad para ejecutar rutinas complejas con una aparente facilidad.
El éxito llegó pronto y, tras quedarse fuera de los Juegos de Pekín 2008, lo que fue una decepción para ella, en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Ona se colgó la medalla de plata en la competición por equipos y el bronce en el dúo junto a su compañera Andrea Fuentes.
Pero más allá de los resultados deportivos, Ona logró en el agua un estilo único, combinando la gracia de una bailarina con la potencia de una atleta y siempre buscando transmitir emociones y contar una historia. Esta visión artística de la natación sincronizada fue una de las claves de su éxito, convirtiéndola en una referencia para las nuevas generaciones de nadadoras.
A lo largo de su carrera, Ona supo reinventarse constantemente. Tras la retirada de compañeras como Gemma Mengual y Andrea Fuentes, asumió el liderazgo del equipo español, convirtiéndose en su principal referente. Este rol no solo implicaba destacar en las competiciones, sino también ser un ejemplo de trabajo en equipo y superación.
La vida de Ona Carbonell no se ha limitado al ámbito deportivo. Su faceta como madre ha sido otra de las grandes transformaciones en su vida. Tras dar a luz a su primer hijo en 2020, Ona demostró que se puede compaginar la maternidad con una carrera deportiva de alto rendimiento. Su regreso a las piscinas tras el parto fue un ejemplo de fuerza de voluntad y determinación, inspirando a muchas deportistas y mujeres en general.
Además, Ona también ha destacado siempre por su compromiso con causas sociales y medioambientales.
Su carácter polifacético también la ha llevado a explorar otras áreas como el diseño y la moda -llegó a diseñar los bañadores de algunas de las rutinas que nadó- además de presentarse y ganar el popular concurso de cocina MasterChef.
37. Rafael Nadal
El rey en la tierra que se convirtió en referente del deporte mundial
Nadal anunció su retirada el 10 de octubre tras 23 años de profesional
Si al 90% de los deportistas de élite españoles cuando les preguntas cuál es su referente te contestan Rafa Nadal es que tiene algo muy especial. No hay duda.
El tensita balear no solo ha sido un coloso en las pistas de tenis, sino un referente de humildad y constancia que ha inspirado a generaciones dentro y fuera del deporte. Su trayectoria está marcada por títulos inolvidables, pero lo que verdaderamente ha dejado huella es su carácter.
Nadal es un deportista cuyo legado trasciende los 22 títulos de Grand Slam y los incontables récords. Su historia es la de un hombre que, con los pies firmemente en la tierra, nunca dejó que el éxito le desviara de sus valores más esenciales.
Su dominio en Roland Garros es probablemente su hazaña más asombrosa. Con 14 títulos en la arcilla parisina, hoy hablar de Roland Garros es hablar de Rafa Nadal. Año tras año, el tenista balear ha demostrado una capacidad casi sobrehumana para dominar en la tierra batida. Su récord en este torneo es histórico: 14 victorias en 15 finales, una marca que parece intocable y que ha elevado a Rafa al Olimpo del deporte.
Desde su primera victoria en 2005, cuando con apenas 19 años dejó boquiabierto al mundo del tenis, hasta su última consagración en 2022, Nadal ha mostrado una y otra vez su capacidad para levantarse ante cualquier adversidad.
Incluso cuando su cuerpo parecía al límite o las críticas lo daban por terminado, él volvía a París, para dominar Roland Garros como solo él sabe hacerlo, y sino que se lo pregunten a sus rivales que se veían incapaces de contrarrestar el juego del balear llegara en forma, tocado o cojo.
Los dos últimos años han sido aciagos para él en este sentido ya que en 2023 decidió tomarse un año si jugar para recomponer su cuerpo mientras que en 2024 cayó en primera ronda. Pero en otra muestra de su humildad y fuerza mental no quiso hacer un drama de ello y lo encajó con naturalidad: “Hay cosas mucho más graves en el mundo”, suele decir.
Así, Nadal ha enfrentado cada desafío, tanto las victorias como las derrotas, con una humildad inquebrantable.
