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ATLETISMO

Ana Peleteiro se sincera sobre su aborto: "Me daba miedo rechazar a mi hijo"

La atleta gallega ha querido compartir a través de sus redes sociales su experiencia tras sufrir un aborto diferido

Ana Peleteiro relatando su historia

Ana Peleteiro relatando su historia / TikTok

Maria Leiva

Maria Leiva

"Os voy a abrir mi corazón al 100% y os voy a contar el proceso de la pérdida de mi bebé en la semana 9 más 4". Así empezaba Ana Peleteiro un vídeo que ha colgado recientemente en sus redes sociales, donde se abre en canal para dar a conocer su experiencia después de tener un aborto diferido.

La atleta gallega ha querido explicar y compartir este terrible suceso que vivido con el fin de "ayudar y acompañar a otras familias que hayan pasado por este proceso de duelo o a futuras personas que les pueda suceder y necesiten escuchar un testimonio de alguien que ha pasado por lo mismo para no sentirse perdidos de lo que pueden llegar a vivir", reconocía Ana.

Ella empieza el relato de su historia hablando de cómo fue el seguimiento de su embarazo a través de ambas sanidades, la pública y la privada: "Por la sanidad pública empieza desde que sabes que estás embarazada, pero no es hasta la semana 12 donde te hacen una primera analítica y tu primera ecografía para ver cómo está todo". Unos tiempos que la atleta no comprende. "Personalmente, me parece que es muy tarde porque desde la semana 1 de gestación hasta la semana 12, un 33,3% de las mujeres pierden a sus bebés. Entonces, pasa como es en mi caso, que mi bebé dejó de tener latido", expone la gallega.

La medallista olímpica debía someterse a una prueba prenatal que adelantó por temas logísticos para analizar el ADN para detectar posibles anomalías cromosómicas en el feto en etapas tempranas del embarazo. "Si yo no llego a ir a esta consulta con mi ginecóloga en la semana 9 más 4, que además la adelantamos un poquito porque ella se iba de viaje y quería hacérmela en la semana 10 para poder hacerme la analítica del DNA fetal para ver que el bebé estaba sano, no hubiese enterado de que mi bebé no tenía latido hasta la ecografía de la semana 12, que en mi caso era el 4 de agosto", confesaba Peleteiro.

Para añadir lo siguiente: "A día de hoy aún no sabría que estaba embarazada de un bebé sin vida. En este sentido, yo me siento muy agradecida de haber acudido y tomar la decisión de llevar mi embarazo por ambas sanidades porque hemos acortado el plazo de sufrimiento casi tres semanas, lo cual es bastante. No sé hasta qué punto puede ser peligroso para la salud de la madre el hecho de tener un bebé sin vida dentro del útero", decía sincerándose.

La atleta confiesa que ella no tuvo ningún síntoma aparente de que algo no iba bien: "no tuve sangrado, ni manché en ningún momento". Aunque Peleteiro en un intento de llegar a entender en qué momento se produjo este fallecimiento, comentó: "Yo estaba de nueve semanas más cuatro cuando acudí a la ginecóloga, pero el crecimiento del bebé era de nueve semanas más dos, con lo cual el bebé había crecido bien hasta antes de la cita", manifestaba.

Pero Ana comenta que al día siguiente se empezó a encontrar rara. "Me encontré muy mal, me dolía muchísimo la cabeza, pero lo achaqué a que durante todo el embarazo, siempre en el primer trimestre, me suelo encontrar muy mal, por eso también no pude entrenar mucho durante este primer trimestre porque me encontraba mal", declara la atleta.

En su vídeo dice algo que la extrañó: fueron unos antojos distintos a los que tiene cuando está embarazada. "Siempre que estoy embarazada tengo unos síntomas muy claros, todas las mañanas me levanto y lo primero que tengo que hacer es ir corriendo a la nevera para tomarme un zumo de frutas frío. Me pasó con Lua y en este embarazo me pasaba igual. Además, siento rechazo al olor del café, sabor al café y todo. Y a partir del martes me volvió a apetecer tomar café y ya no necesitaba tomarme el zumo por las mañanas. Lo último que pensé es que era porque mi bebé había fallecido", algo que la atleta justificó que ese cambio de hábitos se debía a que estaba saliendo del primer trimestre.

Ana se abre por completo y explica cómo se enteró de la noticia. "Estábamos en la clínica con mi ginecóloga, y empezó la eco. El bebé lucía súperbien, pero cuando fue a buscar el latido, pues ahí ya fue cuando no lo encontró. "Ella nos lo transmitió desde una tranquilidad y un respeto y un cariño increíble, que mi reacción no fue ni llorar, me quedé como en shock, estaba en otro mundo", reconoció.

La ginecóloga les explicó a ella y a su marido que el 33,3% de las mujeres embarazadas sufre un aborto deferido, en la gran mayoría de las ocasiones porque el feto viene con algún tipo de anomalía genética y el cuerpo humano para el crecimiento de ese bebé, porque sabe que no va a llegar a nada. "Para mí fue un varapalo enorme", decía.

Después de conocer la noticia les explicaron las diferentes opciones que podían llevar a cabo, en su caso una medicación que se llama Citotec, otra era que si no conseguía expulsar al bebé tendría que someterse a un legrado, un proceso más doloroso que podía dejar algún tipo de secuela, y por último acudir al SEGRAS donde le podían recetan otro tipo de medicación. Ana no quiso prolongar más la situación. "Yo me asusté mucho, no me apetecía estar con mi barriga embarazada y alargar el proceso tan doloroso. La vuelta en el coche fue desoladora, estaba como medio ida. Ahí empezó el calvario y lo que nadie te dice de lo que es un aborto diferido", declaró Peleteiro.

Ana se tomó la medicación sin esperar que fuera a provocarle tanto dolor, llegando incluso a alargar sus efectos una semana. "Pensé que por la noche lo había expulsado todo, pero no, tuve contracciones dolorosas, dolorosas a nivel físico y mental. Me daba mucho miedo rechazar a mi hijo y no queria ni ver lo que estaba saliendo de mi cuerpo".

Cuando lo expulsó, la atleta confesó que pudo sentir paz dentro de ella. "Después de mucho dolor lo pude coger con mis propias manos y en ningún momento sentí ningún tipo de rechazo, sino al contrario, un amor y un cariño que jamás pensé que llegaría a sentir por un bebé que se había ido al cielo"

Entre muchas cosas de las que habló explicó como trabajó el duelo. "La verdad es que estoy muy tranquila y me siento en paz conmigo misma y lo más importante es que no tengo ningún tipo de sentimiento de culpa porque sé que no hemos hecho nada mal y que lo que ha pasado pasó, pues porque Dios lo quiso así. Mi hijo no venía sano y pasó lo que tenía que pasar, a pesar de ser un niño que vivió muy poco tiempo, nos dejó un aprendizaje y un mensaje enorme".

Ana quiso concluir el video agradeciendo todo lo que tiene en la vida. "Esto ha sido un proceso durísimo, pero quiero seguir adelante. Quiero seguir adelante porque tengo una niña, tengo una familia, ellos son mi red, ellos son mi motor en la vida, con lo cual yo tengo que estar feliz porque tengo que estar agradecida de tener lo que ya tengo", dijo, finalizando con su dolorosa historia.