A diferencia de otros campeones, que pueden sucumbir a la presión de la fama, Rafa ha seguido siendo la misma persona que se crió en Mallorca, valorando siempre a su familia, su equipo y sus raíces.
Papá Nadal
Desde hace dos años el tenista está un momento importante de su vida, Rafa afronta una etapa igualmente emocionante y transformadora: su paternidad. El nacimiento de su hijo en 2022 trajo una nueva dimensión a su vida, un desafío muy diferente al de los torneos que ha conquistado. En sus propias palabras, “ser padre me ha llenado de una felicidad indescriptible y me ha permitido ver la vida desde otra perspectiva, más allá del deporte que tanto me ha dado”.
Año de despedida
El pasado 10 de octubre Rafa Nadal anunció que se retiraba oficialmente del tenis profesional. El balear explicó que su última competición sería la Copa Davis que se disputa en Málaga del 19 al 24 de noviembre. Rafa ha expresado en varias ocasiones que, aunque le cuesta imaginar su vida sin el tenis, también está preparado para dar un paso al costado y centrarse en otras facetas de su vida, especialmente en su familia y sus proyectos personales.
Después de todo, ha pasado más de la mitad de su vida compitiendo al máximo nivel, sacrificando momentos personales por la búsqueda de la excelencia.
La despedida, aunque inevitablemente nostálgica, Rafa la vivirá con la satisfacción de haberlo dado todo. Nadal no se va con una deuda pendiente ni con la amargura de no haber alcanzado un objetivo. Se va en paz, sabiendo que su historia en el tenis está escrita con letras doradas.
Su paso este año por los torneos más emblemáticos del circuito formó parte de la despedida de este campeón y ejemplo del deporte mundial. En todos los estadios y las pistas en los que jugó recibió ovaciones espontáneas y pequeños pero emotivos homenajes que ni siquiera él pidió pero que no pudo evitar. En Málaga será el adiós definitivo y el más emotivo para todos.
38. Roger Federer
El caballero que se convirtió en
leyenda abriendo una nueva era
Su revés a una mano como
bandera de su estilo y elegancia
Fue, es y seguirá siendo la imagen en la que todo deportista se quiere convertir. Su elegancia y su carisma dentro y fuera de las pistas le llevaron a ser un reflejo para la sociedad, siendo además el gran dominador del tenis mundial durante el inicio del siglo XXI.
Fue el primero del conocido ‘Big Three’ en aparecer a escena y el único de los tres que llegó a coincidir con algunos de los grandes líderes de la anterior generación, como Pete Sampras o Andre Agassi.
Sus batallas contra Nadal y Djokovic llevaron al tenis a un nivel nunca visto, creando una hegemonía que apenas dejó resquicio para el resto de jugadores, sumando un total de 66 Grand Slams y combatiendo el número uno del mundo durante 908 semanas entre ambos.
El suizo fue el primero en destacarse con la consecución del primero de sus 20 títulos de Grand Slam. Fue en Wimbledon 2003, en la que sería su primera corona de las ocho que acabaría consiguiendo sobre la hierba de Londres. Seis más en Australia, cinco en Estados Unidos y una única, pero probablemente la más deseada y sufrida, en París, donde sus constantes fracasos ante los intentos de derrocar al intratable Nadal acabarían por convertir el título de Roland Garros en una obsesión.
Más que un tenista
En total, 103 títulos antes de poner fin a su carrera en 2022, en una Laver Cup para el recuerdo, que se cerró con sus lágrimas junto a las de su ahora inseparable amigo Rafa Nadal, iniciando el principio del fin de la mejor generación de la historia del tenis.
Pero más allá de sus triunfos sobre las pistas, Federer fue uno de los grandes deportistas en construir una marca personal admirada y seguida por el público.
Derrocó los estereotipos del tenis de finales del siglo XX y en el contexto de una performance deportiva arrolladora, supo cambiar su imagen y estilo personal para poder convertirse en la imagen de las grandes marcas. Un caballero con gran estilo y deportividad, alejado de los problemas o conflictos mediáticos. Sir Roger Federer, para la prensa.
En definitiva, la combinación perfecta para erigirse como mucho más que un atleta global que trasciende las fronteras de su país y del deporte. Razonablemente atractivo, agradable, sonriente, elegante, simpático, poliglota, oriundo de un pequeño país neutral sin enemigos como Suiza, embajador de UNICEF, con una Fundación con la que lleva a cabo proyectos de desarrollo en Sudáfrica desde muy joven y una vida privada sin ningún escándalo han permitido coronarse como el jugador de referencia en la historia del tenis.
39. Novak Djokovic
El ‘Iron Man’ que derribó todas
las barreras a base de coraje
Es el tenista con más Grand Slams (24), Masters 1000 (40) y ATP Finals (7)
La historia de Djokovic bien podría definirse como la del villano que se convirtió en héroe. Ya desde sus inicios, el serbio mostró signos de ser un verdadero fenómeno del deporte. Lo que comenzó como un simple amor por el tenis, se transformó rápidamente en una carrera llena de éxitos, récords y una rivalidad feroz con Rafa Nadal y Roger Federer, conformando el conocido ‘Big Three’.
Siendo siempre el ‘patito feo’ de los tres por sus polémicas y actitudes, ha ido dejando de lado todo ello a base de triunfos y de logros inéditos que le han elevado hasta el Olimpo del deporte. Pero, si pensamos en Djokovic es inevitable admirar su capacidad para adaptarse y sobreponerse a cualquier cosa. ¿Lesiones? ¿Críticas? ¿Condiciones de juego que parecen ser imposibles? Djokovic se ríe de todo eso. Su secreto no está solo en su físico de acero, sino en su increíble resiliencia mental, lo que lo convierte en un “robot emocional”.
Una carrera de oro
24 Grand Slams, siete veces coronado como Maestro ATP en las Finales y el ansiado oro olímpico conseguido este mismo año en París colocan a ‘Nole’ en la conversación más seria sobre quién es realmente el GOAT del tenis. Los números hablan por sí solos. Desde su primera gran victoria en Australia 2008, Djokovic no ha parado de ganar, siempre desafiando las expectativas.
Su juego es como su fama. Denominado como el Iron Man del tenis, el serbio es como un superhéroe con una raqueta: una combinación de flexibilidad, rapidez y resistencia que hacen que los oponentes se pregunten si han sido víctimas de algún hechizo de “inmortalidad” que él ha lanzado. Sin embargo, Djokovic también ha sido objeto de controversia. Desde debates sobre su postura frente a la vacunación, hasta situaciones tensas con los árbitros. Pero a pesar de los altibajos, nunca ha dejado de luchar por su lugar en la historia.
En resumen, Novak Djokovic no es solo un campeón en la cancha; es un espectáculo de determinación, talento y humor. Es el tipo de jugador que no se rinde ante nada y que, cuando todo parece perdido, aparece con el golpe más inpensable para recordarnos por qué es uno de los más grandes. Y aunque sus rivales puedan estar en desacuerdo, lo único seguro es que Djokovic estará siempre en la conversación de “los mejores de la historia”, con un número uno que sigue rompiendo récords y corazones.
40. Arantxa Sánchez Vicario
La número uno que derribó las
barreras del tenis español
No era solo su estilo de juego lo que enamoraba, sino su carácter
Para entender el éxito reciente y moderno de España en el tenis, hay que echar sin duda la vista atrás y presenciar el encomiable camino que en su día hicieron los Orantes, Santana o Ferrero, entre otros, en el circuito masculino y como no, Arantxa Sánchez Vicario en el femenino.
Esa tenista que no solo cambió la historia del tenis femenino en España, sino que también se convirtió en una verdadera leyenda en las pistas, conocida por su increíble determinación, coraje y, por supuesto, su inconfundible estilo de juego. A día de hoy sigue siendo la tenista española más laureada y con más impacto en la historia del tenis.
Un talento precoz
Nacida en el seno de una familia aficionada al deporte y en especial, al tenis, nadie esperaba que Arantxa, que empezó a dar sus primeros golpes a la raqueta a los cuatro años, se convirtiera en la musa del tenis español. Desde que debutó en el circuito profesional en 1986, la catalana estuvo dispuesta a darlo todo por el tenis y con apenas 17 años ya se hizo un hueco en la élite mundial.
Un año después, en 1989, ganó su primer Grand Slam, en Roland Garros, y ahí empezó a cimentar su leyenda. Era el primero de los catorce títulos de Grand Slam que iba a conseguir levantar entre individuales y dobles, entre los que destacaron sobretodo sus tres victorias en París y su inolvidable triunfo en el US Open de 1994, donde dejó claro que no había superficie que la frenara.
Y, por supuesto, su indomable esfuerzo en los Juegos Olímpicos de Barcelona ‘92, donde consiguió la medalla de plata con su inseparble Conchita y el bronce en individuales. En Atlanta, repitió ‘doblete’, con plata en individuales y bronce en dobles.
Más que tenis
Con sus golpes potentes y esa personalidad que derrochaba energía positiva, Arantxa se hizo querer por todos, no solo en España, sino en todo el mundo. No era solo slu estilo de juego lo que enamoraba, sino su carácter; esa actitud tan característica, con la que nunca perdía la sonrisa, pero siempre lista para morder en pista.
Su carrera tuvo altibajos, por supuesto, porque el tenis no perdona, pero siempre volvía con más fuerza a luchar en cada partido, en cada torneo, como si su vida dependiera de ello. Y siempre con una gran sonrisa, dejando claro que no solo era una luchadora feroz, sino también una persona que sabía disfrutar.
Después de retirarse en 2002, Arantxa dejó una huella imborrable en el mundo del tenis, aunque su relación con la Real Federación Española de Tenis y su paso por la vida después del tenis no estuvieron exentos de controversia. Aun así, siempre fue reconocida por su valentía y su carácter único.
Para los que crecieron viendo sus partidos, Arantxa es y seguirá siendo para siempre más que una simple campeona. Es una leyenda que, con su humildad y su poder de lucha, se ganó un lugar eterno en la historia del tenis.
41. Conchita Martínez
Una carrera sin ruido marcada
por el título en Wimbledon
La aragonesa deslumbró al
mundo con el título en Londres
Conchita Martínez fue de esas tenistas a las que les gustaba pasar desapercibidas. No le gustaron nunca los focos ni un protagonismo desmesurado. En este sentido ser coetana de Arantxa Sánchez Vicario le vino bien, aunque en el fondo seguramente se fue injusto y no se dio el brillo merecido a una carrera que contempla el sorprendente triunfo en Wimbledon y nada menos que tres medallas olímpicas, dos platas y un bronce.
La aragonesa empezó a destacar en las pistas a los 15 años y cuando debutó en Roland Garros mostró su excelente tenis con un ese potente drive que la llevó a ganar a jugadoras top de su época accediendo siempre a cuartos de final del torneo parisino.
Demostró además una gran adaptación a las diferentes superficies y ya en 1993 fue finalista en Wimbledon a la espera del siguiente año, donde la tenista de Monzón dio el gran golpe en su carrera. Conchita logró el título en la hierba londinense ganando nada menos que a la reina del Grand Slam de Wimbledon, Martina Navratilova, por 6-4, 3-6 y 6-3. Aquel día se convirtió en la reina de Wimbledon y al año siguiente, tras ser semifinalista de los cuatro Grand Slams, ascendió hasta el número dos del mundo en el ranking WTA, algo que solo han conseguido la de Monzón y Paula Badosa al margen de los número 1 logrados por Arantxa Sánchez Vicario y Garbiñe Muguruza.
Conchita era además una especialista en dobles, modalidad con la que junto a Arantxa se colgó la histórica medalla de plata en Barcelona’92 y repitió medalla, esta vez de bronce en Atlanta’96.
Pero no acabó ahí su periplo por los podios de los Juegos Olímpicos. Ya con 32 años logró una nueva medalla de plata jugando al lado de Virginia Ruano en los Juegos de Atenas 2004.
Entrenadora y capitana
Conchita Martínez anunció su retirada el 15 de abril de 2006 siendo la tenista española con más títulos individuales con 33. La aragonesa siguió siempre vinculada al tenis y en 2013 fue elegida como capitana de la Copa Federación y el 5 de julio de 2015, fue a su vez designada por la RFET, capitana del equipo español de Copa Davis, convirtiéndose así en la primera mujer en ponerse al frente de la selección masculina de tenis. Dos años más tarde fue destituida con el consiguiente enfado de la extenista.
En 2017 se convirtió en la entrenadora de Garbiñe Muguruza y con ella en el banquillo la hispanovenezolana ganó también Wimbledon. Tras romper su relación en abril de 2023, Conchita ha seguido entrenando a otras jugadoras. Su legado sigue muy vivo.
42. España, Campeona de la Davis
Seis títulos para dominar el tenis mundial desde el año 2000
El equipo español es el más laureado del Siglo XXI con
cinco Ensaladeras
Para hablar de tenis hay que mirar sin falta hacía el país dominante en la era moderna. Con muchos de los nombres que han acaparado la cima, España ha sido, es y seguirá siendo un referente del tenis mundial.
Desde Santana y Orantes hasta Nadal y Alcaraz, pasando por los Ferrero, Corretja, Moyà y compañía, el tenis español ha irrumpido como la gran potencia en los últimos años, con la Copa Davis como representación máxima.
El equipo español, que no había sumado un solo título hasta el año 2000 suma ya seis títulos, siendo además el país con más Ensaladeras en el Siglo XXI.
Un siglo de espera
Cien años tardó en llegar la primera gran alegría para los españoles desde la inauguración de la Copa Davis en el año 1900. Fue en diciembre del año 2000 en un Palau Sant Jordi lleno hasta la bandera, cuando el equipo español superó a Australia, vengando las finales perdidas en 1965 y 1967, con Juan Carlos Ferrero como el gran héroe que consiguió el punto decisivo ante Lleyton Hewitt, tras más de tres horas y media de partido en el cuarto punto de la eliminatoria.
Cuatro años después y tras perder la final de 2003 en Australia, España volvió a tocar la gloria. Esta vez fue en el estadio de La Cartuja de Sevilla, convertido en una majestuosa pista de tierra batida, que se maravilló ante la primera gran heroicidad de un joven Rafael Nadal ante el equipo de Estados Unidos. El tenista balear superó contra todo pronóstico al por entonces número uno mundial, Anddy Rodick. Su victoria, sumada a las dos de Carlos Moyà, valió para sumar el segundo título.
Un triunfo épico
Otros cuatro más sucedieron hasta la tercera corona, que llegó esta vez lejos de tierras españolas y con una de las mayores gestas que se recuerdan en la competición. En un Polideportivo Islas Malvinas en Mar del Plata repleto de 8000 argentinos durante los tres días, el equipo español llegó con la baja de Nadal, dando casi por enterradas todas sus opciones al título, más aún cuando Nalbandian apuntó el primer punto ante David Ferrer. Pero entonces, emergieron los dos héroes de una victoria que todavía a día de hoy se recuerda con especial cariño. Feliciano López y Fernando Verdasco vencieron en sus respectivos duelos individuales y juntos en los dobles para levantar la tercera Copa Davis y silenciar a todo un país.
Solo un año después, con los mismos protagonistas y la vuelta de Rafa Nadal al equipo, España repitió triunfo. Fue de nuevo en el Palau Sant Jordi con una contundente victoria por 5-0 al equipo de la República Checa.
En 2011 Argentina quería vengar lo sucedido tres años antes y llegó dispuesta a conquistar La Cartuja. Las incontestables victorias de David Ferrer y Nadal ante Juan Mónaco y Juan Martín Del Potro, por partida doble, hicieron estéril el triunfo argentino en los dobles, dando la quinta Copa Davis para el equipo español.
Nuevo formato
Se escapó la sexta en 2012 ante la República Checa, pero en 2019, ya con el nuevo formato de la ‘Davis de Piqué’, España volvería a saborear el triunfo en la primera edición disputada con Final 8 en una misma sede. Fue en La Caja Mágica de Madrid y tras superar a Argentina y Gran Bretaña en cuartos y semifinales respectivamente, el equipo entrenado por Sergi Bruguera superó por 2-0 a Canadá, con Bautista y Nadal como los grandes protagonistas. El balear se apuntó su cuarto título de Copa Davis e igualó a Feliciano López como tenista español con más triunfos en la Copa Davis, superando a David Ferrar y Fernando Verdasco, ambos con tres coronas cada uno.
Pese al tardío éxito en la competición, España es ya el sexto país con más Copa Davis en el palmarés y la cuarta desde el año 1972, cuando el campeón vigente dejó de acceder de manera directa a la final de la siguiente edición. Una nueva hegemonía que ha llegado para quedarse.
43. Manel Estiarte
De ser el ‘Jordan’ del waterpolo a ser la sombra de Pep Guardiola
Fue el gran líder del Dream Team que ganó el oro en los JJOO de Atlanta
Manel Estiarte es, sin duda, una de las figuras más emblemáticas del deporte español y mundial. Su nombre es sinónimo de waterpolo, un deporte en el que no solo brilló, sino que se convirtió en el gran líder de la selección española llevándola al éxtasis total con el oro de Atlanta 96.
A lo largo de su trayectoria, fue apodado ‘el Michael Jordan del waterpolo’, no solo por su capacidad para anotar goles imposibles, sino también por la pasión con la que vivió cada partido, siempre con una visión estratégica fuera de serie.
Nacido en Manresa en 1961, Estiarte destacó desde muy joven, convirtiéndose en un prodigio del waterpolo. Con solo 15 años debutó en el Club Natació Manresa, y poco tiempo después ya estaba en la selección española. Durante más de dos décadas, Estiarte fue el eje central del equipo nacional, capitaneándolo en seis Juegos Olímpicos, un récord que pocos deportistas han alcanzado. Entre sus mayores logros está la histórica medalla de oro conseguida en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, un momento que coronó su carrera con el éxito que tanto había perseguido. Y sobre todo tras la decepción de la final de Barcelona’92 que se escapó el oro en el último momento siendo aquella la plata más amarga.
En total, Estiarte acumuló más de 1.000 goles con la selección española, una cifra que lo coloca como uno de los jugadores más prolíficos de la historia del waterpolo.
Pero más allá de los números, lo que define a Manel Estiarte es su capacidad para influir en sus compañeros y liderar con el ejemplo. Siempre demostró un compromiso inquebrantable con el equipo.
Siempre al lado de Pep
Su vida no solo ha estado vinculada al waterpolo. Tras su retirada, Estiarte emprendió una segunda vida deportiva, esta vez al lado de uno de los entrenadores más influyentes del fútbol moderno: Pep Guardiola. La amistad entre ambos comenzó en los años 90, pero se consolidó cuando Guardiola, en 2008, lo invitó a formar parte de su equipo técnico en el FC Barcelona. Aunque provenían de deportes diferentes, compartían una visión del deporte que iba más allá del resultado: la importancia del trabajo en equipo, la capacidad de análisis y la innovación en las tácticas.
En su rol como jefe de relaciones externas de Guardiola, Estiarte ha sido una pieza clave en el éxito del técnico catalán, no solo en el Barcelona, sino también en el Bayern y en el Manchester City.
44. Juan Antonio Samaranch
El padre del deporte español que dio vida a los JJOO de Barcelona
Presidente del COI, fue testigo de los grandes avances del
deporte en España
El 17 de octubre de 1986, el presidente del Comité Olímpico Internacional abrió un sobre y leyó: “à la ville de... Barcelona”. Una ciudad estalló de júbilo mientras Juan Antonio Samaranch, por entonces presidente del COI, nacido en la ciudad 66 años antes, sonreía tímidamente. Por primera vez en la historia, España organizaría unos Juegos Olímpicos, en la ciudad que siempre fue vanguardia deportiva de la península, Barcelona.
Es probable que sin la influencia de Samaranch, esos Juegos hubieran ido a parar a alguna de las ciudades candidatas, Amsterdam o París. Pero Samaranch supo que esos Juegos supondrían un antes y un después para su ciudad y para el deporte español. No se equivocaba.
Una larga trayectoria
Nacido en Barcelona en 1920, Samaranch conocía muy bien el mundo del deporte: había sido delegado nacional de Educación Física y Deportes y presidente del Comité Olímpico Español. Había sido también periodista deportivo (cubrió los JJOO de Helsinki, en 1952) y presidente de la Federación Española de Patinaje.
Pero su gran salto internacional llegó a finales de los setenta, ya desaparecido Franco, cuando llegó a Moscú para ser embajador de España ante la Unión Soviética. Aquel periodo (1977-1980) fue clave en su carrera, porque durante aquellos años logró ganarse la confianza de los dirigentes del bloque comunista, al otro lado del telón de acero. Fue precisamente en Moscú, días antes de los Juegos de 1980, cuando fue elegido presidente del Comité Olímpico Internacional, en sustitución del irlandés Michael Morris.
Bajo su mandato, los JJOO se modernizaron y entraron de lleno en el profesionalismo (dejaron de estar reservados a deportistas amateurs); el salto de calidad fue abrumador. Samaranch falleció en Barcelona en abril de 2010, a los 89 años de edad.
45. Alejandro Blanco
Un dirigente conciliador
al frente del deporte español
Alejandro Blanco es una figura
determinante en el
olimpismo español
Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español (COE) desde 2005, ha sido una figura clave en el deporte español durante casi dos décadas.
Bajo su liderazgo, el COE ha experimentado grandes transformaciones, logrando que España se haga un sitio en el panorama olímpico. A lo largo de su mandato, Blanco ha trabajado en la promoción del deporte, la igualdad de género en el ámbito deportivo y el apoyo a los deportistas paralímpicos, buscando que el olimpismo se convierta en una herramienta de inclusión social.
Sin embargo, su gestión no ha estado exenta de polémicas. Las candidaturas olímpicas fallidas de Madrid, primero en 2012 y luego en 2016 y 2020, han dejado en evidencia algunos puntos débiles de su liderazgo. Aunque Blanco siempre ha defendido la transparencia de los procesos y la legitimidad de las propuestas, muchos se preguntan si la insistencia en estos proyectos, sin una revisión crítica de los errores pasados, ha sido contraproducente.
La constante negativa del Comité Olímpico Internacional (COI) a favor de otras ciudades ha puesto en entredicho que la estrategia de Blanco en estas propuestas sea la correcta.
Sin embargo, Alejandro Blanco ha sido un firme defensor del deporte como motor de cambio social. Bajo su mandato, España ha vivido una de las mejores épocas en cuanto a resultados olímpicos, tanto en Juegos de Verano como de Invierno. Los atletas han destacado en disciplinas tan variadas como natación, atletismo y deportes de equipo, algo que el propio Blanco ha atribuido al incremento de la financiación y a la mejora de las infraestructuras deportivas. Si bien es cierto que en los Juegos Olímpicos de París 2024 el objetivo de la delegación española no se cumplió ya que la aspiración era como mínimo igualar las 22 preseas conseguidas en Barcelona’92, récord de España en unos Juegos, pero en París se quedó en 17.
Además, ha sido un defensor acérrimo de la lucha contra el dopaje, promoviendo una imagen de limpieza y profesionalismo en el deporte español.
No obstante, voces críticas señalan que su larga permanencia en el cargo podría estar limitando la aparición de nuevas ideas y una renovación en la estructura del COE.
Lo que está claro es que su influencia en el deporte español está fuera de toda duda y la de Blanco se ha erigido en una figura importante dentro del mundo olímpico. Las próximas elecciones al COE serán el año que viene y podría seguir en el cargo.
